Paraíso Perdido

Susana Duro Rodríguez
sduro@arnet.com.ar

Poetisa argentina, nacida en Buenos Aires, en 1950.


ARDE

Arden mis ojos
de palabras no escritas
Duele,
arde la piel y se ampolla

Las manos cabalgan sobre las teclas
inventando un poema que no existe...

En ese minuto de voz que no llega a la garganta
cuando mis pies quieren llevarme a otro lugar
y el alma sobresale
solo un poco debajo de mi escote

Yo seré otra vez
la libélula que quemará sus alas en la luz
creyendo iluminarse por dentro...
En realidad
pasó una nube invisible
y dejó caer un mar de gotas.

De la llama sólo quedaron 
cenizas humeantes.


DESPUÉS

Después de la tormenta
sobreviene un silencio mojado,
quieto,
húmedo de gotas que no llegaron a tiempo.

Los objetos permanecen sobre la mesa
en actitud de espera,
                           
la lámpara no quiere encender
su luz ardiente todavía,

las agujas del reloj
apenas se mueven con desesperanza,
el vidrio empañado
no refleja el mundo interior.

Afuera el verde se apaga como una luz agonizante,
                           
no queda un solo pájaro,
solo una nube olvidada
recoge las aguas perdidas en el viento.

Solo un silencio
después de la tormenta.


EL SITIO

No es cierto que se pueda abandonar el sitio...

El lugar es nuestro,
no son iguales las piedras,
ni los charcos que deja la lluvia,
no se puede repetir el aire húmedo,
los olores...

Nuestros pies volverán a buscar la huella
cuando estemos dormidos.
La verdadera tierra,
la que duele,
nos abrazará algún día
truncando la partida...

El lugar que nos fue dado,
no  podremos arrancarlo
de ese mínimo rincón
en la espera
del sueño.

La tierra,
la sangre,
la palabra entera
que nos corroe el alma,
estará para siempre
en nuestro pecho.

Es aquí,
es para siempre,
no es cierto que se pueda
abandonar el sitio...


ESPERAS

Detrás  de una mirada gris,
ausente  como una tarde,

como una lluvia que no cesa,
unas gotas  se dejan caer
vencidas por otras gotas

Saldrá un sol,
una mañana,
no importa,
las flores del jarrón ya se secaron
esperando el día...


INSTANTE

En el horizonte un incendio
de pájaros que vuelven,
pétalos en el camino
bajo mis pasos.

La tarde es un rojo desmedido,
mi mano
la piel de mi cara
y tu voz cansada,
un refugio
donde se ocultan las horas.

Los aromas se suceden,
nubes de espuma,
restos de lluvia sobre las hojas,
sobre los leños,
sobre las baldosas
que acumulan nuestras huellas.

Queda la noche
a la vuelta de la esquina,
cerrar los ojos por un momento
para esperar un instante de luna...


PASA LA LLUVIA

El relieve de tu piel me dice que el tiempo pasó,
el tiempo siempre pasa,
y la lluvia
y las palabras,
Las manos frías sobre el teclado
intentan reconstruir
algo,
poco,
un poco...
Sólo la lluvia
lastima el vidrio de mi ventana...
Afuera no hay nadie,
no respira el mundo
no gime la ciudad,
sólo el agua cae despacio
cuando escucho tu voz
y el pavimento mojado
se queja,
suave bajo las ruedas.
Sólo la tarde oscurecida permanece...
...el agua de hoy es oscura también.


SIMPLE

Cuando mis manos indecisas,
y al mismo tiempo urgentes,
revolotean en la oscuridad del lugar donde habitan...
simplemente palomas.
Cuando mi boca se pliega y somete
a la quietud los sonidos...
simplemente grillos.

Entonces mi piel,
esta certidumbre nueva
de girasoles,
de flores azules,
de gotas...
simplemente pétalos.

El fuego,
la lluvia de este día,
un pequeño rincón para dormir los sueños...

Simplemente vida...


RECUPERAR EL DON

Si pudiera
sólo por esta noche,
recuperar el don,

transitar las palabras nuevas,
ésas que huyeron con las nubes sombrías
que derrotan al cielo...

Si sólo por hoy volviera
la espuma, la madera fragante,
el palpitar desmedido,

con el júbilo de estas manos vacías
cobijaría las horas.

Pero no es cierto,
  la sombra no perdona,

la magnitud de esta espera
se deshace entre los dedos,

solo un fantasma
roza con sus velos la ventana,

como un mañana incierto
que los hombres destruyen a cada paso.

Solo una palabra vuelve,
la muerte acecha...


RELÁMPAGO

Un fulgor apenas,
relámpago anunciado,
cenizas sobre mis ojos,
el interior me observa,
                           
escapa una queja
de mis labios cerrados,
el alma no la escucha.

Toda esta muerte
que envuelve el tiempo...

Desde lejos las hojas grises
estremecen el aire

Sucede la noche
apenas, casi nada

Las alas silenciosas,
como un negro telón,

como una marea muda,
que se lleva consigo
una violeta que desnuda el viento.

El clamor de mi grito
sofocado
breve, arena seca,

apenas un relámpago anunciado.


TIEMPO...

Sólo tiempo entre la puerta y la salida,
en el medio la certeza,
la duda,
y el anhelo...

Sostener el alma,
no dejarla caer por el apuro,
paso a paso, cercenar el miedo.

El camino se bifurca,
es necesario elegir,
el paso en el agua,
la huella en la arena,
la marcha sin rumbo,
es imprescindible elegir...


ENERO

Tus ojos marrones en la penumbra
como hojas temblorosas
acarician mi frente

el calor se pega a nuestra piel
como una envoltura invisible,

una brisa pequeña circula entre las ramas,
un cielo opaco de estrellas invisibles
guarda nuestros sueños,

estamos solos en el jardín
cubierto de sombras
vos,
yo,
y la casa silenciosa...
__________________________________________
©   Susana Duro Rodríguez

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VI – Número 21
Abril-Mayo-Junio 2005

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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http://casadeasterion.homestead.com/v6n21.html
PORTADA
VOLUMEN VI - NÚMERO 21