El escritor nóvel
y las publicaciones

Jesús Jiménez Reinaldo
jimenezreinaldo@telefonica.net

Son bastantes las personas que en algún momento me han dicho tajantemente que ellas escriben por el puro placer de escribir, sin tener en cuenta a posibles lectores y sin esperar recompensas secundarias derivadas de la publicación de sus textos, como pueden ser la fama y el dinero. El escritor, desde esa premisa, es como un dios en el conjunto de su obra, hacedor en plena libertad, que a nadie más que a él y a su mundo personal debe presentar cuentas. En mi opinión, es una visión hermosa, literariamente hermosa, pero carente de verdad.

El objetivo del artista, de cualquier artista, es la creación de una obra que trascienda su materia y comunique a los demás su interpretación del mundo. Solo cuando se hiere al otro (la otredad de la que hablara Octavio Paz) con una melodía, un poema o un cuadro, y se le hace repensar su situación vital, haciéndole consciente de su contingencia humana, tiene sentido pleno el arte, que es tanto el reflejo de la vida como la suma de sus espejos verosímiles y fantásticos. Nada hay más artístico que herir emocionalmente. Pero para lograrlo el arte tiene que salir de sus jardines cerrados y exponerse en las plazas públicas, ante todos.

Para un escritor, poeta o novelista, ensayista o dramaturgo, lo fundamental es, además de tener la necesidad personal de contar algo, trabajar con ahínco para plasmar en textos sus ideas y emociones, comprometiéndose consigo mismo en la creación de una obra propia, sin complacencias superficiales, y comprometiéndose con los demás, no solo con el lector ideal en el que piensa mientras escribe, sino también con los lectores desconocidos que un día futuro puedan hallarse ante su creación. De esa coherencia depende esencialmente su credibilidad como artista.

No obstante, el escritor novel tiene bastantes dificultades a la hora de publicar sus primeros textos. Publicar un libro, que en el fondo es un negocio en el que lo artístico está sometido a criterios de rentabilidad, es tarea dificultosa para cualquiera, máxime para un desconocido. Y aspirar a ser publicado tras ganar un premio literario importante, sin dejar de ser un sueño que a veces se convierte en realidad, es bastante improbable, sobre todo cuando muchos integrantes de jurados llegan con sus recomendados bajo el brazo, recomendados que, en muchos casos, ya tienen cierto nombre y son algo conocidos.

Al escritor novel, al que llegado a este punto le tengo que advertir que es importante que desarrolle su paciencia (durante mucho tiempo escribirá sin que le lea casi nadie), le queda el consuelo de ser el dueño de su obra y de hacerla crecer en cantidad y calidad, desde la coherencia citada arriba. Y tiene la posibilidad de contrastar sus textos, sus opiniones, sus convicciones literarias, en las tertulias que existen en casi todas las ciudades, teniendo especial cuidado en no renunciar a su coherencia a cambio de una palmadita en la espalda. El arte es una experiencia dolorosamente solitaria.

Finalmente, todo autor tiene la opción de intentar publicar sus textos en periódicos y revistas, de los muchos que proliferan en todos los países, para hacerse poco a poco un hueco en las empresas de comunicación, un nombre, un prestigio, que le permitan, desde la calidad y la coherencia, presentar a los demás su obra. Humildemente. Aprendiendo de los errores. Aceptando las sugerencias y los consejos dados desde la inteligencia. Negándose a vender sus convicciones por el miserable plato de lentejas. De lograrlo, será, más que un escritor, un sabio, y la fama y el éxito se le darán por añadidura. Pero acaso entonces ya no le importen cosas tan banales.
_________________________________________
©   Jesús Jiménez Reinaldo

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VI – Número 24
Enero-Febrero-Marzo de 2006

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://casadeasterion.homestead.com/v6n24novel.html
PORTADA
VOLUMEN VI - NÚMERO 24