La Galería
Coordinación:
Álvaro Suescún T.
Ofelia Rodríguez: Cajas y lienzos
(Sala II)
Contemplando
las divertidas emanaciones de mi cerebro
Hemisferios
en la boca del precipicio
(1993)
Flotando
sobre la cortina
que cubre mi corazón enjaulado en el pasado
Escuchando el sonido
de un paisaje lejano rosado
Paisaje
con dos hemisferios flotando
Contraste de humor,
forma y referencia
Dawn Ades
Dice Dawn Ades que la actividad plástica de Ofelia Rodríguez es "un trabajo que pulsa chispas de muchos contrastes; de humor, de forma y de referencia. Es un trabajo al mismo tiempo trasgresor pero lleno de alegría, altamente sofisticado y revelador en lo sensual, en lo personal y en lo popular. Sus pinturas están inundadas de colores brillantes y festivos que encantan a la cultura popular latinoamericana, pero al mismo tiempo sus composiciones planas y claras revelan su buen control de los lenguajes de abstracción".
"Rodríguez prefiere lo sencillo a lo elaborado, pero puede trabajar con miniaturas. Hay a menudo un lado más oscuro, con referencias enigmáticas del cuerpo, recuerdos enterrados y deseos que se imponen en la superficie genial, mientras que los iconos populares son tratados con un ingenio de liberación y humor negro. Su trabajo exuberante y desafiante con los cambios, corta la noción de la jerarquía alta y baja del arte, al cruzar sin esfuerzo las fronteras estéticas y geográficas".
Sentido del color,
agudeza e ingenio
Edgar Lucie Smith
Tomado del Catálogo Galería Ruta Correa
Freiburg, 1988
Las cajas mágicas y collages creados por Ofelia Rodríguez pertenecen al campo de una fantasía ligeramente siniestra la cual le será inmediatamente familiar a los lectores de la ficción Latino Americana del siglo XX, en particular las novelas de su compatriota Gabriel García Márquez. Hasta ahora al menos esto es reconocible. Sin embargo tenemos también que admitir que existe un amplio abismo entre las palabras y los objetos visuales. Es dentro de este “terreno vago", tentadoramente inalcanzable, pero sin ninguna duda presente, que reside mucha de la magia de su obra.
En el presente contexto, hablo de “mágico" en dos sentidos diferentes. Primero la obra de Ofelia es como un truco de magia. Reúne elementos que son compañeros inesperados, y crea entre ellos, una nueva resonancia. Segundo y más importante aún, logra un efecto que va más allá de la sensación inmediata producida. Lo que ella crea, en realidad altera nuestra percepción del mundo que nos rodea.
Qué puedo entonces yo añadir de útil con respecto a sus métodos artísticos? Suena como una denigración anunciar llanamente que ella es una hurgadora de desperdicios, aunque de hecho valga decir, este es el caso. Ella espiga de entre su entorno objetos que parecen ofrecerle una posibilidad de uso en alguno de los casos de un Kitsch increíble en otros objetos rotos y descartados. Ello, a pesar de que, para otros lo que ella acumula puede parecer sin consecuencia alguna. En estas escarbadas descubre posibilidades que permanecerían invisibles si no fuera porque ella, efectivamente las destaca.
En un sentido amplio, la historia a la cual ella pertenece es la del surrealismo. Pero en estas obras, la práctica surrealista ortodoxa ha sido pasada por lo menos a través de dos filtros diferentes. Uno es el futro de lo “Pop", el cual fue el primer movimiento artístico que comprendió la poesía que poseen los objetos producidos en masa. Ello, tanto en su estado prístino como también, en su estado de degradación y de desgaste.
El otro filtro es el de la sensibilidad latinoamericana. Pero ¿cómo podríamos definir a América Latina? Es en efecto una identidad cultural amorfa, la cual nadie ha logrado definir de manera concisa. Ni la lengua ni la geografía logran abarcarla. Dicha identidad habla Español, pero también habla Portugués y una multitud de lenguas Amerindias. Habita no un continente sino dos, parándose a horcajadas sobre la línea Ecuatorial para lograrlo. Y logra incorporar a ella además, un sin número de islas. Su historia no solamente es muy antigua sino también muy nueva. Y su experiencia política abarca tanto la dictadura como la democracia. Abarca también formas miserables de esclavitud y un tipo de libertad de las más desenfrenadas. Este es el vasto territorio contradictorio en el cual habita la imaginación de Ofelia, y una gran parte de su obra como artista es ese esfuerzo por tomar posesión del mismo. No solamente eso, sino, habiendo tomado posesión de dicho territorio contradictorio, logra hacerlo visible a otras gentes como nosotros.
La cultura latinoamericana tiene una reputación de inclinarse hacia lo retórico. También de inclinarse hacia los excesos vinculados al uso temerario de mecanismos justamente retóricos. Esto sin embargo, es una característica latinoamericana que no comparte Ofelia. Quien fuera que observara la obra de Ofelia por primera vez le impactará lo divertida que es, no obstante su trasfondo oscuro. También le llamará la atención su sentido del color, su agudeza y su ingenio. Y aquellos que observen más detenidamente creo quedarán impresionados por la precisa y calculada economía de los medios que ella utiliza para lograr su fin. Su obra comparte algo con otro gran artista de collages —uno no del continente suramericano sino del norteamericano. Uno de sus más cercanos paralelos es precisamente Joseph Cornell, también él un constructor de cajas. Como él, ella sabe cómo hacer destilar poesía, gota por gota, de objetos aparentemente triviales.
Otro punto que vale la pena comentar es la presencia del tono surrealista en algunos de los trabajos incluidos en esta exposición, más notorios en la obra de Claudia Cuesta y en las pinturas y objetos de Ofelia Rodríguez. Otro pecado que los críticos europeos comúnmente cometen cuando discuten acerca del arte latinoamericano, es insistir que, aparte del Muralismo Mejicano, el evento principal en su desarrollo ha sido el resurgimiento del Surrealismo.
Existen dos excusas para esta actitud, que de hecho está basada en una mala interpretación. La primera es que dos importantes artistas latinoamericanos, Matta de Chile y Wilfredo Lam de Cuba, se expatriaron y se apegaron al Movimiento Surrealista europeo. Es cierto, sin embargo, que estos dos artistas hicieron gran parte de sus carreras fuera de Latinoamérica. Lam ya se había formado totalmente como artista cuando reasumió su conexión con su Cuba natal; los vínculos de Matta con Chile han sido tenues desde hace largo tiempo. La otra causa por la cual la pintura y la escultura Latinoamericana han sido subtituladas indiscriminadamente Surrealistas en la muy citada frase de André Breton en el sentido de que Méjico era un país Surrealista por naturaleza, está supuestamente ilustrada por la Exposición Surrealista Internacional que se llevó a cabo en ese país en 1940. En efecto, los participantes en esa exposición, reconocidamente surrealistas, como Wolfgang Paalen, de origen Checo, eran todos inmigrantes, no nacidos en Méjico.
El trabajo de Ofelia Rodríguez da una buena idea de lo que es ese surrealismo latinoamericano del cual se habla tanto. En realidad, lo que ella hace tiene poco que ver con el verdadero surrealismo, tal como lo reconocerían los historiadores de ese movimiento pero tiene que ver casi todo con la conocida fantasía libre de la literatura colombiana moderna, principalmente con las novelas de Gabriel García Márquez. También hay fuertes vínculos con la nativa artesanía colombiana, la cual es menos conocida que la variedad mejicana pero muestra la misma capacidad inventiva para simplificar y transformar formas y objetos familiares. Una fuerza conspicua del trabajo de Rodríguez es su insolencia hacia las ideas convencionales del decoro artístico. Su indigenismo no es de la variedad moralista, severamente anticolonial preferida por los comentaristas europeos. Está motivado por el principio del placer. A través de esa deslumbrante armonía decolores, de esas formas levemente entumecidas, el espectador obtiene una mirada de un aspecto de Colombia que genera menos titulares que los barones de la droga pero que es mucho mas importante para la identidad nacional: la riqueza fabulosa de la naturaleza colombiana..
Para ver la Sala III de Ofelia Rodríguez, hacer clic AQUÍ.
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© Ofelia Rodríguez
© Dawn Ades
© Edgar Lucie Smith
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
LA GALERÍA
Museo Virtual de Artistas del caribe
MUVAC
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen X – Número 37
Abril-Mayo-Junio de 2009
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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