Diez poemas turcos

Üzeyir Lokman ÇAYCI
uzeyir.cayci@wanadoo.fr

Estos poemas han sido escritos originalmente en turco. Sus versiones al francés y al inglés
son de Yakup YURT y Joneve McCORMICK, respecticvamente. Aquí afrecemos una versión al español,
realizada por Manuel Guillermo Ortega (Guillermo Tedio) y Mercedes Ortega González-Rubio.

Yo he escrito mis poemas
con el corazón

Yo he escrito mis poemas
con el corazón.
He callejeado en el extranjero
con mis manuscritos.
He dejado huellas
en mis dibujos.
Avalanchas de sufrimiento
me han atropellado.

He llevado pesados años
sobre mi espalda.
He guardado secretos
en mi memoria.
A menudo
no he podido realizar los viajes.

He sido indispuesto
por los hipócritas.
Ante mis ojos,
las madres han llorado
y los huérfanos y los abandonados
han mostrado sus pesadumbres.

Yo he escrito mis poemas
con el corazón.
He callejeado en el extranjero
con mis manuscritos.
He dejado huellas
en mis dibujos.
Avalanchas de sufrimiento
me han atropellado.


Estar  a salvo

Cuando se le dijo que estaba a salvo,
significaba justamente que había nacido un niño.

El vecino,
con quien se hallaba en malos términos,
ha muerto al caerse de la escalera.
Los otros han testimoniado contra él
y ha sido juzgado y condenado
a pena de prisión.

Muchos años después,
totalmente agotado,
ha salido de la cárcel.
Entonces sus vecinos,
que habían dado testimonio contra él,
le dijeron que estaba a salvo.

Después de cierto tiempo,
su cuerpo se ha resistido a continuar
con la carga de la vida.
Respiraba difícilmente
en medio de sus penas,
y al final, ha sido hospitalizado.
Los médicos y enfermeras,
al pie de su lecho,
le han dicho que no presentaba un mal de cuidado,
así que bien podía soportar
las crisis del porvenir:
Estaba a salvo
y podía abandonar de inmediato el hospital.

La cadena de indiferencias y sufrimientos
que lo había perseguido hasta golpear a sus hijos,
terminó por partirlo en dos.
Un día,
solo en su casa,
se derrumbó sin fuerzas.
Entonces le volvieron a decir: “Estás a salvo”,
y se murió…


Es el tiempo en que ellos disponen peleas de gallos
con nuestro pueblo

Es el tiempo
en que ellos disponían peleas de gallos
con nuestro pueblo
mientras las sombras visitan Ankara
y nuestra gente
lanza sus lamentos en Anatolia.

Los poemas son escritos
bajo eclipses artificiales de sol
y edificios transformados en prisiones.

Los espectadores sobre los escenarios
y los actores en las salas
se baten a puñetazos.

En estos lugares
donde no se escuchan los cantos de los pájaros,
hay aullidos y alaridos rompiendo los oídos.

Es el tiempo
en que ellos disponen peleas de gallos…


Los abismos

El azul del cielo
ha caído sobre tus orillas.
Los sueños han llegado
a las escaleras de tus muros.
Las voces vacías
han sido suspendidas en tu corazón.

Él ha puesto la mano en los abismos,
ha retirado tu impotencia
de delante de tus ojos.

Las gotas se han dispersado
en los cielos de la primavera
y a medida que descienden de las alturas,
las miradas se han cargado de color.

De los labios de las mujeres,
él ha escuchado su türkü [1]
y ha partido sin sentir
los más dulces efluvios de los perfumes.

Sus dedos han deambulado
sin tocar sus mézés [2]
mientras se iluminaban los cuerpos
de las mujeres desnudas.
No ha podido ponerse de pie
frente a los abismos creados por las estrellas.

[1] Türkü se refiere a una canción popular de Anatolia, en contraste con la música clásica turca.
[2] Mézé es un bocadillo de coctel para acompañar las bebidas alcohólicas durante las fiestas.


Yakup Yurt

El amor humano
está sembrado en tu corazón.
El viento,
la tempestad,
el trueno no te detienen.
Tú eres idéntico a ti mismo,
siempre distinguiendo
los malos de los buenos
y los buenos de los malos.
Eres traductor de realidades.
En las relaciones enmarañadas y confusas,
siempre tienes la sabiduría en tu corazón,
para conocer,
sin dificultad alguna,
la raíz de las debilidades.
De noche,
mientras los hombres
duermen clausurados por la oscuridad del día,
tú describes la realidad
de un modo equitativo,
con las palabras justas.
Tú eres el traductor de la belleza.


Váyase ahora, regrese más tarde

No se quede más tiempo
delante de mis penas,
no conmueva más mis sentimientos íntimos.
Desde este instante,
no aborde más mis ideas,
no reanime mis recuerdos,
déjeme solo,
váyase ya,
regrese más tarde.

Soy dependiente de mi soledad.
No dejo a otro
pisotear tan fácilmente mi amor,
déjeme solo,
váyase ya,
regrese más tarde.

Estoy habituado
a la ironía del cielo.
No tiene importancia
que sea descubierto en mi sueño. 
Yo mismo trepo sobre mis árboles,
riego yo mismo mis flores,
déjeme solo,
váyase ya,
regrese más tarde.

No se quede más tiempo
delante de mis penas,
no conmueva más mis sentimientos íntimos.
Desde este instante,
no aborde más mis ideas,
no reanime mis recuerdos,
déjeme solo,
váyase ya,
regrese más tarde.


Puesto que eres libre,
mi niño

Puesto que eres libre,
mi niño,
di entonces
que tu padre compra caballos.

Habla entonces
del parásito en su espalda
y del agujero en su bolsillo.

Di entonces
que las aguas no corren más,
que algunos te miran desde lo alto.

Puesto que eres libre,
mi niño,
entonces cuenta cómo la historia se repite,
cómo se va todo lo que está en la mano.

Puesto que eres libre,
mi niño,
di entonces
que tu padre compra caballos.


El cazador
se ha hecho guía de los pájaros

El cazador se ha hecho guía de los pájaros
con sus dos rostros contra las dos alas.

Ha cortado unos árboles
y fabricado otros
con medianas ramas secas
para que los pájaros allí se posen.

Ha arrancado las flores
para adornar los pequeños árboles
que atraerán a las aves.

Ha puesto pequeñas piedras en los platos,
como granos de trigo,
para que los pájaros coman.

Ha construido postes con lápices
y torres con postes
y ruinas con torres
para que los pájaros allí se abriguen.

Ha dispuesto signos,
todos diferentes,
sobre las hojas secas,
con sus dos rostros
que nadie percibe.

Después de un tiempo,
cazando los pájaros de uno en uno,
se vanagloria diciendo
que los jueces y procuradores son sus amigos.

Como muchos otros,
sin tardar,
los pájaros han comprendido la verdad
y, de hecho, han emigrado
a otros comarcas
y allá han encontrado países,
gentes de bien,
árboles,
granos de trigo en los platos
y flores multicolores.

Así,
mientras ellos viven apaciblemente,
el cazador va con sus dos caras
contra las dos alas.


El uno en el otro

Mi abogado es médico en el hospital.
Mi médico, abogado en el palacio de justicia.
Mi profesor, la persona violentada por ellos.

Antes de nacer,
he perdido a mi padre
y ellos han aumentado las lágrimas de mi madre.

Mi vecino es un enfermo mental.
Mi compañero, el gato.
Mi amiga, la pluma.
Mi enemiga, la ignorancia.
Mi perturbación, el oportunismo.
Mi escuela, la taberna.

Mi bondad, frente a los otros.
Mi temor, no ser comprendido.
Mi amor, los otros humanos.


Karol Zümer

Había flores
cuando yo lo conocí
en Magnanville,
calle Graviers.

En su oficio,
había un eco de bellezas:
el espejo de las amistades.

En las exposiciones de pintura,
en Lardy,
en Elancourt,
uniendo su arte y su talento,
había unido a las gentes,
los unos con los otros.

Como el hecho de ir a su trabajo
en su propio carro,
tenía algunas manías,
pero sus sentimientos eran claros
y sus actitudes naturales.

Él era un hombre ejemplar.
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©   Üzeyir Lokman ÇAYCI
©  Traducción al español:
Manuel Guillermo Ortega y Mercedes Ortega González-Rubio

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VI – Número 24
Enero-Febrero-Marzo de 2006

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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VOLUMEN VI - NÚMERO 24