Gabriel García Márquez
y el teatro

Jaime Díaz Quintero
Periodista cultural y Director de teatro

Tomado de “Columna de Opinión”, publicada en Cartagena en línea, el 17 de agosto de 2007.
http://www.cartagenaenlinea.com/opi_quintero/quintero01.php


La literatura y el teatro tienen un origen común, que lo encontramos allá en los remotos tiempos cuando no existía la palabra escrita, y la narración oral acudía al juego teatral para poder comunicar: voces diferentes, gestos, actitudes, e incluso, vestuario.

Pero una vez aparecida la palabra escrita, pasaron muchos años, y la literatura se endosó el teatro, especialmente, en época del Renacimiento y lo maniató a punta de muchas reglas y trabas inamovibles, haciéndose una exagerada y errónea interpretación de la Poética de Aristóteles, hasta que llegaron los actores de la Comedia del Arte, y cual unos Prometeos liberaron al teatro de dichas trabas, las que se transmitían por medio de la escritura dramática, pero se fueron a otro extremo al pretender que el teatro era sólo asunto de la genialidad y habilidad de los actores para improvisar, aunque se tuvieran que valer de breves guiones guías.

Pero gracias a Shakespeare, Lope de Vega, Cervantes y tantos otros, se afianzó la llamada Literatura Dramática para diferenciarla de la narrativa literaria, como elemento sumamente importante de la puesta escénica, labor continuada por todos los grandes de la modernidad y de la contemporaneidad.

Habrá que tener en cuenta las diferencias y también las semejanzas que guardan los dos tipos de literatura ya que este breve ensayo tiene por eje la influencia que García Márquez ha ejercido sobre el teatro, que fundamentalmente se ha basado en las innumerables adaptaciones que se han hecho de sus obras, y para ello debemos tener en cuenta esas diferencias y semejanzas.

Como semejanza o elementos comunes podríamos señalar la existencia de una fábula que viven unos personajes, en un tiempo y un espacio que se manifiestan en signos lingüísticos. Pero hay novelistas que solo se valen en lo fundamental de la narración o de la descripción, y poco utilizan el diálogo, imprescindible en la literatura dramática, pero lo que narran y describen puede ser aprovechado si la historia tiene fuerza dramática.

Y, encontramos narradores cuya obra es rica en diálogos como, por ejemplo, Juan Rulfo y su “Anacleto morones”, tantas veces llevado a la escena, o Álvaro Cepeda Samudio y su novela La casa grande, la cual ha sido adaptada en su totalidad para el teatro. Recordemos que la primera parte, “Soldados”, fue adaptada magistralmente por Carlos José Reyes, y llevada a las tablas por el Grupo La Candelaria y por El TEC del Maestro Buenaventura, pieza que vendría a constituirse en piedra de toque del teatro moderno colombiano o del Nuevo Teatro.

Pues bien, la abundancia del diálogo facilita la adaptación, y lo que se narra ayuda a enfocar la situación principal y a elaborar las acotaciones. Precisamente una obra teatral casi siempre se compone de diálogos (texto principal) y de acotaciones (texto secundario). Hay muchos clásicos que se distinguen por la teatralidad de su obra como Cervantes y su Quijote, del que se han hecho cantidades de adaptaciones para el teatro. O también un Quevedo y su Buscón.

Pero tenemos que advertir, que el diálogo teatral nace del diálogo natural en la convivencia humana de una situación. Como señala Lola Poveda en su libro Teatro dramático: La palabra en acción: "Es evidente que el lenguaje teatral es un desencadenante de acciones, es una síntesis viva de los perfiles humanos de los personajes, y es un diseño verbal exacto de las fuerzas de tensión que sostienen el conflicto."

Cada género: narración oral, cuento, novela, poesía, teatro, cine, etc. tiene su propio lenguaje, su propia manera de ser. La narrativa tiene como destino final el lector, y el teatro unos espectadores. Por eso, en ese sentido, dice José Sanchis Sinesterra que "Los personajes llegan al escenario a hacer, no a decir".

En dramaturgia, el subtexto es de mucho valor. Es el espacio entre el decir-sentir y el hacer, que aflora gracias a la interpretación del actor, es el signo no lingüístico, no verbal.

Adaptar no es simplemente trasladar diálogos y algunas situaciones en que se desenvuelven algunos personajes. Hay que suprimir textos parasitarios, utilizar recursos expresivos, suprimir anacronismos, incluso, a veces, cambiar de sexo o de condición social, crear simultaneidades, espacios, tiempos. El texto teatral debe ser objetivo, en cambio, una novela o un cuento son subjetivos. Las dos formas, literatura narrativa y literatura dramática, son tan diferentes que una nueva versión para el teatro debe ser una obra también diferente.


II

En Colombia, se han escrito muchísimas obras de teatro, pero curiosamente, las buenas obras y los buenos dramaturgos son escasos. Tal vez por eso la novela, el cuento y el relato en general se han convertido en fuente importante para la escena. También se puede deber a que la novela ha encontrado su propio lenguaje y el drama no lo ha hecho o quizá se encuentra en vías de hacerlo. Y en especial las obras de Gabriel García Márquez se han convertido en fuente importante o recurrente, y no faltan quienes acuden a él pensando en la buena fama de nuestro premio Nobel. De modo que su influencia en el teatro colombiano y aún en el mundial es manifiesta, aunque sólo haya escrito una obra, un monólogo directamente teatral: Diatriba de amor contra un hombre sentado, escrita muy especialmente para ser actuada por la estupenda actriz argentina Graciela Dafau, y que dirigió Hugo Urquijo, estrenada en el Teatro Nacional Cervantes.

En la obra la acción trascurre en Cartagena de Indias. En ella, un hombre de buena posición social y económica, y una mujer humilde están por celebrar sus 25 años de casados. Antes de la fiesta para unos 1.000 invitados, la mujer reflexiona sobre su pasado y se da cuenta de que existió felicidad pero no amor. Ella decide dejar a su esposo, para buscar el amor, aún sin la felicidad.

En Colombia la obra fue actuada por la gran actriz Laura García con el Teatro Libre de Bogotá.

Y en l997, el suscrito, como director invitado del TEUC, escogió El congreso de los fantasmas, que apareció como texto periodístico en El Heraldo de Barranquilla cuando García Márquez firmaba con el seudónimo de Séptimus, ya que nosotros consideramos que se trata de una pequeña pieza dramática.

Pero si de teatro se trata, hay que recordar que el maestro García Márquez es gran admirador de los griegos, especialmente de Sófocles, cuyo conocimiento lo obtuvo en su etapa cartagenera, cuando se vinculó a El Universal.

Habiendo escrito aquí La Hojarasca, le llevó el manuscrito original al poeta Gustavo Ibarra Merlano, quien lo leyó con entusiasmo y advirtió el parentesco con la obra del dramaturgo griego. Pero esto ocurrió para sorpresa de él, antes de que leyera a Sófocles, lo que comprobaba una de sus intuiciones como creador. ¡Gabo, esto es Sófocles! La sorpresa de García Márquez fue también enorme.

Y en la gaceta de Colcultura No. 35 de 1981, Juan Gustavo Cobo Borda, en un trabajo titulado "Comadreo literario de cuatro horas con García Márquez", refiriéndose a Ibarra Merlano dice: "[…] llegó un día y me dijo todas esas cosas que lees están bien pero no tienen piso, te hace falta una base, y durante dos años me dio una mano de griegos y latinos por la cual le estaré agradecido toda la vida. No es que me prestara a Sófocles; es que me obligaba a estudiarlo, punto por punto y luego me hacía un examen...".

Esto lo animó a escribir el epígrafe de Sófocles en La Hojarasca, tomado de su tragedia Antígona y esta admiración por los trágicos lo lleva a darle estructura de tragedia griega a obras como Crónica de una muerte anunciada, novela en la que no hay diálogos y cuenta el final desde el comienzo, y que a pesar de eso, va creando angustia ante lo inevitable.

Y siguiendo con el teatro es bueno añadir su admiración por el humor en la obra del dramaturgo irlandés, también Premio Nobel, George Bernard Shaw, y sus relaciones con el maestro del grupo Barranquilla, y su gran amigo el dramaturgo Catalán, don Ramón Vinyes.


III. Adaptaciones de novelas y cuentos de García Márquez.

En Colombia han sido numerosas, a manera de ejemplo citemos. El Coronel no tiene quien le escriba. Ya desde la época de oro del teatro universitario, ha sido puesta muchas veces desde que la dirigiera Luis Alberto García con la Universidad de América de Bogotá. Igualmente se registran incontables adaptaciones para la escena de los cuentos de Los funerables de la Mamá Grande, entre las cuales se puede mencionar una dirigida por Carlos Duplat, con el grupo teatral de la Universidad Nacional, y la muy celebrada versión del Teatro Estudio Universidad de Cartagena en 1971, adaptada y dirigida por Alberto Llerena. El grupo El Local de Bogotá ofreció largas temporadas con la Cándida Eréndida, dirigida por Miguel Torres. El grupo de la Universidad del Atlántico, con adaptación de Guillermo Tedio y dirección de Teobaldo Guillen, llevó a las tablas con bastante acierto El otoño del patriarca, en 1983; el Teatro Popular de Bogotá y también el teatro El Local, llevaron a escena La cándida Eréndida. La hojarasca fue puesta por el teatro estudio TECAL.

Blacamán, del Teatro Acto Latino, merece comentario especial pues se convirtió en una adaptación paradigmática, hecha por Sergio González y Juan Monsalve. A pesar de presentarse en espacio cerrado, presenta grandes probabilidades para ser presentada en espacios no convencionales. La obra se desenvuelve en una atmósfera carnavalesca, con una carreta que entra al escenario cargada de frescor y hermoso humor macondiano atado al mundo de la plaza pública tropical, llena de festividad con su particular magia y hechizo por medio de los personajes-narradores, acudiendo a categorías estéticas como la consistencia y la levedad, a través de lo ontológico y existencial, lenguaje que Acto Latino venía investigando desde hacía muchos años, y a la multiciplicidad del personaje: Blacamán el bueno y Blacamán el malo, son dos cuenteros mágicos y macondianos, embaucadores, pícaros, timadores, necios vendedores de contratos, que van de pueblo en pueblo armados con su ingenio.

Pero la obra advierte sobre la pesadilla latinoamericana, como es la presencia de la cultura intimidaria, arrasadora y colonialista como la norteamericana. El montaje se vale del teatro antropológico, del teatro de crueldad de Antonin Artaud y del Happening contestatario.

Colectivo Cien años de soledad. Este colectivo considera que desde el punto de vista del lenguaje teatral, de los tiempos y espacios que maneja la dramaturgia, es muy difícil pensar en llevar a escena una versión de las múltiples estructuras, tiempos, situaciones y personajes que se encuentran en el universo de Cien años de soledad, que solo es posible hurgar en algunos conflictos y personajes. Y es lo que ha propuesto Juan Carlos Moyano en su versión titulada Memoria y olvido de Úrsula Iguarán, que dirige junto con Misael Torres.

En ella participa todo un equipo de investigación con chamanes, fiestas populares, etc. Es una mirada sobre la historia del país, el imaginario colectivo, la fantasía y la realidad, a través de los ojos de Úrsula Iguarán. Sus recuerdos y también sus olvidos permiten concentrar los elementos que interesan al equipo y establecer un eje de selección, para ser presentado en espacios no convencionales.

Fundación Mapa Teatro de Bogotá, dirigido por Rolf y Heidi Adderbalden, presentó en el Quinto Festival Iberoamericano de Teatro Un señor muy viejo con unas alas enormes. Es un montaje conjunto entre el grupo Colombiano y el grupo de la India Puri Sai Duraigami, un encuentro de poéticas de dos culturas tan diferentes, por medio del lenguaje del teatro. Este cuento de García Márquez constituye, para la cultura colombiana, uno de los referentes estéticos más reconocidos de la frágil imagen colectiva del país. Un espectáculo-espejo como el que un día Melquíades trajo al pueblo de Macondo y en el cual pudieron sus habitantes identificarse por fin a sí mismos y reconocer a los otros en su diferencia.

Crónica de una muerte anunciada. La adaptación es de Fabio Rubiano y la dirección es de Jorge Alí Triana. En ella los cincuenta personajes y los actores que representan, van desfilando sin que uno sea más importante que el otro. Allí están Andrés Guzmán y Ángela Vicario. La mujer devuelta por su marido, Bayardo San Román, después de la noche de bodas en la que descubre que no era virgen. Los realizadores desde un principio pensaron como lugar de la acción una plaza de toros o una gallera, por considerar como la metáfora perfecta de esa historia en la que todo está anunciado. Esta obra estuvo un año en Nueva York en el Teatro Repertorio Español.

La Fundación Iberoamericana de Teatro de Investigación realizó La casa, adaptación de Cien años de soledad, por Esteban García, sobrino de García Márquez, quien también interpretó al coronel Aureliano Buendía, siendo el director David Gurji, natural de Georgia, antigua URSS, seguidor de las escuelas de Stanivlaski y Grotowski, y radicado en Londres. La obra se presentó por primera vez en Cartagena durante el Congreso de la Lengua que celebró los cuarenta años de la publicación de Cien años de soledad. Después se hicieron ajustes y se presentó recientemente en el Teatro Libre de Chapinero, haciendo Laura García el papel de Úrsula, Blas Jaramillo de José Arcadio Buendía, y Carmenza Gómez de Pilar Ternera. La adaptación se basa en la primera generación de los Buendía.


IV. Adaptaciones Internacionales

Teatro Szigliget de Sloinock. Montó Cien años de soledad adaptada por el dramaturgo Andrés Cerdas, y dirigida por Janos Taub. También, necesariamente, hubo que seleccionar algunos momentos entre lo complejo y múltiple de la novela. Esta versión presentada en Bogotá en 1992 había sido vista en el Festival de Teatro Húngaro y en algunos teatros alemanes. En la puesta escénica de las historias tomadas de la novela, Taub desarrolla elementos nuevos en su estilo teatral acostumbrado a montajes de carácter intimista, la obra de García Márquez le permite incorporar elementos épicos y de farsa. Se destaca la actuación de la actriz Mari Torocsik en el papel de Úrsula Iguarán, actriz de amplia experiencia, que consigue dar a su papel una notable fuerza interpretativa. También se destaca Dezo Garas en su papel de José Arcadio Buendía.

Teatro Estudio de Moscú. Los rusos, que cuentan con tradición, recursos infraestructurales, teatros, escuelas, grandes actores y demás, pueden adelantar empresas complicadas como llevar a escena extensas adaptaciones de las novelas Cien años de soledad y El otoño del patriarca, bajo la dirección de Viachesiav Specitsev, en 1983 y 1985 respectivamente. Sobre los trabajos se expresa el director así: "El trabajo escénico con las obras de García Márquez se ha reflejado profundamente en mi labor de dirección. Yo ya no puedo concebir mi labor teatral sin invocar otra vez las obras de García Márquez. La Novela El otoño del patriarca me parece de un contenido fuerte por la profundidad de los problemas planteados y su sentido social, lo mismo que Cien años de soledad. Para mí, estas dos obras son un todo único. Tal parece que los héroes de un espectáculo pasaran al otro. Los temas de García Márquez son el cimiento de mi nuevo teatro".

"El espectáculo del otoño produjo una gran impresión por el dinamismo de sus escenas de masa y la pantomima colectiva. En el espectáculo la plástica está unida artísticamente a una compenetración profunda con la sicología de los personajes."

"El autor asistió a algunos ensayos, aprobó el desempeño escénico y animó a los actores."

Fuentes:

Revista Gestus, Centro de Documentación Escénica No. 11, marzo de 2000.

García Usta, Jorge. García Márquez en Cartagena: Sus inicios literarios. Bogotá, Seix Barral.

Díaz Quintero, Jaime. Historia del teatro en Cartagena: De la colonia a nuestros días. Medellín, Lealón.
________________________________________
©  Jaime Díaz Quintero

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen X – Número 37
Abril-Mayo-Junio de 2009

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
Teatro La Cuerda

PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://casadeasterion.homestead.com/v10n37gaboteat.html