BANDO CON EL CUAL
QUEDAN AUTORIZADOS LOS FESTEJOS
DE PRECARNAVAL Y DE CARNAVAL
EN BARRANQUILLA







El 20 de enero de todos los años, las fiestas carnestoléndicas de Barranquilla (Colombia), ciudad ubicada a orillas del mar Caribe, en la desembocadura del río Magdalena, comienzan con la lectura del Bando, una especie de decreto de carnaval en el que la reina escogida con tal ocasión, ordena y dispone que se establezca el imperio de la alegría en la ciudad. Palabras más, palabras menos, el texto que publicamos a continuación, es una especie de matriz lingüística en el que cabe toda la alegría de los caribeños del norte de Colombia.


YO,  KATHY FLESCH GUINOVART,
POR LA SAL DE MI PUEBLO PARRANDERO,
REINA DEL CARNAVAL DE BARRANQUILLA, 2005,
ORDENO Y MANDO EN MI BANDO FARANDULERO:

Declárese a “La Arenosa”, hoy 20 de enero, territorio libre y zona despejada de toda antipatía y estrés como lo exige el estado de emergencia carnavalera, hoy, mañana y después.

A partir de esta fecha jacarandosa, ordeno toque de queda folclórico que regirá durante todos los días del corre-que-te-alcanzo para que los alzados en copas se tomen la ciudad de las puertas de las cantinas abiertas hasta el martes de la Conquista, al son de cumbias, porros, puyas, mapalés, gaitas y merecumbés.










Doy permiso estrafalario para portar armas de percusión y licencia para transitar chéveremente por todas las áreas de candela guapachosa de la farándula, la guachafita y el zafarrancho.

A aquellos mamertos, maleburcios caídos del papayo y rajatablas que se las tiren de aguafiestas, mequetrefes y coralibes, se les declarará corronchos de tiempo completo y, como insurrectos, se les extraditará de mis feudos como lo disponen los Monos cucos guayaberos, Marimondas y Garabatos: Estado mayor vacilador, fisgones sempiternos de mi gobierno, procuradores de facto farolero de mi estado cantinero. A mí no me vienen con vainas, porque, repito, los extradito de los estados presumidos que sabemos.

Autorícense los Asaltos cumbiamberos a los Bancos de la alegría, a las Corporaciones de viejos chéveres, a las Cajas de descompensación desviroladas, a las Cisternas de Palacio para que agoten el néctar que estimula la orgía de estos días de tolerancia, terapia intensiva y convivencia pacífica.

Que los Congos, Toritos y Garabatos que honran mi escuadrón popular, decimeros, comparsas de letanías, mamarrachos, chismosos y demás voluntarios de prestigio etílico, alcohólicos epónimos, gargantas, manos y pies se pongan a la obra de inmediato, moviendo el esqueleto y la carne al son de tambores, tamboretes y tamboritos..














Ordeno que cantemos a la vida y a la fiesta, con todo el perrenque que el pueblo barranquillero ha demostrado siempre, con la chispa acalorada de su buen humor relajante y la contagiosa y refrescante alegría que justifica este pereque folclórico y pacífico de raca mandaca.

Quiero un millón de muertos de la erre en la Batalla de Flores y en todas las zonas de distensión currambera. Decreto conspiración sin cuartel a la jartera y a la pingarria. El que salga sin disfraz será sentenciado a la vara santa y pasado al papayo del ridículo y a la mofa popular. A poné sebo, y marica el que no se deje vacilá.

Espero otro número de voluntarios sollaos en la Gran parada.

Que nadie se quede en su casa echándose fresco como si no estuviera pasando nada la noche de la Guacherna en que se hace la toma simbólica de la ciudad a punta de tamboritos, flautas de millo, gaitas y demás municiones y matracas de armas tomar, frente al resplandor de la luna de Barranquilla, cómplice, como si fuera poco, de nuestro arrebato.

Que el Festival de orquestas sea un cipote tiroteo paramusical autóctono donde se disparen las trompetas, repercutan los bongoes y se coronen de laureles con el Congo de oro los que logren con sus baterías a todo timbal superar su propio aguaje y puntería.

Que el martes de la Conquista, la tarde del bollován final, tengamos un gran parte de victoria, con un profundo llanto colectivo de despedida, en el entierro, al viejo man Joselito. Ordeno que no sea pura carreta sino morisqueta pintoresca del pueblo barranquillero gozón, alzado en copas, que sabe burlar sus penas con pompa y resucitar su optimismo con más bombo, calibre y maracas.

Y, al día siguiente, a trabajar, hermanos de la concordia, vecinos de la convivencia, como si nada, porque Barranquilla sabe mamar gallo y sobre el yunque vacilar, y lograr todo lo que se propone con amor, buena fe y voluntad de paz. Que pá eso también somos la mecha, la sarda y el putas.

Quiero que le pongan todo el corazón al Carnaval para que la Junta quede de infarto y todo el mundo lo pase de ataque.

Yo, Kathy Flesch Guinovart, reina del Carnaval de Barranquilla, por mi pea culpa, por mi pea culpa, por mi peadísima culpa.
_________________________________________
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen V – Número 20
Enero-Febrero-Marzo de 2005

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://casadeasterion.homestead.com/v5n20bando.htm
PORTADA
VOLUMEN V - NÚMERO 20