LA LITERATURA ZULIANA
EN EL MARCO DE LA CULTURA CARIBE HISPANA 

Ana María Romero P.
Romeroanamary@yahoo.es
Universidad Católica Cecilio Acosta

EL ZULIA COMO REGIÓN CULTURAL

El estado Zulia se ubica al occidente de Venezuela. Limita al norte con el mar Caribe, al sur con los estados andinos de Mérida y Táchira, al este con el estado Falcón, Lara, Trujillo y por el oeste con Colombia. La fundación de la ciudad de Maracaibo, rápidamente convertida en capital de toda la región, aconteció el año 1574, luego de dos intentos fallidos. Los conquistadores españoles  se impusieron  por sobre  las tribus indígenas de la zona y las obligaron a replegarse hacia zonas periféricas cercanas al sistema montañoso de la actual Sierra de Perijá.

Desde finales del siglo XVI, el Zulia se perfiló como región histórico-cultural. El historiador venezolano Germán Cardozo Galué expresa en su libro Maracaibo y su región histórica, 

“La documentación y literatura histórica producida, desde el siglo XVI, por viajeros, funcionarios reales, geógrafos, agentes mercantiles y políticos ponderó la antigüedad e importancia de los nexos económicos y socio-culturales que unían a los diferentes paisajes humanos de la cuenca geográfica del Lago de Maracaibo y a éstos con las vecinas áreas caribeñas y neogranadinas […]” (1991:12).

No sólo los historiadores locales han estudiado el fenómeno del regionalismo. Desde la perspectiva de la Antropología Cultural también se han hecho aportes. Ángel Rama en sus  ensayos de sobre la transculturación en América Latina, habla sobre las diferentes regiones del continente latinoamericano y de su especificidad cultural más allá de las fronteras políticas. Expone el ensayista uruguayo,

“Estas regiones pueden ancabalgar asimismo diversos países contiguos o recortar dentro de ellos áreas con rasgos comunes, estableciendo así un mapa cuyas fronteras no se ajustan a las de los países independientes. Este segundo mapa latinoamericano es más verdadero que el oficial cuyas fronteras fueron, en el mejor de los casos, determinadas por las viejas divisiones administrativas de la Colonia, […] o  los azares de la vida política, nacional o internacional.” (1982:58)

Una de las regiones culturales de América Latina, según Rama y otros antropólogos culturales, es la región “Plantación Americana” constituida por la cuenca Caribe junto a la zona norteamericana sureña. Estas zonas compartieron características sociales, económicas, étnicas y devenir histórico.

La capital del estado Zulia,  Maracaibo, no mira directamente al mar Caribe, pero toda su historia económica, social, cultural la hace formar parte del Caribe, como ciudad puerto. La académica  A.M. Boadas, ha clasificado las zonas venezolanas alrededor de la cuenca caribeña como sigue, “[…] en Venezuela existe un ‘Caribe negro’, formado por aquellas regiones donde hubo asentamientos de esclavos y donde hoy permanecen sus descendientes; un ‘Caribe urbano’ representado por las ciudades situadas en la franja norte del país; un ‘Caribe portuario’ de costas y un ‘Caribe insular’[…]” (2001:35).

El Zulia ha consolidado con el paso de los siglos una identidad regional y otra nacional. Por su situación geográfica; separada del resto del país por la cadena de montañas Los Andes y una extensa cuenca lacustre –el Lago de Maracaibo- basó su desarrollo económico como puerto comercial. El desarrollo económico-social de las  ciudades y en extenso del estado en los siglos diecisiete, dieciocho e inicios del diecinueve, se estructuró alrededor del Puerto de Maracaibo y la actividad agroexportadora desde los Andes neogranadinos (hoy Norte de Santander, Colombia)  y los Andes venezolanos hasta los puertos europeos. Maracaibo, desde sus inicios, miró hacia el Caribe como vecino natural para el intercambio comercial y cultural. Cardozo Galué ha desarrollado una tesis acerca de las regiones históricas interiores, para explicar la especificidad del área capital zuliana como región autónoma. El investigador Cardozo G. afirma:

“[…] área con características históricas comunes, producto de la lenta gestación y fraguado  de vínculos económicos y socioculturales entre los paisajes humanos que la componían,  del predominio e influencia de una ciudad que actuó como centro jerarquizante: Maracaibo […] que generó un espacio social con especificidad propia” (1991:13).

Esta autonomía reforzada por el aislamiento geográfico fue superada a partir de la tercera década del siglo XX, producto de la explotación petrolera. Pero, la noción histórico-cultural de región zuliana no desapareció sino que, se acentuó al no poder expresar su “nacionalidad específica”; de allí que los habitantes de este estado deban cultivar de manera personal su identidad regional, de alguna forma distinta a las tendencias nacionales. La región zuliana y su gente comparten, aunque no lo racionalicen, una triple identidad: zuliana, venezolana y de paso, caribeña.

Puede afirmarse que el Caribe no es solamente un espacio geográfico para el intercambio de mercancías y una expresión histórico-económica de la colonización europea. Es un espacio cultural dominado por el mestizaje étnico y lingüístico, por la asincronía de sus procesos históricos, ritmos de vida dominados por factores climáticos; igualmente, marcado por vivencias de exilio. Toda esta caracterización ha sido recogida por múltiples voces narradoras y poéticas de la vasta geografía del Caribe, en períodos algunas veces muy fructíferos, otros no tanto.    

No es el interés investigativo elaborar conceptos absolutos sino proponer un conjunto de rasgos que de tan recurrentes terminan configurando la noción de literatura con características caribeñas, asumidas por algunos escritores y poetas. Algunas de las marcas discursivas más usadas son los registros orales de variados niveles, el énfasis en espacios abiertos ya sea en las ciudades o en zonas rurales, la expresión de vivencias afectivas en todo su amplio espectro, una visión del mundo dominada por el color, la luz y una actitud vital hedonista que ahuyenta el dolor convirtiéndolo en placer de todos los  sentidos. A esta región cultural pertenece el Zulia y su devenir como pueblo  se integra tanto a Venezuela como a la cuenca del Caribe.

EL ZULIA REPUBLICANO:
ALGUNAS CARACTERÍSITCAS   SOCIO-CULTURALES

Si bien el período independentista (1810-1825) redujo a su mínima expresión la actividad económica y cultural de toda Venezuela; la vida republicana, a partir de 1830, llevó al Zulia en particular, a retomar los vínculos no sólo con la metrópoli hispana, sino con las otras ciudades puerto del Caribe como Veracruz, San Juan de Puerto Rico, Aruba, Jamaica, Curazao, y de los Estados Unidos como Filadelfia, Nueva York, entre otras. La región (como rasgo diferenciador) mantuvo un relativo aislamiento político-administrativo con respecto a la ciudad capital, Caracas, a pesar de que ésta imponía de manera intermitente medidas económico-administrativas de corte modernizador que colidían con los intereses económicos de las élites locales.  Estas fricciones entre la provincia y la capital acontecieron  en el último tercio del siglo diecinueve y no significaron pérdida de cuotas de poder para ambos centro de dominio: el central y el  regional.  

Los rasgos anteriormente nombrados no obstaculizaron el desarrollo cultural del estado-región. Desde 1870, el estado Zulia mostró una eclosión cultural exhibida a través de revistas y periódicos. Otras muestras culturales fueron: el Teatro como actividad sólida tanto cultural como económica, el periodismo cultural, la actividad literaria en ateneos y sociedades científicas, junto a un notable progreso urbano y económico.

Sin embargo, la literatura que se escribía, recitaba y difundía en prensa, libros y hasta pasquines domingueros no se diferenciaba en mucho de los modelos europeos. Se escribió con buena voluntad pero nula originalidad. Se imitó más bien a los clásicos románticos ingleses, parnasianos franceses, españoles sobre todo a estos últimos, y la vocación imitadora no fue exclusiva de los intelectuales zulianos: la compartieron la mayoría del sector ilustrado de las principales capitales de los estados venezolanos. En su descargo puede decirse que ejercitaron una intensa actividad de traducción de autores europeos. Doris Poreda investigadora de la Universidad de Oriente  detectó igualmente  estas características en la élite intelectual de la capital del estado Sucre, Cumaná, ciudad puerto al noreste de Venezuela y frente al mar Caribe. Se exaltó el color local del paisaje y se miraba insistentemente a Europa a través de mitos, figuras literarias y escritores. Se idealizó la noche, la mujer, la cultura wayuu; el calor fue poetizado como incandescencia de los dioses y se escamoteó la realidad de ciudad tropical con múltiples problemas sanitarios, urbanísticos y sociales por  una visión de villa mediterránea y de clima primaveral.

El nivel de cultura greco-latina de ingenieros, médicos, periodistas y abogados, la actividad traductora, de reflexión filosófico-científica llevó a renombrar como “Atenas” a casi todas las ciudades importantes del país.  Podría asomarse la tesis de que a todas nuestras ciudades-puerto llegaban las novedades literarias vía barco, sin pasar por la alcabala de la ciudad capital que las represara o retardara su distribución. En cualquier caso, los finales del siglo diecinueve fueron homogéneos en cuanto a la creación literaria en todo el país. Y esta homogeneidad estuvo determinada por la imitación a los modelos foráneos. El crítico de la literatura venezolana y zuliana Cósimo Mandrillo (2001)  es menos indulgente al valorar esta característica,

“Pero nuestros escritores no sólo no intentaron ningún cambio en lo que recibían de afuera, sino que además fueron por lo general reacios a aceptar incluso las últimas novedades literarias, accediendo a ello sólo cuando el desfase entre lo que se hacía en el Zulia con lo que se escribía en el continente, e incluso en el resto del país, era acusatoriamente evidente” (2001:5).

La imitación de escuelas estéticas europeas, por parte de los escritores y poetas, se mantuvo hasta bien entrada la segunda década de 1900.

El siglo veinte se inauguró en Venezuela con un gobierno de facto: el General Cipriano Castro tomó Caracas luego de un levantamiento militar en 1899. Éste a su vez, fue sustituido por un golpe de estado incruento propiciado por otro General: Juan Vicente Gómez, en 1908. Sumando sus períodos, el país sobrellevó una larga dictadura de treinta y seis años que aisló al país culturalmente hablando y donde la vanguardia fue siempre tímida  en sus alcances estéticos. No hubo una auténtica vanguardia en los planteamientos temáticos o en el estilo. Se siguió imitando a los modernistas y los más audaces vanguardistas fueron solamente posmodernistas. Variaciones sobre  un mismo tema.

El paisaje era importante y la expresión del yo del poeta era un  poco forzada y artificiosa.  Una revisión somera de los más conocidos poemarios de la época en el Zulia (había más poesía que narrativa larga o corta) evidencia un agotamiento de las formas del parnasianismo y del modernismo hispano y de las influencias de Darío.  Este análisis en el nivel de las formas. Los temas seguían siendo los anteriormente nombrados.

La ciudad debía su progreso material y espiritual a la actividad comercial del puerto de Maracaibo y todos los vaivenes de orden político eran soslayados. El estado soportó estoicamente su cuota de represión política durante el régimen del General Gómez ignorando que en este mismo estado se estaba gestando el cambio abrupto que el petróleo traería a la economía venezolana. En 1914, se descubrieron en el Zulia los mayores yacimientos petrolíferos de Venezuela. El país mudó su faz agropecuaria y comercial para transformarse en economía minero exportadora.

Un estado Zulia aislado, con sólido intercambio de los rubros agropecuarios de los andes venezolanos y colombianos con los puertos del Caribe, Estados Unidos y Europa tenía una tímida vinculación con la actividad económica del país. Pero el petróleo hizo posible la integración no sólo geográfica sino también económica y cultural  de todos los estados. Sin perder su especificidad cultural, avalada por los rasgos dialectales lingüísticos que le son propios, comenzó a integrarse a la nueva actividad comercial que la industria petrolera generaba.

El estado Zulia no dejó su esencia  comercial, pero ahora su punto neural no sería el puerto de Maracaibo, sino los puertos  petroleros de la Salina, Lagunillas y Bajo Grande.

Esta mudanza económica también se trasladó a lo cultural. El paisaje marabino, el Lago de Maracaibo, las palmeras, la visón idílica de la etnia wayú dejó de ser inspiración para poetas y narradores. Un libro olvidado por la crítica nacional es el publicado por el poeta y miembro de honor de la Legión Extranjera, Ismael Urdaneta, su nombre: Poemas de la musa libre (1928). Su tema: la demoníaca transformación del cristalino Lago de Maracaibo en lago de Petróleo. El paisaje como fuente de inspiración había perdido su aura de encanto y en su defecto se abrían paso las tendencias literarias con fuerte compromiso con la lucha social, por un lado. Serían los años de formación de asociaciones y gremios, y de  luchas sociales y políticas  que alcanzaban a los grupos literarios del estado como Seremos, Tierra, Cauce.

Entre las voces poéticas ajenas a tendencias o grupos literarios dentro de la región o del resto del país está la de una mujer marabina: María Calcaño.  No siguió los moldes estéticos ni los temas sociales tan imperativos en la tercera década del siglo veinte. No miró al Lago o a la ciudad para buscar inspiración, tampoco tenía deudas con el romanticismo o el modernismo. Su obra de sólo tres volúmenes fue escrita, como Stendhal para ser leída por otras generaciones, como la actual. La temática elegida fue subversiva para la época: el erotismo; el estilo asumido fue el vanguardista. En 1935, con el dictador Gómez agonizando y la literatura encorsetada en los moldes ya nombrados, esta poeta se abrió paso ante sus amigos de grupos literarios como Seremos, con una elección vital que  la ha agigantado con el paso del tiempo  y que en su momento significó un silencio censor por parte del medio socio - literario en el cual hizo vida. María Calcaño es una exquisita  y aislada poeta vanguardista sin seguidores ni antecesores, ni en la región, ni en el resto de Venezuela. Una posible investigación para el futuro sería indagar en otras poetas que hubieran tratado el mismo tema en alguna ciudad del área caribeña hispana. 

En 1950, en la capital del estado, Maracaibo se dio inicio a un movimiento estético que aspiraba a encontrar la anhelada sincronía con las tendencias más universales en lírica: el surrealismo. No quisieron confesar nunca los principales propulsores de este movimiento que llegaban algo tarde a la novedad y a la sincronicidad, habida cuenta que el surrealismo en su país de origen (Francia), había caducado en la década de los treinta. El nombre del grupo era Apocalipsis.

El movimiento surrealista en el Zulia se alejó del espacio geográfico y rehusó toda conexión con lo local o los compromisos sociales, lo costumbrista (el habla era visto como color local y se buscaba intencionalmente  lo universal y atemporal). La ciudad quedaba desdibujada y saltaban a la palestra el hombre y sus incertidumbres.

El aliento surrealista alimentó por muchos años la poesía del estado hasta volverse academia. Los intelectuales y poetas se alejaron del ambiente tropical caribeño por resultarles ajeno a sus espacios más idealizados: los bosques alemanes y los escenarios de alma.

La década de los sesenta, desde la esfera de lo político y a escala nacional, preparó el terreno para que escritores y poetas aplicaran los llamados de conciencia del existencialismo sartreano. La poesía presentaba rasgos de agotamiento surrealista o balbuceos forzados de realismo social y la inestabilidad político-social auspiciaba la aparición de movimientos estéticos renovadores. Desde la capital se declaró en rebeldía a la palabra poética, a través de grupos literarios que apoyaban la insurgencia guerrillera rural y urbana. En el Zulia, los poetas suscribieron dicho compromiso pero sin nombres ni grupos relevantes.

En la década de los setenta los poetas zulianos retomaron la reflexión acerca del color local y la base fundadora de la poesía: el lenguaje. Se meditaba acerca de alcanzar lo universal a través de lo local, haciendo un uso subversivo del lenguaje. En este caso el verbo sería tomado del habla coloquial del estado. El “color local” asociado al paisaje del siglo diecinueve ha sido sustituido por el “color” del paisaje urbano contemporáneo y la variante lingüística del español venezolano: el voseo.

Este rasgo  lingüístico no es exclusivo dentro del estado Zulia. Un denso estudio del lingüista I. Páez Urdaneta (1981) presentó todas las regiones y países latinoamericano en los cuales se evidencia esta marca dialectal oral.  En Venezuela se vosea en el Zulia, parte del vecino estado Falcón, y los estados andinos. En la cuenca caribeña se vosea en: los estados mejicanos de Chiapas y Tabasco, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y la región occidental de Panamá, la zona andina y costa pacífica de Colombia. Este elemento lingüístico se torna un elemento común con las otras ciudades y áreas del Caribe hispánico.

Por impulsos políticos-ideológicos, un cuarteto de poetas se planteó la revitalización poética del estado a través del lenguaje en 1973. El movimiento poético se llamó el Maracuchismo-Leninismo y centraban su propuesta estética en el rescate y la defensa de la oralidad y la calle marabina. Causaron gran efervescencia, desde el nombre del grupo hasta su propuesta estética, de allí que los críticos oficiales fueron sarcásticos y juzgaron con severidad los poemas de Blas Perozo, Douglas Gutiérrez, Enrique León y Alberto Añez.

En la región zuliana hubo algunos investigadores interesados en estudiar esta propuesta. La profesora  e investigadora Iliana Morales estableció un arco de significados estéticos relevantes desde el movimiento Apocalipsis hasta el Maracuchismo-Leninismo. No hay más estudios que profundicen las intrínsecas relaciones entre los diferentes movimientos estéticos de la región.

El movimiento tuvo una fuerte carga ideológica en su planteamiento temático. Había un velado interés por exponer las quejas ante un excesivo academicismo de la literatura regional y de manera implícita, exorcizar los demonios luego del fracaso del movimiento subversivo de la década de los sesenta. Durante esos años el grupo poético fue muy  consciente de  la identidad con un espacio urbano y cercano a la cultura Caribe en la reivindicación de sus elementos culturales como la música popular, los espacios como bares, calles, ferias, el amor /desamor como el gran resorte existencial de hombre caribeño.

Los poetas del Maracuchismo-Leninismo indagaron en la problemática del lenguaje y los espacios. No hubo actitud parroquiana, ni nostalgia del pasado glorioso, ni ira político social. Redescubrieron la ciudad y, lo más importante, descubrieron el lenguaje como mundo poético posible. El habla de Maracaibo como metáfora poética del espacio.

Esta propuesta estética cedió su lugar de manera inevitable a otros  movimientos poéticos. Nuevas generaciones literarias zulianas retomaron el postulado esteticista del grupo Apocalipsis en los lejanos cincuenta. Se regresó a la expresión de un espacio interior y unas voces universales antes que locales. En la década de los ochenta, los poetas buscaron de manera individual o a través de grupos, acercarse al resto del país en corrientes estéticas. De allí que se retomó la brevedad y una extrema subjetividad, y se transformaron las  imágenes oníricas en imágenes plásticas del vació existencial, la nostalgia de la infancia y el desasosiego interior.

La eterna oscilación entre lo local y  lo universal está presente en los movimientos literarios de la región zuliana y del país. Cuando una generación poética pretende rescatar los espacios locales y dentro de éstos el habla y sus elementos culturales marginales de poco prestigio social, la crítica debe buscar tanto una motivación estética como de compromiso social en esa elección. En todo caso, será inevitablemente trascendente, si vuelve significativo el lenguaje empleado pues, todo hecho del lenguaje es universal aunque remita a realidades locales.

El aporte estético para el Sistema Literario Nacional dado por el Maracuchismo-Leninismo desde el Zulia fue expresar que había una identidad más allá de lo maracaibero y alcanzaba a la identidad con el Caribe Hispánico, ajeno a los centros culturales de poder y sus dictados estéticos homogenizadores.

Los estudiosos regionales y capitalinos deben abrir su compás ideológico para incluir además de juicios estéticos imanentistas, valoraciones que expliquen el fenómeno literario desde todas las disciplinas humanísticas e incluya los análisis desde la óptica de la antropología cultural. Las tendencias de la crítica literaria contemporánea apuntan hacia allá y un vasto espacio como es el Caribe hispano insular y continental espera que sus voces se viertan en la palabra escrita y un análisis interpretativo diferente las explique y justifique.

La noción caribeña del estado Zulia  sigue viva en los nativos del estado, aunque no se haga ejercicio consciente de ello. Se aprecia  en sus formas musicales, de uso espacial, gestual, y otros elementos de larga enumeración. No es por coincidencia que los zulianos admiten sin mayor conflictividad la presencia de personas provenientes de la vecina  zona del Caribe hispánico continental como son los habitantes de la costa colombiana, sea para establecerse en el estado o seguir emigrando a otras regiones del país.

No obstante, sin alcanzar los estratos intelectuales más elevados, la convivencia diaria entre ciudadanos colombianos de la costa y los nativos de la ciudad de Maracaibo, induce a pensar en un estrecho vínculo de ambos, con una visión de mundo caribeño, más allá de las fronteras políticas.

ANEXO POÉTICO

Breve muestra (fragmentos) de poesía sobre la ciudad de Maracaibo
y el lago, según autoRES de diferentes movimientos literarios.


AL LAGO COQUIBACOA
Ildelfonso Vásquez (1840-1920) Clásico y parnasiano

Si aquella gloria en Lepanto brilla
Dio ocaso a la sangrienta  Media –luna,
En tus cristales, oh gentil laguna,
Se hundieron los blasones de Castilla...
¡Salve, inmortal presea de PADILLA!
¡timbre de Mara! De la Patria cuna!...
¿Cuándo fue más risueña la fortuna
que al obrar el valor tal maravilla?  ...


SÍMBOLOS
Guillermo Trujillo Durán (1878-1967) Modernista

Marabino Lago de azul terciopelo;
Tu clave de encantos con mudo lenguaje
Va en símbolos toda cifrada en el velo
Que el sol magnifica sobre tu paisaje:
Por estarte siglos reflejando el cielo,
Añil de sus tintas tomó tu oleaje;
por copiar las nubes de blanco señuelo,
tus espumas mienten mantillas de encaje. ...


LAGO PETROLIZADO
Ismael Urdaneta (1887-1928) Primera Vanguardia

No he sentido en mi vida
Dolor más lírico
De irremediable ausencia de colorido local,
A mi regreso a Maracaibo,
Que el ver en el Lago de mi infancia
Las barcas, las ingenuas y blancas
Barcas de cabotaje
Que convertían el Lago en un estanque,
El verlas con el pecho y las alas
Tiznados de petróleo. ...


SALVAJE
María Calcaño. (1906-1956)

Quiero un amor salvaje,
Llama de besos fuertes
Que me dejen rendida...
Y un ardiente oleaje
Que en los vasos inertes
Me derrame la vida. ...


ME HA DE BASTAR LA VIDA

Crece sobre mi carne dolorosa
Lamiéndome hacia adentro,
Hoguera deliciosa!
¡Quémame duro, hondo!...
Ni en mi dolor reparo
Cuando te pido
Recia lastimadura...


FINAL DE BELLA VISTA
Douglas Gutiérrez L. (1942) Maracuchismo-Leninismo

El celeste te atardece
Buen Maestro
Un día desos hubiéramos podido remansarnos
Hasta los sobrecogidos manglares
Al titular de otras orillas
Atracar
Con el agua hasta la cintura
Y los brazos extendidos
Para no enterrarnos en la sipa
Porque tu sol no es el sol de las palmeras
Por el caño desembocan todas las lluvias
O todas las cloacas ...



Y QUE QUEREÍS QUE TE DIGA
Blas Perozo N.(1943) Grupo Maracuchismo Leninismo

(...)yo
Ex - profesor de castellano y literatura
en el liceo Rafael María Baralt
de la muy ilustre ciudad de Maracaibo
que no en balde está escrito con mayúscula
En este poema
Pateado y despreciado
Por profesores que saben menos que yo,
Odiado por un millar de estudiantes aplazados
Por mi mano
Sin compasión
Ni arrepentimiento
De mi puño y letra
Sólo quiero decir
Queridos camaradas
Que no venceremos
Y que estoy triste
Por eso mismo


CANTO AL PUENTE SOBRE EL LAGO
José R. Ortega (1911-1981)Costumbrista .Grupo Cauce

(...) I después de manchar su azul pureza
Y acabar con su típica belleza
Destrozando su Gloria y su Blasón:
Atiborró las Arcas de riqueza,
Y a sus playas de aceite y de carbón!
IV
Quiso el gobierno resarcir la ofensa
Con su Obra Colosal, fornida, extensa;
Costeada con el oro de su tierra:
El oro negro que en porción inmensa
En su fecunda entraña el Lago encierra!


A MI LAGO LLEGARON
Juan Darío Parra (1918) Primera vanguardia

¡A mi Lago llegaron los gringos
Con sus miradas torvas,
Con sonrisas de hienas!
¡Llegaron los conquistados,
Los modernos piratas
De este siglo de lucha!   ...

¡Mi Lago azul
Se pobló de gigantes,
De gigantes inmensos,
De gigantes voraces
Que le chupan la sangre
Y lo manchan de negro!


LAS CUDADES NATIVAS
Hesnor Rivera(1928-2002) Surrealista Grupo Apocalipsis

Había llegado a la ciudad
entonces colgada de los aires
Como pedacitos de despojos pegados
A la espinosa caparazón del árbol
Sin edad de la selva.
Había llegado con sus armas
Más evolucionadas que el relámpago
entre cuyos alambres de condición arbórea
morían decapitados los asnos.


PARA ALGUIEN COMO VOS
Blas Perozo N. (1943) Grupo Maracuchismo Leninismo

Para alguien como vos
Escribo
Desde la canción más antigua
De esta ciudad que nunca llevó por nombre Puerto de Palos
Para alguien como vos
escribo
Desde el misa de once llamando a misa de bronce
De mi madre Aura Naveda de Perozo
Desde los años 30
Después de la segunda guerra mundial
En esta ciudad bautizada tres veces
Desde ahí  te escribo yo (...)


BIBLIOGRAFÍA:

-Boadas, Aura Marina (2001) “Presencia del Caribe en la narrativa insular venezolana”. En: El Caribe continental e insular en su literatura: ¿vasos comunicantes o fronteras? CEPFHE-AVECA, UCV, Caracas.
-Cardozo Galué, Germán (1991) Maracaibo y su región histórica Ediluz, Maracaibo.
-Cornejo Polar, Antonio (1982) Sobre Literatura y Crítica Latinoamericanas. CEPFHE, UCV, Caracas.
-Mandrillo, Cósimo (2001) Ensayos zulianos (Inédito)
-Páez Urdaneta, Iraset (1982) Historia y Geografía Hispanoamericana del voseo. Casa de Bello, Caracas.
-Perozo N., Blas (1988) Malafama. Comisión Presidencial Bicentenario del gral Rafael Urdantera - LAGOVEN, Maracaibo.   
-Pino Iturrieta, Elías (1988) Venezuela metida en cintura 1900-1945  CUADERNOS LAGOVEN. Serie Cuatro REPÚBLICAS. Editorial Arte, S. A. Caracas.
-Poreda, Doris  “Poesía Clásica en el Caribe venezolano: una muestra”. (Ponencia) XXV Simposio de Investigadores de la Literatura Venezolana. Memorias. Porlamar, 1999.
-Rama, Ángel. (1982 ) Transculturación narrativa en América Latina. Editorial Siglo XXI, México.
-Rivera, Hesnor (1976) Las ciudades nativas .Dirección de Cultura  LUZ, Maracaibo.   
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©   Ana María Romero P.

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen V – Número 18
Julio-Agosto-Septiembre de 2004

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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VOLUMEN V - NÚMERO 18