12 relatos:
El virtuosismo de la minificción
Clinton Ramírez C.
La minificción gana adeptos y oficiantes en esta parte del país. Córdoba es el departamento en donde existe una suerte de política declarada a favor de la promoción de esta expresión literaria. La Universidad de Córdoba abandera el proceso patrocinando talleres, congresos y organizando concursos regionales. Son ya varias las antologías que recogen muestras de este desarrollo.
La última de estas es Instantes de vida que recopila minificciones de 16 jóvenes oriundos o residentes en Córdoba, muchachos y muchachas que según Rubén Darío Otálvaro, profesor de la Universidad de Córdoba, y coordinador de la selección, sacan a relucir sus primeras armas ensayando con un género que no solo demanda autores versados sino lectores hábiles, cómplices, listos a concluir, interpretar o reelaborar los textos.
La minificción es postulada como una respuesta al afán totalizador de la novela, y se caracteriza por el virtuosismo fragmentario, lúdico y poético. Pero igual que todo arte creativo, participa de la vocación de atrapar el tiempo, de robarles los instantes, de congelarlos en unas pocas líneas o una imagen, proponiendo una forma de totalización más riesgosa que la coloca más cerca de la poesía que de la prosa.
Los 12 minicuentos que aquí presentamos cumplen con los presupuestos básicos del género: atrapar la fugacidad de la vida con intensidad, concisión y belleza.
Lógica
Lesly Martínez Hoyos
—¡No me cogerán con vida! —iba gritando, calle abajo, el fantasma.
Fe
Edgar Licona
Yo creí… Sin embargo, ese olor… ese olor… heló mi alma
Los protectores
Calixto Acosta Atencia
La patrulla de policía iba por el sector de siempre.
—Gómez, ¿dónde está?!
—Capitán, estoy por la avenida Circuvalación.
—Ojo, que por ahí va a suceder un homicidio.
—No se preocupe que ya escapo de la escena.
Lontananza
Orlando Caré Arca
—Te amo —dijo Menelao a Helena en el lecho nupcial
—También yo, Paris —contestó ella en su mente
Certeza
Heidy Tapias
No tuve dudas. En esa tan temida noche me bastó verlo desnudo, en la cama y con su enhiesta y espléndida arma, para saber que aquélla era la crónica de mi muerte anunciada.
Él
Aura Vanegas
Ella, en la madrugada, caminó hacia el baño, prendió la luz y bajo la ducha estaba él, sólo que con otro rostro y otro ojos.
Venganza filosófica
Mónica Guerrero
Con la esperanza puesta en aquella teoría que reza: Todo va y viene, todo retorna, la dejó partir sin apretar el gatillo.
Hecatombe
Damaris Ospino Muñoz
Después de la hecatombe, la cucaracha, única aobreviviente, comentó:
—¡Tanta soberbia para nada!
¿Parejas?
Lileliz Yánez Narváez
Noé, al tercer día de vagar entre inmensas olas sin encontrar tierra firme, descubrió que había tenido un pequeño olvido: Naama no subió al arca.
Destino del mentiroso
Marcela Quiñones Pérez
Cargar el resto de sus días con una diminuta nariz.
Ilusiones
Sixto Canabal Flórez
—No hay nada más horrible que mentirse a sí mismo —dijo Dorian Gray mientras se miraba al espejo y acto seguido exclamó: —¡Qué joven soy!
Lo más grave
Yuris Pachecho Hernández
Cansada de ser tan fea, decidí, por definición, dejar de serlo…
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© Clinton Ramírez C.
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen XI – Número 41
Abril-Mayo-Junio de 2010
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
Narrativa
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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