La magia del espejo
y otros minicuentos

Ivanna Teller Álvarez
ivannitasofia@hotmail.com


Los espejos, esos objetos que no tienen boca pero hablan muy bien, y que no tienen ojos pero miran hasta el lunar más pequeño, han existido siempre. En el país de los niños, un lugar de casas pequeñas y colores vivos, de calles con árboles y parques, con muchas tiendas de helados, también hay espejos.

Allí  vive Melany, una niña linda de cabellos largos y ojos grandes que vive pendiente del espejo todo el día y por eso no tiene tiempo para jugar con sus amigos.

—¡Espejito, cómo estoy de bonita hoy! —decía con frecuencia.

El espejo se reía y le mostraba la imagen que ella quería ver.

—¡Melany, vamos a comprar un helado! —la invitaban sus amigas, pero ella respondía:

—¡No, porque me engordo!

Así pasaba siempre. El espejo le hablaba de dietas, de modas y  de peinados, hasta que un día, cansado de que Melany lo tuviera todo el día ocupado, le dijo:

—Te voy a mostrar lo que eres: una niña vanidosa, sin amigos, que se ha vuelto vieja de tanto arreglarse.

Fue así como Melany tomó una decisión:

—¡Viviré como lo que soy, una niña!

El espejo sonrió con ironía al escuchar a Melany decir que había tomado la decisión por ella misma.


Las brujas existen

La lluvia está apretando y falta mucho para llegar. ¡Qué suerte encontrar una casa en el camino en medio de esta oscuridad y con estos truenos! Entremos en ella para no mojarnos —le dijo Andrés a Laura.

—Entra tú —respondió ella —porque yo me voy.

Levantó su dedo que se convirtió en un paraguas abierto que la elevó por el aire.


La palabra encantada

Haragán era un pájaro de plumas opacas y sin ninguna gracia que vivía en las ramas del caucho que estaba en el parque. Se comía los huevitos de los nidos, picaba las frutas del puesto de jugos y atacaba a las señoras que salían del supermercado.

Era tanta su maldad que cuando los niños lo veían le tiraban piedras, por eso decidió vivir en las ramas más altas del árbol, hacer la siesta en una nube en forma de hamaca y dormir por la noche en el revés de una estrella para que la luz no lo molestara.

Un día muy temprano todo estaba muy quieto y la familia descansaba. De pronto escucharon unos gritos que cada vez se hacían más fuertes. Asustados se asomaron por la ventana y vieron a Haragán enredado entre las espinas de las rosas del frente. Una brisa muy fuerte lo había tumbado de la estrella. Con miedo lo sacaron de ese lugar, le sanaron las heridas, le dieron de comer y lo cuidaron muchos días.

Haragán fue cambiando, ya no peleaba sino que alegraba con sus cantos a los niños y a las señoras. Había encontrado la palabra encantada: Amistad.


El secreto de Ivanna

Ivanna tenía ocho años y sus compañeros del colegio decían que era rara porque usaba flores en el pelo y cantaba una música pasada de moda.

Un día Ivanna no volvió al colegio y tampoco la vieron más en el pueblo, en su maleta se había llevado las trinitarias del campo, los sonidos del porro, el sabor del mote de queso y los colores del amanecer. Desde ese momento, nada volvió a ser igual.

Con la mañana triste y gris, todos comprendieron lo que valen las costumbres.


Estamos contaminados




















Ivanna quiere ser astronauta para conocer los planetas. De pronto algún día pueda llegar al sol, por eso cuando en su colegio organizaron un concurso de cometas, se propuso hacer una lo más parecida a ella, que volara muy alto.

Lo primero que hizo fue pensar en la clase de cometa que quería: debía servir para su propósito; después reunió los materiales, finos y de buena calidad; siguieron las varitas, ni muy delgadas que no sostuvieran la cometa ni muy gruesas que le quitaran la belleza; la pita con  la resistencia precisa para unir las varitas y darle forma a la cometa; los colores —una cometa para navegar el espacio debía reunir todos los colores del mundo—; la cola también era muy importante, ni muy corta que la cometa diera colazos ni muy larga que le impidiera levantarse. Solo faltaba la cuerda, resistente y larga para llegar al cielo.

La cometa está lista, pero Ivanna está llorando porque su sueño no se va a cumplir. Hay tanta pólvora y gases contaminados entre las nubes que la cometa no puede volar.
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©  Ivanna Sofía Teller Álvarez

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen X – Número 37
Abril-Mayo-Junio de 2009

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
El Baúl de los Disfraces

PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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