Fundamentos
de la estética de la recepción

Mercedes Ortega González-Rubio
Merr19@yahoo.com

La Estética de la Recepción (fines de los sesentas) fue planteada principalmente por Wolfgang Iser y Hans Robert Jauss, ambos pertenecientes a la Escuela de Konstanz (Alemania). Ella surge como alternativa a las visiones de la literatura que se habían dado hasta entonces: la estética de la producción (representada principalmente por el marxismo, concentrada en el autor y su contexto social), y la estética de la presentación (con el formalismo y el estructuralismo a la cabeza, en los que se analiza básicamente el texto, sus elementos y relaciones internas).

Como siempre, teoría literaria y lingüística han ido de la mano. La recepción está ligada a la sicología, que a través de la sicolingüística estudia la forma en que percibimos los procesos que se operan para conocer. En el caso de la literatura, la pregunta sería ¿cómo se “lee” la obra literaria? Estos procesos de lectura se pueden rastrear a través de las mismas obras, que son relecturas-reescrituras del canon literario imperante en una época. La historia de la recepción de la literatura pretende ser un estudio completo de la literatura, entendida esta como las relaciones circulares entre los elementos que la conforman: el productor, el producto y el consumidor.     

La obra de arte tradicionalmente es analizada desde tres puntos de vista: 1) diacrónicamente: tomando en cuenta la situación pasada en que fue producida (objetivismo histórico); 2) sincrónicamente: tomando en cuenta la situación presente en que se está (visión modernizante); y 3) intemporalmente: tomando en cuenta el proceso general de la historia (juicio de los siglos). Si se comparan estas tres visiones, se hacen evidentes las diferentes lecturas, cae el mito del sentido único y universal de la obra, y se abre su plurisignificación, sus potenciales de sentido. 

Para la Teoría de la Recepción, el escritor es visto como lector en primera instancia, lector de literatura, de la sociedad, de su vida, de su época y de la cultura, heredada y en vías de trasformación. Este es su horizonte de expectativas, que él imita o modifica. El escritor (autor real) concibe su obra frente a las normas del canon literario y a una ideología colectiva, consciente o inconscientemente. Pero tanto él como el crítico y el historiador (todos vistos como lectores) no son pasivos ante lo que los rodea, sino que son creadores de historia; reconstruyen las obras del pasado, las categorías de la literatura.

Por supuesto, esta posición frente a la literatura ya había sido tratada con anterioridad. Incluso los mismos formalistas rusos habían planteado una visión más abierta de la obra de arte: el receptor (individual o colectivo) es quien aporta la estética a una obra, y por lo tanto, puede modificar el concepto de estética. Esta teoría a su vez se emparenta con otras contemporáneas a ella o posteriores, como las teorías de la información y la transtextualidad de Genette.

Jauss plantea siete tesis acerca de la historia de la literatura fundamentada en su recepción. La primera de ellas es contra el objetivismo histórico, que reduce la obra a una única lectura. La segunda tesis es contra el subjetivismo/sicologismo, en contra de la sobreinterpretación, puesto que existen límites (horizonte de expectativas) que pueden ser modificados, pero siempre se parte de ellos. Hay un horizonte de expectativas dado por el contexto histórico y otro por la dimensión sintagmática del texto como objeto real (artefacto), como sistema semiológico puede ser analizado en su estructura  inmutable. Las demarcaciones aportadas por la historia son retrospectivamente claras; a un nivel sincrónico se hacen un poco borrosas, pero absolutamente vagas son las que impone el texto mismo. A esta segunda tesis le falta mayor justificación, pues parece contradecir en parte los argumentos anteriormente presentados para defender la tesis de la estética de la recepción.

Jauss sigue explicando que cada época construye su concepto de arte, pero que es posible para los lectores del presente transgredirlo y jugar con los diferentes sentidos que puede adquirir la obra a través del tiempo. La literatura es un proceso dinámico entre el autor, el texto y el lector. Se debe analizar cada época según sus jerarquías propias y momentáneas, y no pretender generalizar sus categorías. Entre más distancia estética haya entre el horizonte de expectativas y la obra, mayor será su valor literario. La buena obra no debe repetir las anteriores recetas de creación sino que debe crear nuevas. Pero no hay cronología en la literatura, la potencialidad de una obra rompe con la sucesión histórica de hechos. 

La última tesis que se presenta es bastante peligrosa: la literatura no es sólo representación de la historia, sino que también la crea, ayuda a modificar su rumbo. La realidad pasa a imitar a la literatura, los estereotipos creados por ella. Esta función social  se aproxima vertiginosamente a una moralización de la literatura y a tomarla únicamente con un fin didáctico.   

La Estética de la Recepción brinda una visión bastante completa de la literatura como proceso dinámico y complejo. Sus teorías se pueden complementar  fácilmente con las propuestas de otros autores, ampliando así el análisis de las obras literarias. Presenta también posiciones polémicas que permiten  ensanchar los campos de conocimiento. Y todo esto acrecienta el disfrute de los estudios literarios.

Bibliografía:

1. JAUSS, Hans Robert (1977): Experiencia estética y hermenéutica literaria, Taurus, Madrid (1986).
2. ISER, Wolfgagng. El acto de leer. Madrid, Taurus, 1987.
3. GADAMER, Hans George.  Estética y Hermenéutica. Madrid, Tecnos, 1996.
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©   Mercedes Ortega González-Rubio

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen V – Número 17
Abril-Mayo-Junio de 2004

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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VOLUMEN V - NÚMERO 17