CANCIÓN
PARA UNA PRINCESA MAJADERA
Marié Rojas Tamayo
Quisiera que mis manos
fueran palomas
para abanicar tu estío.
Y mi eterno desvelo...,
ese pertinaz insomnio,
sirviera a tu tiempo sin prisas,
para contarte las mil historias
que guardo escondidas
en un rincón de los recuerdos.
Antes de conocerte,
te sabía de memoria.
Mis labios pronunciaban tu nombre
incansables, empecinados,
porque ya presentía
la certeza del cuerpo compartido.
Ahora estás conmigo,
llenas los espacios,
ocupas los silencios.
Recortas arcoiris en las sábanas,
pintas duendes en las paredes,
rompes todo lo superfluo.
Vas quedando solo tú, la maga
que encuentra plumas de elefante
sepultadas en la arena.
Hablas al viento con el idioma
que sólo tú y él conocen,
que apenas yo entiendo.
Inventas una danza antigua,
exiges más juegos, un cuento...
No te importa la presencia de la reina de la noche.
De pronto, al borde ya de la locura,
sin previo aviso,
arriba el silencio...
Veo cómo al fin, vencida,
partes a ese viaje misterioso,
a solas con tus sueños.
Y te miro, sin que llegue el hastío.
Feliz porque no recuerdo un mundo
anterior a tu llegada.
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© Marié Rojas Tamayo
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen V – Número 18
Julio-Agosto-Septiembre de 2004
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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