Poemas de amor y otros infiernos


Lady López Zepeda
ladylz94@hotmail.com


… el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen (...)
Octavio Paz, Piedra de Sol

Noche y día

No sé, pero el amor se vuelve un tormento de noche. Me envuelve tu nítida y suave ausencia. Los fantasmas andan al acecho de las almas atormentadas, los muertos se anidan en el sueño de los vivos, los curas y las beatas piden perdón por los pecados cometidos, los parias rondan en las calles en busca de un pedazo de cielo que sirva de cobijo para dormir, los maleficios surten sus efectos al serenarse a la luz de la luna. La penumbra es acompañada por el compás melódico de lamentos y aullidos de perros callejeros, gatos enamorados y gallos que le cantan a la cercana muerte.

Tendida en la cama yace mi cuerpo añejado por el rubor del invierno. El mundo oscila en mi cabeza, un soplo del viento me hace recordar que estoy viva. Espero el alba, espero el rocío pleno, espero tu mirada con la mía.

Llega el día, la esperanza corre a buscar al ser amado. Los miedos se esfuman en un cálido beso, bocas trémulas tras el roce de labios que esculpen perlas de río, brazos que se anudan a la angostura del desierto, manos que delinean tu estrecha cintura. La locura desbordada en una pasión, el reencuentro de los rostros que se reconocen y reinventan, miradas fulminantes que se pierden en una metáfora. Barro, fuego y sal.

¡Una entrega, un te amo, es una bendición contar contigo!


Hay amores

Si me dijeras que el pan es agua
y el agua rocío de cielo
te lo creería.

Si me dijeras que los montes son
palomas de viento que se ocultan
en la mirada sepia
también te lo creería.

Si te dijera que mis manos
son un navío que van
por el camino sin frontera
no me lo creerías.

Si te dijera que mi regazo
necesita el apoyo de  tu cabeza
no me lo creerías.

Como tampoco me creerías
que tengo puesta en las entrañas
la esperanza sempiterna.


Sin ti

Noche a noche peco por ti y para ti
aún sola y sin ti, me fundo en ti,
en la oscuridad busco la luz 
que sosiega tu ausencia.
Quizá en la primavera o en el invierno
me pierdo en ti, sin ti
Y pasa noche a noche la vida sin ti,
pensando en ti, sólo pensando en ti


Ayer

Ayer vi. tu rostro desgajado, sin dientes
tus brazos se aferraban a mis huesos.
Tus ojos me miraban sin miel, sin hiel
Desgarrado, sin palabras siquiera,
en el quicio del abismo, me pediste
quédate, siéntate, no te vayas todavía.

                                      Acapulco, 2000


La muerte

El amor es un ave de muerte,
                                        me estoy muriendo,
                                                            te estoy amando.
                                                                                              Por favor, muérete


El conjuro de la noche

I
La noche está de mi lado, es la noche de la magia. La luna nueva en el centro del cenit asediada por un ejército de estrellas, sopla el viento del oriente, sube el canto del cenzontle. Huele a musgo, incienso, sal y yerba. Huele a ti.

II
La noche está de mi lado, que no me falta nada. Olfateo al lobo con sus ojos tibios al acecho de mi alma corrompida. Llueve en el desierto jade, ámbar y un corazón en la garganta. Es la hora del ensueño, es la hora del olvido.

III
La noche está de mi lado, luz y sombra se acompañan. Cardo o ceniza bajo la luna clara, a la sombra del árbol. Destierro el vestido blanco de este cuerpo dividido, desabrocho mi piel y unto rosas, sándalo y miel. Es la noche del presagio, es la hora del conjuro.

Arribo a tu voz sin viento,
surco en tus ojos fuera de todo titubeo,
oscilo en tu mirada sin huellas de vacío,
palomas tus pupilas,
luna menguante,
néctar tu boca,
fuego nuevo,
sol creciente,
detengo este instante para que nadie nos vea.
Me pierdo en ti.


Bajo tu piel germinan las caricias alcalinas,
advierto en tu océano la quietud del silencio,
me apodero de tu cuerpo lluvia clara, rancia y muda
soy tus manos, soy tu luz, soy tu ausencia
deshojo tus ramas que anuncian sueños compartidos.
Amanece, que no quede duda,
Desperté en ti.


Otro secreto de la noche

Tus manos tibias acarician
mis labios húmedos.
Tiemblan al desprender el himen
de esta piel que tanto esperas.
Suave pétalo del rocío
que da la calma.
Con un beso me abres el infinito.
Luz sin sol, suave al viento.


Soy piel de manzana

Soy piel de manzana,
llevo el rocío del otoño entre mis muslos
soy lluvia anticipada a los tiempos, a la nada.
La luna fue hecha para mis pechos, para mi río.

Extiende tu cuerpo alado sobre el mío
vacila entre un labio y otro
expía en el moho de mi boca
dame el abismo de la aurora.

Déjame bordear por las orillas de tus ojos
naufragar en el hastío de tu mirada
profanar el caudal de tu alma
reposar en el centro de tu ombligo.

Mi vientre está desierto
anida pájaros en la sombra
pende un corazón en el exilio.

¡Ah! Las caricias de viento
anuncian la exacta soledad
frágil mariposa del olvido.


La ventana

Erguido aún, el viejo álamo destierra su follaje,
sus ramas tienen el vacío que dejó el pájaro celeste,
se acerca el ocaso con la madrugada marina
las nubes reposan en las alas del crepúsculo ámbar
en el gris, el invierno susurra en la oscuridad.
¡Es cierto!, la noche más bella está del otro lado del cristal.

El paisaje es efímero, inmemorial.
Se renuevan las horas, el musgo,
las nubes, el alba, el polvo.
Si Dios estuviera al pie de la ventana
sería testigo de ello para acabar con todo.
En el poniente de la alcoba cuelga la ventana.


La sombra

Una suave tarde y la sombra desasida,
a lo lejos, el hastío de momentos
perfumados con sollozos de rosas.

Sobre la mesa, los pensamientos
le anuncian la batalla perdida.
En un hilo se juega la vida por diminutas cosas.


¿A qué sabe el color de la poesía?

He llorado torrentes de brisa incolora
mi garganta se ahoga en el fango.
desdibujada, lejana, pétrea,
así cruzo el vacío.

Despierto y no he dormido,
mi boca permanece alerta
para que penetre la fuerza del silencio
mientras transito por el sueño.

Abrigada por las nubes,
me estremezco como agua llovida del cielo.
Deseo mojarme con el sortilegio del agua,
¡cúbreme de ti, acógeme de la tempestad!

La realidad se torna en posibilidad insospechada,
en el momento mismo en que la noche
y el silencio total es la ocasión propicia
para la contemplación de las estrellas.

Cuando me invade la ausencia,
manan las voces de mi alma, 
el infierno me habita, la palabra me redime.
levanto una plegaria perpetua, expío mis culpas.

Dios me ha tocado con la magia
juego con el Verbo Divino hasta deshuesarlo,
luz y sombra se entretejen
les extirpo el polvo, aura y fuego.

Habito el universo del color,
exploro la infinitud del firmamento,
desierto, selva y bosque son la partida
no existe certeza de llegada.

El color de la poesía es el de mis ojos,
que advierten sin pronunciar el azul perpetuo del mediodía,
luz y sombra traspasando las murallas de la incertidumbre.
palabras a lo largo y ancho de mis sentidos.

Bosquejo un abrazo cálido y ya cercano,
un beso tibio a la media noche
un poco de seducción con susurros al oído,
abrazos fugitivos y caricias mudas.

Desde las entrañas, me fundo con el ocaso
estrecho el universo sin fronteras,
sin paralelos ni meridianos.

 
Morena

                              A Paula Daniela

La luna se funde con el Sol
mayo con primavera nacen junto a ti,
Marte te bautiza, florece un girasol.
Virgen morena, capullo de alelí
en tus ojos se asoma un caracol.
El néctar de la vida contigo aprendí.


El abismo

No hay abismo más profundo
ni más lejano que el acre de mi boca.
Elipsis ancestral, muda a las lamentaciones.

El abismo galopa entre mis cejas,
ronda en el  centro de mi ombligo,
se aloja en el costado de la cama,
cubre el talle de mi frente.

Letal, amargo y soterrado
augurio nocturnal,
inclemente hoguera de la ausencia.


Primavera

Llegó la meridiana primavera
en el camino con el sol a cuestas,
un corazón lleva en las entrañas
enceguecida buscando una quimera.


El infierno

Llórame en el umbral del infierno
sin testigos ni dioses. Las cenizas
esculpen la muerte en las miradas
ante el cólera del cielo más eterno.

Lágrimas en el campo. Las hojarascas
cubren las tumbas de nuestros difuntos,
ni plegarias de beatas fanáticas
calman el dolor de aquellos cantos.

Estoy hecha para ti

En Venus cuatro labios y un precipicio
hecho un manantial terso y alcalino,
pechos al Sol erguidos en primavera
púrpura que no volverá,
manos de viento y fuego calcinadas
por la hoguera del abandono,
desbocadas como un corcel
en el patio trasero de la noche,
boca en luna menguante a la caza
de vino y pan para sosegar el hambre,
dientes afilados al este de la espesura
acechando el contorno de tu figura,
lengua angular, serpiente emplumada
que se posa en el silencio mientras callas,
pupilas alegóricas por una mirada presa
que el viento se llevó para inventar estrellas,
raíces aferradas a la faz de la tierra
sorgo y trigo germinan sin premura,
en las ramas se anidan golondrinas
listas para emprender el vuelo,
tu nombre en mis pupilas
invoca el mar mientras despiertas,
habitas un vientre y un corazón herido
Solloza un niño que no ha nacido.
Estoy hecha para ti,
soy una ramera en el quicio de la puerta
encarno el deseo, anhelo tu presencia.
Aquí espero mi condena.


La noche

Fluctúa el tiempo entre un minuto y otro,
un péndulo y un vacío,
la noche extenuada prepara su entierro.
Una paloma agoniza ausente y callada,
dispone sus pupilas trigo para la hoguera.
La ciudad se derrumba cuando la oscuridad
cae como copos de nieve,
el silencio cubre cada esquina, cada calle.
Cuatro puntos cardinales, un desvarío,
la noche es un diluvio cuando llora estrellas.
Sombras mal olientes y despobladas,
claman el destierro de sus cuerpos presos.
Suena el viento a quietud,
deambula en el quicio del hastío.
Muere la noche, se consume
en la angostura del cielo.
No queda nada,
después del ensueño amanece,
se anuncia una mañana pagana.


Todos te nombran

No hay mar que no te nombre
ni cielo que no te anuncie,
cabalgas en las cordilleras de mi mente
gaviotas del augurio aquí presente.

Las horas secas
los grillos impacientes
el reposo de la tarde
una banca en la plazuela
me hacen recordarte.

Un perro callejero
muestra su mirada buena
y me lleva al centro de tus ojos
refugio de los míos.

Del bar surgen las notas
de una vieja melodía
te acercas a mi oído y al roce
suave de tus labios
la cantas dulcemente.

Llegaste en primavera
tejiste un cuerpo soleado
prendido con alfileres a tu follaje
ahora naufrago en la espesura.

Cruzo por la calle anidada a tu cintura
Infecunda reposa mi cabeza en tu hombro
ostia, pan y vino para consagrarte
Mi corazón emprendió este viaje
manantial que no regresa.

Afuera llueve,
cenizas en mis ojos
cuando solo quiero olvidarte
las nubes te han traído
todos te nombran
estoy lista para recordarte.


A la memoria de Mariano López Matus

Cegó sus ojos al filo del alba
agonizó en la soledad del hombre
sombría y puntual acudió la muerte
Sus ojos apuntaban al Este
el tiempo paró en un instante
nadie le aguardaba.
Una vida para morir
un minuto para vivir
Fue un entierro de muerte
Ahora te llevo muy adentro


LA AUTORA:

Lady López Zepeda es una escritora mexicana, nacida en la Ciudad de México (1956), donde reside actualmente. Realizó estudios de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y filosofía en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa (UAM-I). Escribe desde pequeña, exclusivamente por el placer de contar historias. La experiencia literaria es algo que vino después sin quererlo, acompañada del placer total de compartir el asombro o el sueño de aquello que le hiciera vital la existencia. Se autodefine como obsesiva, noctámbula, introvertida, distraída, solitaria, indisciplinada, neurótica e inagotable. Hasta ahora su obra permanece inédita. Tiene las obras: Elegía a la casa y otros recovecos y Poemas de amor y desamparo.
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©   Lady López Zepeda

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen V – Número 19
Octubre-Noviembre-Diciembre de 2004

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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PORTADA
VOLUMEN V - NÚMERO 19