LA BIBLIOTECA DE LOS SUEÑOS

JESÚS ALONSO RUIZ
Phantom_2001@TERRA.ES


Poeta nacido en Guadalajara (España) en 1954, aunque vivió parte de su infancia en Huelva y su juventud en Cáceres y Salamanca (la Universidad). Se licenció en Filología Románica y, casi desde entonces, vive en Cataluña. Da clases en el Instituto "Manolo Hugué", de Caldes de Montbui, cerca de Barcelona. Ha escrito mucho y de todo: novela, cuentos, ensayo y, de últimas, poemas. Ahora está embarcado en una serie de poemas dedicados a cuadros (Pictura ut poesis) de los que ha colgado alguno en su página web: http://www.terra.es/personal4/phantom_2001

Los poemas que aquí publicamos hacen parte del libro La biblioteca de los sueños.



BALIZAMIENTO
PARA UN ATERRIZAJE NOCTURNO

A Felipe Núñez

Yo me caigo al pasado muchas noches.
A veces, me entretengo reescribiendo;
otras, corrijo, o, simplemente, borro,
limo una peripecia, un nuevo enfoque
a un detalle episódico o invento
una tarde feliz y, suavemente,
por la frontera que separa el sueño
del sueño de la vida, me derramo.
El pasado no existe. Mi memoria
lo forma de infinitas estrategias
del narrador, ficciones, artificios
que encienden las balizas que señalan
el claro de la selva silenciosa
donde me muero un rato cada día.


La interminable lluvia del insomnio

La interminable lluvia del insomnio
se me parece al mar.

Ahora estoy en la playa con los ojos
medio cerrados del resol, con cara
un poco de hambre.
Pasa junto a mi cubo azul una señora
de moño enhiesto y busto altivo; lleva
traje de baño azul y el movimiento
de su carne tan suelta y las uñas pintadas
me excitan, a pesar
del abismo entre edades. Yo era un niño
ya viejo verde con mi cubito azul.


La interminable lluvia del insomnio
se parece a una clase interminable.

Ahora estoy en Francés; la profesora
cruza sus piernas míticas
y el frufrú de las medias y su boca
me excitan a pesar
del abismo entre estatus. Yo era un niño
ya viejo verde chupando el boli Bic.

La interminable lluvia del insomnio
es como el ruido de la facultad.

Ahora soy estudiante; un par de compañeras
me piden los apuntes de gramática
pero yo, a despecho de todo,
miro por sus escotes aunque sea
para entrever la tira del sostén. Yo era
un joven viejo verde con cara de estupor.

La interminable lluvia del insomnio
se parece al murmullo de un estreno.

Ahora soy un actor
que recita el monólogo con furia,
se diría
que me he puesto la piel del personaje,
que estoy dentro de mí,
pero en primera
fila hay una falda negra y el furor
se eleva al paroxismo. Yo era un joven
actor ya viejo verde
con ciertos atenuantes.

La interminable lluvia del insomnio
se parece a la charla en un café.

Yo era un señor maduro que tomaba
té por las tardes con señoras y hablaba
con cierto fundamento de lírica barroca.
Señoras con sus piernas preciosas y vestidos
de extraordinarios corte y confección,
que yo exquisitamente rozaba apreciativo.
Yo era
un viejo verde ya sin paliativos.

La interminable lluvia del insomnio
llueve sobre mojado,
no se acaba nunca.


MALOS TIEMPOS PARA LA ÉPICA

Fatigan la calzada las legiones
de Cecilio el romano hacia su meta:
una ciudad de fulgor seco y aire
sólido, límpido, impoluto, de tierra.
Vienen del mediodía, de la Itálica,
cipreses sobre el Betis. El calor
del estío no lo mitiga nada;
los campos amarillos donde el sol
no entretiene a los ojos con un verde
donde posarse la mirada seca.
Entre las jaras grises los barruecos
de curvas grávidas sin sombras.
Nada mitiga este calor de aliento.
La impedimenta del soldado suena
con cada paso de la marcha ronca.
Retazos de palabras en diez lenguas,
masculla un veterano una canción
acompasando la cadencia. Vía
interminable de la Plata, desde
el remoto Gadir hasta la Astúrica
tan próxima a la sede de la Legio
Séptima. Pero, esta vez, el fin
está en los campamentos de Cecilio.

No hay para más. No da la pluma con la vena
de la que mane el río de palabras que pueda
cantarles a las armas y al varón. No quedan
varones. Demasiadas armas. Tristes guerras.
Corren muy malos tiempos para la vieja épica.



ARTE POÉTICA

Muero por las palabras; las conozco
y sé lo que es la inesperada fiebre
que supone juntar en una frase
la, muerte, puso, huevos, en, la, herida;
esas palabras vistas tantas veces
sin decir nada más que lo que dicen
y entonces transmutadas por alquimia
en un cuchillo frío, en una lágrima.
Las conozco y conozco su peligro,
pero ya no sé más. La panacea
y la piedra filosofal no tienen
un manual preciso de instrucciones
del que echar mano tantas madrugadas.

No hay materiales nobles: la retorta
contiene muerte, amor, sudor, tristeza,
una lengua de sapo, un poco todo
vale. 
Pero el Arte  armoniza lo improbable
y la retorta brilla con el oro
final. Pero es el Arte
no yo.
Yo lucho con los versos,
les transfundo la sangre,
hago el trabajo sucio y quedo limpio
y cuántas veces - ¡tantas!  el espíritu
no visita.


DECLARACIÓN ANTE EL JUEZ

El universo --esa costumbre-- es numeroso
de entidades inútiles. La cobra cobra
inusitadas cotas de contingencia en un zoológico.
Los argumentos ontológicos
no son apriorísticos; ya no.
Ya son empíricos: cualquier gilipollez
existe, caballero, cualquier cosa
pensable: la tortura,
quemarse por la patria,
abolir por decreto la ley de gravedad,
escribir estas cosas que yo sé
que no son poesía...Todo es.
Pero, mire, me muero y no querría
perderme más pasados; ya es bastante
no haber sido testigo ni verdugo,
ni asesino, ni listo, ni notario,
ni torero, ni juez, ni jesuíta,
ni pederasta rico, ni feliz,
ni aquel, en cuyo abrazo
desfallecía Matilde, pero digo
que me hubiera gustado todo ello,
probar un poco de esas cosas fútiles
que mi exquisita educación de pobre
me ha impedido catar ni conseguir
el taller del hechicero.


El tiempo es blando

El tiempo es blando, los insectos
andan sobre la tapa del reloj,
un mar terso de leche y esa carne
blanca como la carne de coquina
se pudre al sol
las cosas inconexas
no quedan tactos ni sabores
ni la sorpresa ni el encogimiento
de trasponer la duna
y ver el mar.

Las memorias convergen
en aquella mañana
perfectamente esférica:
el corazón total de los recuerdos.

mi madre grita que no corra,
la sombra huye de mí,
la arena vuela, yodo, sal y sol,
el bálsamo del pino, la quietud
suspendida en el aire
como si fuera esa palabra estúpida
felicidad.



ENCICLOPEDIA ÁLVAREZ
A mi hijo

Dos por uno es dos
dos por dos, cuatro
dos por tres, seis
dos por cuatro, ocho
dos por cinco, diez
dos por seis, doce.
España limita al norte
con los montes
y al sur
con el mismo mar
estrecho de Gibraltar
que nos separa de Francia.
Es odiosa la vagancia.
Fe, esperanza y caridad.
¡Virgen santa,
Virgen pura,
haz que apruebe
esta asignatura!
El área del triángulo es base por la altura
partido
judicial
de Ciudad Real
En Fuenmiña nace el Miño
la pereza no le conviene al niño
--según, sin, so, sobre, tras
a la hora del recreo no saldrás--.

Detrás de mí, el Diluvio.
El bueno siempre es el rubio.

Te conviene estudiar
para que puedas aprobar.
Capital de Alemania
era Berlín
y Merlín
era el mago
huevo, larva, imago. Los romanos
trajeron el latín:
¡Gaudeamus igitur!
En las ecuaciones
a la cruel incógnita
la llamamos equis,
y,
pi.
Seno, coseno, más por menos, menos
los sarracenos
temblaban de temor
ante el Cid Campeador.

Sobre todo
aprendimos
que España era una
con provincias
de colores
y su capital, Madrid.
Dividendo, divisor,
común denominador
y Extremadura, dos:
Cáceres y Badajoz.


SIGNOS

Los signos se vacían, ciertamente,
y un pendiente en la oreja de un muchacho
ya no es lo que era: la supervivencia
a las tormentas en el Cabo de  Hornos,
ser pirata o corsario.
Los signos se convierten, ciertamente,
en signos de otras cosas; la sonrisa
es amenaza de una puñalada
y los dientes, preludio de caricias.
Los signos se evaporan, ciertamente
nadie sabe leer esa escritura
de admiraciones y onomatopeyas
tan ostentosa, enfática y obtusa.
El hábito hace al monje, ciertamente,
y te doy trato así te vea el hato.
Todo es lo que parece y si parece
es.
El mundo no es teatro, sino cine:
efectos especiales, macroelipsis,
guiones sin historia pero mucho
espectáculo bidimensional
(la imagen permanece en la retina
el tiempo justo para dar el pego).
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©   Jesús Alonso Ruiz

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124-9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen II - Número 5
Abril-Mayo-Junio de 2001

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124-9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
BARRANQUILLA - COLOMBIA

El URL de este documento es:
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PORTADA
VOLUMEN II - NÚMERO 5