Escritores del extremo del mundo:
Leonel Lienlaf

Diomenia Carvajal
diomenia@tele2.fr


Artículo publicado por primera vez, en francés,
en la revista literaria Chemins de Traverse, Editions l’Ours Blanc, Paris.

Leonel Lienlaf nació en una pequeña comunidad del sur de Chile, llamada Alepue [1], cerca de la costa, en la región de Valdivia. Por su pertenencia geográfica Leonel es, según la definición mapuche [2], un  lafquenche» [3], gente del mar, término opuesto al de «pehuenche», gente de las araucarias, puesto que «pehuén», en idioma mapuche quiere decir «araucaria».

Al igual que Elikura Chihuailaf, él pertenece a esta nueva generación de poetas bilingües que escriben en español y en mapudungun. Su nombre quiere decir «mar de plata» o también «plata bruñida». Su libro «Se ha despertado el ave de mi corazón» fue una verdadera revelación en el mundo chileno de las letras. De repente, este poemario escrito en mapudungun y español, tal una invocación profética anunciada con su título, hizo «despertarse» también al  jurado que le otorgó el Premio Municipal de Literatura de la Municipalidad de Santiago, del año 1991.

A partir de ese momento, Leonel Lienlaf es una referencia obligada en la nueva poesía chilena. Poesía cantada y profunda que evoca el pasado del pueblo mapuche y en la cual el poeta se expresa con tristeza.

El gran poeta chileno Raúl Zurita, «descubridor» de nuestro joven Leonel Lienlaf, comenta al respecto: «La poesía de Leonel Lienlaf es triste, porque el universo  que en ella está comprometido sufre […] y el «yo» de la poesía de Lienlaf es la voz de la naturaleza  entera, idioma mediante el cual se expresa su pueblo…»

En el libro «Mapuche. Gente de la Tierra», Malu Sierra, periodista que realizó un reportaje sobre el pueblo mapuche y sus tradiciones, escribe lo que Leonel Lienlaf le confió:

«El libro —cuenta Leonel— lo escribí en Temuco, producto de la nostalgia. Cuando a los diez años llegué al internado de los Capuchinos, a Padre Las Casas, sentí la necesidad de escribir acerca de lo que era mío. Ahí empecé a escribir. Ahí despertó el « ave de mi corazón », que en esta lengua poética  que es el mapudungun se refiere a un súbito chispazo, una iluminación que abre un ámbito nuevo a la conciencia».

Y en ese ámbito nuevo entraron los espíritus que habitan los árboles, las montañas y el mar

En la enseñanza de los curas fue a buscar algo que lo hizo volar hacia las comarcas de sus antepasados. Lo contrario de lo deseado por los padres capuchinos: «Estoy suspendido en el aire /como el canto de los pájaros / como el olor de las flores / que llena los espacios. / Voy como agua / por este río de vida / hacia el gran mar de lo que / no tiene nombre. / Yo soy la visión / de los antiguos espíritus / que durmieron en estas pampas. / Soy el sueño de mi abuelo / que se durmió pensando que algún día regresaría / a esta tierra amada. / El se fue de viaje / más allá/ del horizonte de los sueños».

Tiene gran personalidad, que no puede dejar a nadie indiferente, con una cultura extraordinaria. Lector ecléctico, conocedor de Nietzsche, leyendo tanto Mafalda (la historieta argentina) como el Zarathoustra. Apasionado de física moderna, en constante búsqueda de libros que hablen  del «quantum» y de los ensayos sobre la aceleración de las partículas.

Se despertó el ave de su corazón


El Premio Municipal de Literatura, al mismo tiempo que lo envió bajo los reflectores de la escena nacional, le robó también un poco de libertad y declara: «Es una responsabilidad que me obliga a asumir un rol intelectual, frente a mi propia poesía, porque hay una cultura  detrás mío. Todo lo que haga irá en perjuicio o beneficio de la cultura mapuche».

El premio obtenido (alrededor de 3.000 dólares —una fortuna en esa época—) sirvió en la construcción de una casa para sus padres en el mítico Alepue. Y continuó viviendo como antes, o casi, porque ya no podía pasar desapercibido. Cuando problemas políticos enfrentaron a su comunidad con el gobierno chileno, y en una concentración callejera convocada por su Casa de Arte lo subieron con otros a un furgón policial, fue el único en ser identificado con nombre, apellido y oficio, por la prensa: «El poeta Leonel Lienlaf, llevado del pelo a la rastra por su participación activa en los desórdenes que perturbaron el orden público...»

Cierto es que, como lo declara en un artículo que le consagró el diario El Siglo: «Los poetas mapuches que se reivindican como tales tenemos una apuesta de pertenencia como pueblo. Independientemente de ser mapuches o no, cuando hemos incursionado en la literatura lo hemos hecho con calidad y ese es nuestro primer logro. Eso, independientemente del rol que cada uno puede jugar. No le debemos nada a ningún crítico, a ninguna cofradía. Estamos solos ante nuestra creación, que no es una, sino  la expresión escrita de una oralidad que existía ya desde mucho antes...»

Elikura Chihuailaf, a quien consagré un artículo (para verlo, consultar la revista francesa Chemins de Traverse No. 16 ó http://casadeasterion.homestead.com/v6n21mapu.html), habla justamente de «oralitura» en oposición a la «escritura». Y los poetas mapuches actuales  se reconocen como simples «emisores» de su pueblo. Leonel Lienlaf dice también, con respecto a la escritura: «Para nosotros la literatura es también un conflicto, es un desafío, porque no vamos a olvidar que gracias a la escritura nos quitaron las tierras, nos engañaron. […].  Mi gran referente en términos literarios es mi abuela, que me enseñó prácticamente todo lo que sé en términos de literatura, de la oralidad literaria del pueblo mapuche y desde ahí me paso a la escritura, que es un proceso complejo, que asume ciertas pérdidas y ganancias […]. Para nosotros, para la cultura mapuche, el proceso escritural es un arma de doble filo.»

En su caso, nuestro poeta reivindica la oralidad de la poesía. Afirma que su trabajo se orienta, en un 80 %, hacia  la oralidad. Por eso tiene pocas publicaciones escritas. Casi todo pasa en el espacio del ámbito oral del desarrollo colectivo,  porque el encaminamiento de su poesía tiene que ver mucho con esa oralidad. Declara: «La poesía existe en la medida en que las palabras puedan ser compartidas. Hay un hablante y un interlocutor oral». Y agrega esta linda frase de poeta: «Nosotros somos el sueño de la tierra; ella nos sueña a nosotros».

Viajero infatigable, animado por una gran curiosidad de las cosas; constructor de objetos tangibles que materialicen los sueños de su pueblo, Leonel se lanza en la investigación y la búsqueda de textos no escritos, de los orígenes de los mitos contados, de la literatura oral mapuche. Realiza videos y escribe escenarios que cuentan las leyendas y las luchas de su pueblo. Anima talleres sobre la «cosmo-visión» y la lengua mapuches, con el apoyo del gobierno finlandés. Se lanza también en la búsqueda de cantos antiguos y graba varios CD.

Participa en conferencias invitado a Estados Unidos, España, Finlandia y también en otros países latinoamericanos como Colombia.

He aquí uno de sus poemas:

Se ha despertado el ave de mi corazón

Volveré a decir que estoy vivo,
que estoy cantando
cerca de una vertiente.
¡Vertiente de sangre!
Le preguntaré al sol de dónde viene,
y si pasan los años,
repetiré lo mismo.
Vengo de las tierras de Alepue, diré.
Avanzo,
Avanzo,
quiero llegar muy lejos,
más allá del umbral de las estrellas.

El poema anterior en lengua mapuche o mapudungun:


ka feipituan ñi mongelen
ñi ülkantumeken
kachill kiñe trayen
mollfüñ trayen
Ramtuafin ti antü
¿chew küpaimi?
rupale tripantu
ka feipituan
Alepue mapu küpan pian
amulen, amulen
alüpu puan
doy ayeple wanglen

NOTAS:

[1] Lugar lejano, en lengua mapuche.
[2] Mapu: tierra. che: gente. Gente de la tierra.
[3] Mar, gran extensión de agua que se pierde en el infinito.

Bibliografía:

LIENLAF, Leonel. Se ha despertado el ave de mi corazón. Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1990.
------------ Mapuche: Gente de la Tierra. Santiago de Chile, Editorial Persona, 1992.
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©   Diomenia Carvajal

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VI – Número 22
Julio-Agosto-Septiembre de 2005

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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VOLUMEN VI - NÚMERO 22