Los trabajo de la luz
Liliana María Céliz
las piezas del jardín eran manojos de jazmines
y yo tatuada en mí tu barco divisé tu barco
o elevación de vos o pensamiento
en algún punto izado el cielo como matriz inversa
¿gravitarán las olas en tu cuerpo
siendo el deseo depresión en el montículo de sombra
que da al sexo? ¿o aparición de vela que hace planos
como dibujo o abstracción de tu materia un punto?
o como esfera o como ojo yo miré o como espacio
¿y eras de piezas de rosal de vela o mástil que hace al viento?
entonces lecho o desmesura a un río
que se va madera o torva que se va
que vuelve el punto a un hecho donde se es y río
te oí decir /decirte que te oía
en el espacio que es fecundo como espacio
el aire hace una puerta o cuadrilátero
en que estoy o restituida como forma o trascendencia
me mojo del perfume de que estás tañido a mí
y no es o alcanzo la mirada de tu nombre
como trigo horizontal o como puente
en el que corro y te decía tal vez mañana
llueva o es el frío que inunda la estación de hojas
caídas como franjas filigranas como forma
de ojo horizontal donde se mira
la fragancia de alelí en toda forma dimensión
o espacio y constituirte o culminar de borlas
o agujeros blancos de la lluvia
ni decir que fluye fluye el viento
que en los cuerpos se atrapó de risa por doquier
de risa última o alada o subalterna
como capítulo o mano o compresión de la caricia
(los cuerpos a distancia media) y sin embargo yo
caída como pétalo o incisión mirando
ver salir espumas de tu centro
como fragancia o estera en que debí pisar
la tierra en su crujido de hojas
como amarillo o musgo o tornasol
o ave que se es blanca como forma oval
de nuestros ojos te vi te vi lamer
con tu mirada por mis piernas húmedas te vi
como vaivén de gota (los cuerpos a distancia media)
o lo fecundo haciendo ramos a dos puntas
que ríe todavía como flujo o coágulo de vos o desconcierto
en que bronceaba el sol
y yo hilvanávamos los pies como cintillos
solíamos cantar cuando hace cuesta el lado que es oeste
como etapas de esperar las tantas copas que dan sombra
perfume a grito de los pinos esmaltados
por el aire en nuestro lecho o bosque
mismo de los nombres como entonces
gritaba en borla o borbotones
esta caída consumada de los cuerpos
tarde o noche
como sentido el uno al otro o la nostalgia
o rito de esta sangre poblada de brebajes
y tu voz dirá de mí dirá de mí
de cintas o acuarelas blancas
y no es allí donde me acuesto y río
frecuentes posiciones de la noche
(la luna abraza su tracción al fuego)
o el neón que salpicaba cada tanto el frío
dijéramos tal vez acurrucarse y ser
como conejo o vientre o el temor nocturno
linternas que se aíslan como un punto
en la tiniebla espesa y como manchas blancas
correr correr correr
minimalismo de la nota que se expande
o yo o connotación de lo quel yo como arco
es toda cosa
de los esteros reflejados
en la rotura madre de la imagen
allá en la filtración de la mirada
a por los lagos desde el puente
de la caída desde el puente hacia el no fondo
en la abertura de las aguas
en la retardación del yo
como visión mismísima a la forma
cuando se dice (y es casual)
la cara ha roto el lago
en la desembocadura del cuerpo como forma
las ramas rotas del modo de silencio en el discurso
(es a la pausa)
lo ignoto de la pausa gesticulando el tiempo
en la abertura de algún nombre/en el desierto
es a algún tramo de memoria
en la con/catenación del agua
ahora en los bordes
quiero decirte
la luz desembocando al extremo de las formas
en lo apretado de la imagen cayendo al otro lado de la sombra
a igualación del lago en el principio de la imagen
ya nunca la avidez de verlo (como despliegue en sí)
y es a los lados la pregunta
es el reverso de las hojas
en la revelación del mundo (es en la sombra)
donde el espacio de mirada hace al extremo de las cosas
salpicando la cara con el nombre
a la estatura de belleza en el disloque de mirada hacia el cuarto de la sombra
hacia el momento potencial del cruzamiento con el doble
el universo en mí desembocando en las pupilas
en la versión de verte
(fuera la cara al lago como el lago es al océano)
imantación de veces cuando la luz se allega al horizonte
esparcimiento de raíz en las cortezas desde el cuerpo
en el eclipse que pulsó a este cuerpo
buscando la obviedad de ser
la nada hacia algún fondo desde el puente
la mera conversión de la palabra como un gesto
(es en la escucha) decir el tacto ajeno de los cuerpos
es la pregunta por la piel al doble mismo de la piel-
la otra armonía/ la sucesión de caras del espejo
caras crispadas de ser (como fluyendo) una a la otra
en conversión que anida el doble en lo extraviado
nunca el doble (es lo verbal)
representando sombras
a lo lejos
en los estados sólidos del liquen del espejo
al tacto (no inferir se dice del revés de la palabra)
allega a la palabra un día escrita entre los álamos
el nudo casi interno de algún álamo
en la expresión: revierte la mirada todavía
o las pantallas secas de las nubes de hoja en el
ojal que él nombra (la ocasión inversa)
mañana en el trasluz del agua
a la deriva
la mano desbordada del espejo
(la sucesión de mano en el espejo
móvil que no muestra: ve el páramo
insoluto del silencio- graznidos en la
tarde en la que el cisne ha muerto
y es el colapso de las aves en el círculo
del cielo –circuito desmembrado de las alas
al doble de las alas en el cielo) es la fusión
de las dos manos en el ciclo temporal
del pensamiento
el agua cae levemente por las cosas
tumultos en la zona de belleza de entre
los musgos mismos en el agua (no el pez
se habla del ave todavía) en la tiritación
del cielo sin las aves en el trasluz
del agua que cae por las grutas en la zona
antigua de las manos y él no está
(haciendo blanco en el silencio) como entonces
como en calcos los cuencos revertidos de los cuerpos
ayuntados desde el ángulo frontal del pensamiento
como en calcos la bahía por los bordes torneada de las aguas
entre cortezas rotas desasidas de montañas invertidas
en el suelo (el cuerpo cuece arenas como el ave
en la templanza de materia liviana es en la nube
del recuerdo —el padre vuelto al hombre pero no
imbuido de su doble tiernamente el hombre
no es el padre—)