Fuerte
como el cobre
en la trompeta

Jaime Castro
castrojaim@optonline.net


Tu debes ser el cambio
que deseas ver en este mundo.
Mahatma Gandhi

Triunfaron los valores por los cuales
tiene que regirse la humanidad:
paz e igualdad.
Spinello

El fatídico día de los menospreciados
se esfuma con la noche que reinventa
el sueño de la tierra prometida
con alguien que también lo tuvo en su pobreza.
Yo lloro de alegría como Jessie o Colin
en medio de lo conseguido
entre la sorna ignorante
entre las risas confundidas
de aquellos que pretenden ser
con un libro sagrado bajo el brazo
los portavoces de los hombres superiores
por el simple sonido de la lengua
o por el siemple alcance del pigmento
segregado en etnias milenarias.
La luz de la verdad con su balanza
y el son de la trompeta nítida
los celebran los párpados abiertos
a la espera del alba colorida
y los oídos ávidos de sonidos nuevos
se regocijan con las notas diferentes.


Ese pasado

Ese pasado
compuesto
en la memoria frágil
cristal de aconteceres
húmedo pétalo
del goce magistral
cómplice alado
de primeros sueños
solio de metas sin futuro
conjunto de preguntas ávidas
lugar en donde nada
pudo ser respuesta.

Ese pasado
fundido en la memoria
contínuo seductor de lágrimas
recolector de la tragedia
estrella
fugaz de la sonrisa
luna creciente
la risa carcajada
pezón reconstructor
de la materia imaginada
reaparece siempre sin permiso.


Oda a la miseria humana

Miseria humana
secuela entre los seres,
larga y vieja calzada
de tinieblas,
narciza enamorada
de su abuso
de su rutina oscura
de los mártires perplejos
que no comprenden
la causa
de tanta villanía.
Desilusión eterna
por la paz
o la fortuna irrealizable.

Miseria humana,
cárcel sin barrotes,
narcisa enamorada
de su abuso auto caníbal
útil levadura
fermento repostero
del motín
como secuela de violencia
impuesta por las armas
o el estrato.

Batalla desigual
de los soldados pobres
de cosecha
en bananeras verdes
o barriadas
contra el sabido general de frutas.

Humilde condición
que contradice
el logro del mercado rico.
Ferviente afirmación
que al fin proclama:
tan cerca del dolor
tan lejos de la fiesta

Rebelde negación del rezo
plegaria antecesora
de rituales
autora de ese viejo libro
que gobierna
con papeles
de mucho pergamino

Miseria humana
en todas las esquinas
invocadora inconciente
del estrato y su derecho.

Balanza con su fiel
fuera de centro
excusa de pobreza santa
como la viable alternativa
de este mundo.
Un paraíso nos espera
mientras tanto
diario completo en basureros
y manos extendidas.


Oda a la flor abierta

Los viejos cuentos
y las historias
que van de boca en boca
me regalaron el decir
del palabrero
aunque por mucho tiempo
mi boca no emitió
sonido alguno.

Los viejos tiempos
y las leyendas
que van de boca en boca
llegaron una vez
y me dejaron la palabra
junto a la flor abierta
como pétalos
de boca oscura y roja
oculta entre vestidos largos.

La recogí
y articulé mis labios
para poder hablar
y así contar
mi propia historia
de mozo convencido.
La consentí con mi palabra
con mis ojos
con mis manos
como si ella fuera
la única capaz
de hacerme producir
semillas y sonidos.


Oda a la Sierra Nevada

Eres un mundo
acantilado
desde la cima
helada de tu sierra.
Manojo de reflejos cornalinos
sobre la espuma
de tu playa blanca,
neptúnica
fragancia de la tarde
dispersa en tu mullida arena,
vieja apretura de los siglos,
bitácora del tiempo recorrido,
humus marinero molido
con agallas y langostas,
arenques, ostras y cetáceos,
alicaídos alcatraces
aletas y fosfatos, alas, garras
y picos de pelícanos,
almejas, algas verde-azules
y zargazos,
anguillas, zábalos y anfibios,
aguamalas y pargos rojos,
bisos de mejillones,
bandullos de ballenas y bonitos,
de bagres y bacalaos,
barloas destrozadas
y otros cabos ballestrinques
en girones diminutos,
bicheros, palos baupreses
y machos,
mástiles, masteleros
y mastelerillos
astillados con balas de cañon,
cártilagos, corales y cangrejos
colorados con sangre
de bogavantes
flagelados al compás
de barcarolas marineras,
caracoles y conchas,
calamares y estrellas
y caballos del fondo de los mares,
restos de buzos
rastreadores de monedas y perlas
con pulmones como esquirlas,
cadenas y anclas
como nubes de óxido
al roce de las bitas,
cascos de balleneras
y carcazas humanas:
¡Soldados
que no pisaron
nunca tierra firme!

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© Jaime Castro

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen X – Número 37
Abril-Mayo-Junio de2009

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
Poesía

PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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