La memoria es astrolabio
Douglas Maza González
Poeta y médico currambero en México
Caribe
El destartalado Ford 58
se detuvo en la polvorosa calle
de casas enceguecedoramente blancas
y de un cielo límpidamente azul
El sopor solo es interrumpido
por la baritónica voz de un Daniel Santos
que exhala entre batientes la cantina
y al zumbido de moscardones
que acosan al pusilánime burro
que bajo la Ceiba de la plaza
es el único sujeto vital
de este pueblo
a las 12 en punto.
Paseo*
*Ritmo musical vallenato
Aún en las noches de cálido Caribe
cantan las sirenas añoranzas por
Francisco el Hombre.
Aquellos que las atisban enloquecidas
desde mar adentro
van a naufragar
en los destilados líquidos de la zafra.
Después como ebrios juglares
cantan con acordeón
la buena nueva
en tierras de nostalgias.
Duelo
Dagas de acero escinden el silencio
centellean en la noche
se hiere un corazón.
La ávida arena bebe sangre
y avergonzada la luna se oculta entre nubes
porque una vez más
la infamia se cobra con máscara de amor.
Resonancias
A Gris
En mi silencio
estoy sentado en aquel parque
enmarcado por una tarde gris-rojiza.
Veo pasar al ciego
y su perro,
un tropel de niños,
recuerdos tuyos.
Cuando cae la noche
con sus opacas farolas
veo pasar sombras y transeúntes.
Después de lánguidas horas
me levanto
persigo huellas
que van a la noche
de mi más adentro.
Nostalgias sueltas
La memoria quizás es una brújula
con la cual se orientan las distancias
y los recuerdos.
Esta barca a la mar que es mi cuerpo
ha zozobrado con otros cuerpos.
El crepúsculo
es el adiós más hermoso.
En distantes puertos he encallado
con un acto de ternura.
La más oscura noche en medio de la altamar
se ilumina con las estrellas.
Siempre habrá una luna
huyendo de los muelles.
La memoria es quizás astrolabio
con la cual las nostalgias orientan sus distancias.
En la esquina de La 100
Era fantasía verlo
con su tijeretear de piernas
y cuello napoleónico
bailando un wahuancó
o a Ray Barreto.
Era ineludible encontrarlo
sabatino en la esquina de La 100
prendido con su White Run.
Yo que le admiraba
esa agilidad
síncopa-corporal
de piano y tumbao.
Absurdos de esta azarosa vida
volverlo a ver hoy
a trasluz de la caída tarde
artrítico y postrado.
FERIA
San Miguel de Allende, 1986
Un tipo de mirada turbia
acaricia una mestiza de pechos pálidos.
En el retrete alguien se revuelve
ebrio en su propia excrecencia.
Una canción de desesperanzas
humea entre la turba triste.
El clavel rojo a la izquierda
de tu rostro se refleja en el lomo
del toro herido
Me huelo las axilas
y esas decapitadas cabezas de cerdo
cuelgan horneadas y como dormidas.
FANTASMAS
La historia de los fantasmas de mi alcoba
data desde aquel primero que exhalé
cuando cortaron el cordón umbilical
que me unía a mi primigenia vida.
Desde entonces los accidentes e incidentes
de mi secundaria existencia los han multiplicado tanto
que ya tienen tropiezos y traspiés etéreos
con los objetos de la estancia.
Los cuadros giran 15 grados
y mis zapatos cambian de lugar
asimismo los libros amanecen trastocados
de los lugares comunes
y como si fuera poco
una que otra noche
me despiertan con algún hondo suspiro.
A diferencia de los ya conocidos
mis fantasmas no lloran o aúllan por amor:
eso cortésmente me lo han cedido a mi.
SALVEDADES
El mas sutil aleteo de la mariposa
estremece al árbol.
En lo alto de la ceiba
canta enamorado el búho
a la luna.
En los prados de marzo
sigilosa aguarda
la serpiente.
Octubre dibuja
una luna en la faz del río.
El pez vuela
mimetizado en gaviota.
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© Douglas Maza González
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VI – Número 23
Octubre-Noviembre-Diciembre de 2005
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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