El Papa inmortal
Gilberto Marenco Better
Este cuento hace parte del libro
Cero guayabera y otras melodías
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Las cosas en el Vaticano estaban que ardían. Ya las agencias internacionales de noticias habían duplicado el número de sus reporteros y los países que no tenían intercambio diplomático con la Santa Sede, decidieron por su cuenta y riesgo alquilar oficinas y estrechar en un santiamén los vínculos con el estado más pequeño del mundo, porque lo que estaba pasando era más que asombroso.
"El fin del año.
Un triste estado será, todo él y sectas.
Entre hermanos y hermanas enemistad, discordia,
Tesoros y libertades, más aparentes las cabezas,
Sequedad el Verano, morir aquí a cuerda.
No HAS
Morir aquel que esto bien acuerda".
( Nostradamus)

Incluso, las sociedades de ecologistas habían mandado innumerables mensajes de protesta a los diferentes organismos de la ONU, el PEA-TON, el OJO-POR-OJO, a los de la cortina de hierro, a los de la Antártida, para que se pronunciaran contra la gran nube de humo negro que se había estacionado sobre Roma desde que se inició el último cónclave que tenía sumidos en la más completa incertidumbre a todos los habitantes del planeta, menos a los chinos que estaban atareados con impedir una invasión de elefantes alados, producto de un experimento realizado en Shanghai por el Monje Loco, que se exiló de Disneylandia.

Como todo en el universo tiene su comienzo, tratemos de comenzar por el principio. Después de la muerte de Eulalio I, producida a las 72 horas de haberse erigido como papa, como consecuencia de quedar su testa aprisionada entre las puertas automáticas del ascensor que llevaba al sótano de la Capilla Sixtina, ya ninguno de los cardenales le querían jalar a la chambita.

Porque antes que Eulalio I, siete papas reposaban sumidos en el sueño eterno, de atrás hacia adelante se recordaban a Juan Pablo I quien murió antes de los cuarenta días y según cuentan las malas lenguas fue envenenado con un café tinto.

Juan Pablo II, que se cayó de un helicóptero cuando trató de echarle la bendición cabeza abajo, amarrado por la cintura, al último pueblo caníbal del Africa a los veinticinco años de su ministerio.

Tadeo IV, falleció al atravesársele una espina en la garganta.

Cristancho VIII durante su participación en una manifestación contra un generador atómico enclavado en el Kurdistan. Una bala de caucho comprimido, disparada por las fuerzas de distensión de las Naciones Unidas le vació un ojo y la masa encefálica se le escurrió como por entre un sumidero.

Benedicto III, a quien se le paralizó el corazón cuando vio los últimos modelos de interiores para sacerdotes que incluían calzoncillos con chocorito.

Aniano III murió de una diarrea concomitante mientras trataba de leerse la Suma Teológica de atrás para adelante y finalmente, Judas I, quien se murió porque debía morirse el día que le tocaba, además, él estaba plenamente identificado con Nostradamus cuyas obras completas tradujo al papiamento y allí se encontró conque él era el penúltimo papa y no iba a dañarle el curriculum a tan famoso vidente.

De esas extrañas muertes se empezó a hablar en todos los matices y en el Vaticano las cosas comenzaron a ponerse duras, porque ninguno de los cardenales estaba tan loco como para subirse en la frágil barca de un papado incierto y con pocas probabilidades de salir vivo.

Por eso, empezó a salir humo negro desde hacia muchos días. La nubecita se quedó tan amañada que desafiaba todos los ventarrones y no existía fuerza humana o divina que la hiciera moverse para dejar ver el sol a los italianos.

Con todos estos sucesos extraordinarios, en el resto del mundo empezaron a suceder las cosas más extrañas: Por fin en Latinoamérica apareció el primer representante de la burguesía nacional, mientras que el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR, perdía su personería jurídica por falta de electores, empezó a conquistar rectorías, presidencias de sindicatos, y en un gesto de magnanimidad de los gringos todo su comité central obtuvieron el visado para estados Unidos, para que conocieran el monstruo por dentro y se quitaran la carreta de ¡Muera el Imperialismo! Y ¡Yankees Go Home!.

Los palestinos que estaban mamados de las vueltas y revueltas de las Naciones Unidas para conseguir su status como estado, decidieron que en vez de intifadas, era mejor construir grandes buldózeres, como los que aparecen en las películas del futuro y arrasar, literalmente todo el suelo israelí y lanzarlos al Mar Muerto, para con los sobrevivientes, crear el verdadero estado de la integridad que se llamaría Israpal.

Los judíos, tan judíos como siempre, decidieron aprovechar la crisis de espiritualidad que estaba atravesando el mundo y en un gesto de generosidad mayor compraron a un centavo más todas las acciones de las corporaciones locales, nacionales y multinacionales existentes y las invirtieron en el gran templo, ubicado en Hong Kong, del Gurú de la Kola Kolorá del que hay referencias especiales en el cuento de un escritor barranquillero titulado "Hambre".

Los gringos decidieron no volver a mascar chicles y compraron la existencia mundial de bofe, considerado como el chicle de los pobres, y lo vendieron en elegantes dados de todos los colores. Esto permitió a todos los países latinoamericanos salir del atraso en que se encontraban, por lo que ya los pobres seguían siendo pobres, pero tenían televisión por cable subsidiada.

Los rusos instalaron calefacción a los campos de concentración y editaron las obras completas de un politólogo colombiano llamado Salomón Kalmanovitz, en una traducción rigurosa, poniéndolas de texto básico, a pesar de las serias divergencias teóricas que tenían con él y sus seguidores desde tiempo atrás.

Mientras eso sucedía en el resto del mundo, en el Vaticano seguía saliendo el humo negro. Todos miraban esperanzados una voluta de humo blanco, pero el tiempo inexorable seguía corriendo. Incluso misiones de buena voluntad de cuanto Gurú verdadero o falso había por los cuatro rincones del planeta llegaron a Roma, para que por medio de la concentración mental ayudaran a los cardenales a elegir nuevo papa antes que se murieran de hambre, encerrados en los oscuros cuartos de la capilla Sixtina.

Pero nada. Parecía que las predicciones de Nostradamus estaban haciendo mella en la sabiduría de estos representantes de Dios en la tierra. De pronto, en la madrugada del sábado cinco de Diciembre apareció débilmente la primera señal de humo grisoso. Los que estaban en vela dudaron, pero cuando del gris platinado se pasó al humo blanqueado un solo grito sacudió la multitud ¡EUREKA! Esa expresión retumbó en la plaza de San Pedro y de allí al resto del mundo. Habían transcurrido desde que se inició este cónclave, 423 días.

Entonces se abrieron las ventanas y el "¡Habemus Papa!" se escuchó por los cuatro puntos cardinales de la tierra y apareció sonriente, rozagante, vigoroso, caminando con un pasito de chachachá, el cardenal Ricardo Rey, quien había escalado rápidamente en las jerarquías católicas, después de una reconversión de las sectas protestantes para predicar a partir del piano sabrosón a los católicos de todo el mundo, alcanzando el copito de la Popularidad con su Aleluya al Señor y todos los cantos que en guaguancó compuso para que se entonaran durante la entronización de los anteriores papas.

Casi nadie lo creyó, pero todos cayeron de rodillas y en medio de un lagricero agradecieron a Dios por tan buena escogencia, ya era tiempo que a la Ciudad Santa se le pusiera un poquito de folclor, pues la solemnidad la estaba matando.

Ricardo Rey, adoptó el nombre de Pedro Romano I, empezó por establecer la Salsa como himno universal contra el aburrimiento y quien la cantara o interpretara tendría mil años de indulgencias y perdón. De inmediato avisó que él sería el último papa, ya que por designación de El Padre y del Espíritu Santo, él era inmortal y no había poder en el universo que le cambiara su designio.

Fue el acabose para el resto de religiones y sectas, todo el mundo en masa se convirtió al catolicismo y la tierra se llenó de rumbas por todos los costados y el arcángel San Gabriel llegó en comisión para aprender un poco de la trompeta de Chocolate Armenteros, quien está durísimo desde hace tiempo.

A N E XO (*)

(*) Secret papers, by Cia and K G B. for the four leaders of the world and the lucky cardenal.

Obedeciendo órdenes estrictamente secretas, 37 agentes de las dos organizaciones más importantes del mundo en el ámbito de espionaje y los malos manejos de la cosa pública rendimos el informe sobre la operación YEMAYA.
CONTEXTO GENERAL HISTÓRICO

A partir del texto mal escrito de un monje loco llamado Nostradamus quien hizo creer a sus seguidores que eran escogidos para constituir el movimiento de la Nueva Era. Estos con gran algarabía y por todos los medios empezaron a acomodar las supuestas revelaciones, según se iban presentando las circunstancias mundiales. Esto tenía loco a los católicos, a los musulmanes, a los judíos, a los budistas y cuanto miembro de religión seria existía. La plana mayor del Vaticano empezaron a preocuparse cuando según los vaticinios de los horóscopos a la iglesia de San Pedro no le quedaba mucho tiempo, porque cuanto loco aparecía como la reencarnación de Jesucristo, les quitaba cada vez más adeptos con aquello de los milagros y las sanaciones.

Con esta situación, agravada por las maniobras de una secta disidente de judíos que se negaron a cortarse el prepucio de construir una sinagoga al lado de la Capilla Sixtina, fueron cayendo como moscas los papas elegidos después de Paulo VI, sin que nadie sospechara en un principio que se trataba de una confabulación tendiente a acabar con el catolicismo, para imponer otro tipo de creencias totalmente ajenas a la idiosincrasia mundial.

Las primeras sospechas sobre la sistemática eliminación de los santos padres, se produjeron después que el poeta eyaculador, Luis Roncallo, quien había escrito un tratado acerca de las variaciones de la danza de la pluma, hizo la revelación que el máximo de caché del mencionado baile, ocurrió una noche en el Vaticano, con la participación cómplice y alegre de los miembros de la guardia suiza quienes no solo se deleitaron con el baile de la pluma, sino con el del pájaro Picón Picón y finalizaron con el de la botella. Un agente encubierto que participó activamente en el deleitoso gozo descubrió que el Papa Aniano III era circunciso y tenía el esfínter débil y delicado.

El informe del agente permitió determinar que la secta de los judíos prepucianos debía tener mayor incidencia sobre la situación. Se ordenó rastrear por todo el mundo a sus simpatizantes cubiertos y públicos, descubriéndose un complot tan intrincado que James Bond era un mongólico para enfrentarlo. Habían construido con la ayuda de unos inversores japoneses, filipinos y la tecnología de punta de los ingenieros de varias empresas quebradas por los apetitos monopolísticos del rey del silicón, el popular Billie El Gato, un persuasor a distancia que montado en un satélite estacionario sobre Ciudad del Vaticano, enviaba una señal permanente con mensajes subliminales dándole por la torre a todo el que vivía en la ciudad santa, acabándoles la voluntad y llevándolos por los caminos torcidos del mundo, demonio y carne.
PRIMERAS OPERACIONES

Al descubrir la confabulación contra las altas jerarquías católicas, todos nuestros esfuerzos estaban dirigidos a impedir un nuevo muerto entre los cardenales papábiles, con el fin de evitar que las supuestas profecías siguieran su curso, real o imaginario, pero que en determinados momentos tenía gran peso en la opinión pública.

Es de anotar que en estos operativos murieron cuatro agentes intoxicados con vino de consagrar.

El lamentable incidente de la muerte natural del papa Judas I dañó todo nuestro operativo para capturar infraganti a quienes estaban acabando con la credulidad de la gente buena del mundo.

El equipo director, determinó entonces una etapa de ablandamiento para con los cardenales que estaban nuevamente en cónclave. Ellos tenían gran miedo a que las profecías hicieran mella en sus creencias y su fe, y determinaran dejar todo y refugiarse en Cafarnaún, único punto libre en el universo del prurito de la religión, porque allí acabaron todos los creyentes a punta de riquezas terrenas, que son en última instancia las que valen.

Nuestros agentes se infiltraron en el cónclave por medio de contactos específicos con algunos de los más ancianos cardenales, para demostrarles que era peor que cualquier profecía, el que ellos no se decidieran rápidamente sobre el nuevo papa.

El principal escollo no residía en quienes estaban escogiendo los papábiles, sino en que los señalados se escurrían y se perdían en un mar de discusiones sobre el estado de su salud, de sus debilidades y sus defectos, de la fe, la dialéctica y la teología de la liberación.

Analizados todos los aspectos, positivos y negativos, favorables y contraproducentes, se procedió entonces a hablar con la su Excelentísima Eminencia el cardenal Godofredo Usse, el más influyente del Vaticano, porque estaba familiarizado con las tecnologías de punta, la robótica y los computadores, quien aceptó la idea del doctor Strong Van Fag, de construir un androide que tuviera el chip de memoria más poderoso de todos los tiempos en el que no sólo se incluyeran todas las funciones neurológicas de los humanos, sino que además se comprimiera todo el saber divino y humano acopiado en cuanta biblioteca existiera, incluyendo las plataformas informáticas de Internet I, II, III y IV que tenían para esta vida y la otra. El software de arranque lo activaría el cardenal Godofredo, guardando la estructura del mismo por medio de claves, y sólo podía ser revelado a otro cardenal cuando Godofredo sintiera acercarse la hora en que la parca restara sus cuentas y así por Secula Seculorom.

Salvada la resistencia final del cardenal, éste procedió a pregonar el nombre de Ricardo Rey, como el hombre capaz de contrarrestar la situación caótica de la iglesia. Pero el problema no estaba en que se proclamara, sino en lo difícil que sería eliminarlo sin que notaran su desaparición.
FIN DE LA MISIÓN

Establecido el número de votos necesarios para la designación del Puertorriqueño, se creó un turno especial de vigilancia en el Vaticano mientras en el Cabo Verde de California, se trabajaba contra vapor para pasar a la memoria de la computadora toda la biblioteca del Vaticano, todas las encíclicas, todos los textos de filosofía del mundo, todos los problemas divinos y humanos.

Por otro lado, en la sección especial de robótica en Alemania y con asesoría de los chinos de Mao, empezaron a construir la réplica exacta del nuevo papa.

Esta labor duró alrededor de siete meses. Por fin el día 24 de octubre, a las tres y treinta de la tarde, cuando todos los "Conclavados" descansaban un poco y el Cardenal Ricardo Rey fue al baño a desocupar la vejiga, uno de los nuestros lo eliminó de un golpe en la cabeza. Inmediatamente el robot que lo reemplazó asumió sus funciones como estaba previsto.

El cadáver, como se acordó desde un comienzo, fue congelado inicialmente; después, echado al mar en el sector conocido Punto Tiburón y cuando nos cercioramos que no había quedado nada del cuerpo, inicialmente rociado con sangre de buey virgen, dimos luz verde al Cardenal para que pusiera en marcha la computadora de conocimientos universales que sería el fin del problema.

La sorpresa grande se presentó cuando comenzó el nuevo papa a actuar, y ahora, después de todo lo que ha pasado con la música de Salsa y con las relaciones que en el ámbito internacional e incluso terreno-celestiales ha conseguido, no sabemos cómo la computadora adquirió las mismas cualidades y defectos del papa eliminado, pero con una característica muy especial, es INMORTAL.

Esperamos nuevas órdenes para continuar con nuestro trabajo ya que necesitamos saber si lo ocurrido fue fortuito o un milagro.

Al finalizar el informe los agentes que participaron en la operación YEMAYA, pasaron al cuarto del olvido a la cámara despensadora para borrarles todo vestigio de este trabajo.

Una vez abierto este sobre el papel se destruirá en ocho minutos, no existirán copias así que cualquier análisis debe hacerse en el tiempo que reste después de la lectura del mismo.

Con un cordial saludo y con la convicción que se ha actuado con sabiduría para preservar los más altos y caros ideales de la raza humana
Coronel, Wintong Ivring por la CIA
Coronel Vladimir Bronstein por la KGB
Noviembre 4/78 de la mañana a la tarde.
Octubre de 1998 por varios días
Gilberto Marenco Better

Narrador. Periodista de la Universidad Autónoma del Caribe (1976, Barranquilla, Colombia). Fue subdirector del Instituto Distrital de Cultura. Profesor universitario en las cátedras de Cine, Edición, Introducción a los medios, Periodismo contemporáneo, Periodismo latinoamericano, Radio, Redacción periodística, Televisión, Teoría de la comunicación. Conocedor de la música antillana y afrocaribe, sobre la que ha escrito muchos ensayos. Ha sido guionista y/o director de los siguientes documentales y videos, algunos premiados en festivales de cine: A la conquista del pico Colón (1989), Cuarenta años de sentimiento popular: Francisco Zumaque (1990), I Festival de baile cantao (1991), II Festival de salsa de Curazao (1991), El canto de la cigarra (1992). Publicó el libro de cuentos Cero guayabera y otras melodías. Tiene inéditos: Dios los cría (relatos) y la novela Tiritas de piel.
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© Gilberto Marenco Better
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124-9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen II - Número 5
Abril-Mayo-Junio de 2001
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
BARRANQUILLA - COLOMBIA
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