Si Shakespeare fuera costeño

Miguel Zapata Ferreira, Ph.D.
mzapata@wvstateu.edu
Assistant Professor of Spanish
Modern Foreign Languages
West Virginia State University

De una manera u otra, consciente o inconscientemente, la literatura es un reflejo de la ideología dominante. Ya sea para apoyarla o subvertirla, el autor percibe la ideología y da cuenta de ella. A ello se agrega que los contextos social, histórico, geográfico, cultural y psicológico en los que se desenvuelve un autor lo marcan profundamnete a él y a su obra. Ello no se debe entender de una manera determinante, sino más bien en su sentido de relación. De lo contrario, las revoluciones de cualquier tipo no serían posibles. La gran dificultad de Pierre Menard para escribir no un Quijote sino El Quijote radicaba en que debía vivir su vida como un autor de inicios del siglo XVII para que sus palabras coincidieran con exactitud con las palabras del Quijote de Cervantes. Como dice Borges, hubiera sido muy fácil copiar El Quijote, pero ello no tiene valor ni era su propósito.

En este orden de ideas, me pregunto cómo habría escrito Shakespeare sus sonetos si hubiera sido costeño (norte de Colombia), si hubiera vivido entre los siglos XX y XXI. ¿Qué tipo de ideología, figuras, conceptos, vocabulario, prefigurarían su obra poética? En concreto, el archifamoso Soneto LXXIII utiliza la metáfora del ciclo de estaciones para significar el ciclo de la vida. El otoño es comparado con la vejez, y los elementos propios de la estación, como son el caer de las hojas, las ramas secas, el frío, etc., se hacen comparables a la vejez con sus elementos de caída del cabello, languidecer, cercanía de la muerte, etc. El ciclo del año como metáfora de ciclo vital se constituye en un elemento de importancia para el entorno cultural, social, histórico, etc. del poeta. Pero ¿qué pasaría si dentro del entorno cultural de Shakespeare estuvieran los buses urbanos de la Costa Atlántica, las pensiones atrasadas, las colas interminables para cobrar la jubilación, las prácticas juveniles como el “poner clavijas”, los improperios, los insultos?

Para contestar la pregunta, transcribo aquí abajo el soneto LXXIII, hago mi propia traducción, y doy tres versiones del soneto como creo que las habría escrito el Shakespeare costeño.   

Sonnet LXXIII

“That time of year thou mayst in me behold”

That time of year thou mayst in me behold
When yellow leaves, or none, or few, do hang
Upon those boughs which shake against the cold,
Bare ruin’d choirs, where late the sweet birds sang.
In me thou see’st the twilight of such day
As after sunset fadeth in the west;
Which by and by black night doth take away,
Death’s second self, that seals up all in rest.
In me thou see’st the glowing of such fire,
That on the ashes of his youth doth lie,
As the death-bed whereon it must expire
Consum’d with that which it was nourish’d by.
This thou perceiv’st, which makes thy love more strong,
To love that well which thou must leave ere long.

Traducción

Esa época del año puedes tú en mí observar
Cuando amarillas hojas o ninguna o pocas cuelgan
De esas ramas que tiemblan con el frío,
Desnudos ruinosos coros, donde tarde las dulces aves cantaban.
En mí ves tú el crepúsculo de tal día
Que después del ocaso se destiñe en el poniente;
El cual más tarde la negra noche arrastra,
Mismísima segunda muerte, que confina todo al descanso.
En mí ves tú el fulgor de tal fuego,
Que en las cenizas de su juventud yace,
Como en la cama mortuoria donde debe expirar
Consumido por eso con lo que era alimentado.
Esto percibes tú, lo cual hace más fuerte tu amor,
Para amar bien eso que debes abandonar no mucho después.  

Versión I

Esa estación de la vida puedes en mí observar
Cuando ya la jubilación no puedo cobrar.
Las largas filas en el banco frente al gordo cajero
Ya no puedo aguantar; mi vejiga inflamada,

Que otrora ganara concursos de resistencia
En beber cerveza toda la noche sin ir al orinal,
Ahora es un pellejo blando que no puede esperar
Cinco minutos sin mandarme su poco contenido a vaciar.

Será a mis sobrinos a quienes les toque cobrar
No importa que me pongan clavijas.
Qué más da si aunque falla, la plata me va a llegar.

Por eso, aprende, toma cerveza y orina feliz, 
Cobra mientras puedas, que dentro de poco,
Consumido en tus propios orines y limpio vas a quedar 

Versión II

Esa etapa de la vida en mí puedes observar
Cuando los buses urbanos ya no puedo tomar;
Mis pies inseguros ya no tienen la velocidad
Para tirarme del estribo mientras el chofer,

Sudoroso, enclocha, y sólo punteando el freno
Vuelve a arrancar. Venganza, mi única será
Mentarle la madre, pero mentalmente
Ya que si me oye, su cruceta en mi cabeza

Va a parar. En mí la rápidez del conejo
Se ha desvanecido como la luz del día
En su lenta huída al oriente. Sólo me queda

La velociad de la tortuga y el trote del bastón.
Así que de los buses, corre, salta,
Vuela mientras puedas, que ya un otoño vendrá.

Versión III

Esa etapa de la vida en mí puedes observar
Cuando el nombre y apellido te han de cambiar.
Poco importa fama, intelecto y gloria,
Viejo de Mierda y no Fulano de Tal serás.

Como la camisa en el fondo de la gaveta
Mis carnes arrugadas están; la cabeza enjabonada
Al natural, lo que queda, o como bola de billar;
La barriga y más abajo, descolgada casi al guindar.

De noche serán las palanganas para orinar
O los pañales para los oros atesorar
De la incontinencia de pasados disparos certeros.

Por ahora, haz honor a tu nombre, muestra
Tu gallardía, puntería, chorro, arrojo,
Que ya otra etapa todo va a cambiar.
_________________________________________
©   Miguel Zapata Ferreira

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VI – Número 22
Julio-Agosto-Septiembre de 2005

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://casadeasterion.homestead.com/v6n22shake.html
PORTADA
VOLUMEN - NÚMERO 22