Un galope desde tu nombre
Catalina Ruiz Navarro
El telégrafo
Pues bien,
Yo miro este mar de flecos trenzados
Y mi piel de papeles revueltos
Se aturde con tu imagen.
No se ya
Por qué te escribo en presente,
Dulce muerto ibérico,
Yo soy tu ataúd de amapolas,
Y la redondez mínima
De tu voz felpada
Crea tangentes continuadas.
Mis pasos
En este cielo de daiquirí
Son un galope desde tu nombre;
Yo camino hasta la aurora imantada
De este planeta de iguanas,
Pero esta vez
No te mostraré otro astro.
Atascada en tus orillas
Estoy construyendo ciudades
¡Escucha mis latidos en Morse!
Te llaman, te reclaman,
Como pájaros
Volando en los negros cables rotos
De mis ojos.
El Muelle III
Es curioso
Cómo encajas en mis piernas
Tan perfecto y tan claro
Como si tu cuerpo
Y el mío
Fueran dos manos apretadas
Engranajes
Rompecabezas terminados
Los nervios de los dedos de mis pies
Halan mi ombligo emisario
Soy un conjunto de nudos y cuerdas
Como una telaraña
Que se tensa con tus pasos.
No te queda en los ojos
Suficiente respeto
Para verme llorar sin pisarme
Por eso no voy a llorar
Ni a verme al espejo
Voy a sentarme en este muro
Y voy a volverme vieja
Todas las hojas perdidas
Pasan con el viento frío
Mi sangre salada
Parece un anillo
En el que mi cuerpo necio se encoge
No me queda en mis ojos suficiente respeto
Para mi caparazón de insecto
Que se quiebra y se abre
Esta forma inexacta
Blanda y ceniza:
La babosa negra
Que soy.
El Titanic
Quiero echarme a dormir
Porque este barco se hunde
Porque no quiero escuchar
A la orquesta triste
Y no quiero ver
Las caras hinchadas
Del espectador que llora
(me molesta su llanto
Que redunda con el mar).
Quiero dormirme aquí
Con la madera crujiendo
Arroparme con mi lengua y callarme
No quiero salir cansada
A remar en las tablas
A quemar mis ojos con el sol de la mañana
A cargarme en mis brazos
No.
Prefiero
Por favor
Dormirme tranquila
En este barco hundido
Guardar en mis manos al mundo
Y sonreír tu sonrisa
Guardada en el fondo oscuro
Y definitivo del mar.
Hoy el taller está lleno de niebla
Se filtra por los papeles
Por las grietas del piso
Las manchas a mis pies
Parecen uniformes
Pequeños soldados que gritan en la lluvia
Hoy el taller está lleno de frío
Y no puedo ver los colores
Es un campo de conchas heladas
Un refugio con tormenta
La tierra hace gárgaras de sangre
A ver si fecunda un cuerpo
Pero ambas sabemos
Que el polen lo guarda Dios.
No sé tender la cama
Y no sé cantar
Puedo defender
Con mucha vehemencia
Que no sirvo para nada…
Estas palabras tan grandes
Son la persiana del mundo
Los dientes que cubren
La mentira de mi voz
Por eso
Si el cielo se rompe
Me persiguen como balas los pedazos
Se dirigen a mi frente
Y la ciudad que se esconde
Ahora, hecha escombros
Se cierra con el humo de los carros.
Estás en mi ojos de mosca
Como si estas paredes fueran de burdel
Yo me habito como oruga y espero
Tus señales,
Hago que me crezcan alas.
Soy
Un camino torpe
Con dos manos
Con pupilas que me borran
Con voz de cuerda de rodeo
Y me duele esta hora
Como una transfusión de sangre mal hecha
Y soy una flor combada
Una naranja vacía
Te llamo desde mi ventana
Y te vuelas con el viento
(como si fueras ropa tendida).
Me siento esta tarde:
Con la ceja levantada
Para el sol de la ventana,
Con las palmas abiertas
Para la oscuridad.
Y es que realmente
No sé defenderme
En este mundo rancio
De intrigas y de fe
Todos sus caminos
Son astillas en mis dedos
Alfileres negros
De vaho y metal
Yo aquí sentada
Como una ranita
Veo las voces de las puertas
Que se van haciendo ecos
Y los mitos no me alcanzan
Y yo me vuelvo cal.
Ortopedista
No hubiera podido decir
Bala
Antes de que hubiera bala
No puedo tenerte ahora
Si no tengo un ahora
Y si ahora no puedo tener.
Como es más divertido
Te pregunto:
¿Qué horas son?
Y te dejo con el peso
De una respuesta imposible
Que te aplastará la columna
Como un árbol que cae
Pero nadie lo ve.
Te encuentro de pie
Y tus ojos en llamas
Crecen como un árbol
Los pájaros muertos en la copa
Se desgranan sobre el mundo
Y en este mundo rojo
Eres un sátiro en llamas.
Tu cuerpo es corteza
Columna lustrosa
Bañada en café
Mi voz primitiva
Es un aquelarre
Escuchando los tambores
Te encuentro de pie.
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© Catalina Navarro
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VI – Número 24
Enero-Febrero-Marzo de 2006
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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