Teología de la liberación
en la literatura Iberoamericana

Mercedes Ortega González-Rubio
merortegagr@hotmail.com
Estudiante de MASTER 2 RECHERCHE
Universidad de Toulouse, Francia

José Luis Gómez-Martínez (Soria, 1943), doctor en Filosofía y Letras con especialización en Literatura y pensamiento hispánico, catedrático de la Universidad de Georgia, coordina este volumen (Teología y pensamiento de la liberación en la literatura Iberoamericana. Madrid, Milenio Ediciones, 1996, 195 p.) en el que se reúnen ensayos que tienen por objeto analizar varias obras de la literatura iberoamericana desde la perspectiva de la Teología de la Liberación (TL). El libro se abre con el prólogo del editor, en el que se resalta la relevancia del tema tratado, al ser la TL el movimiento religioso más importante como forma ideológica coherente de los últimos treinta y cinco años. La literatura, al ser espejo de la realidad, refleja la problemática religiosa, política, económica y social que se estaba desarrollando en América Latina y España a partir de los años sesenta del siglo XX.

Gómez-Martínez redacta la Nota previa en la que explicita el objetivo del compendio: problematizar tanto el discurso literario como el de la TL. Presenta también el texto de Horacio Cerutti Guldberg (doctor en filosofía, investigador y catedrático de la UNAM), que se introduce ya de lleno en la temática de la TL. Realiza primero algunas precisiones conceptuales como la distinción entre filosofía, teología y pensamiento de la liberación; pasa a destacar luego la obra del jesuita uruguayo Juan Luis Segundo y del mexicano Raúl Vidales Delgado y la necesidad de abordarla más detenidamente. Resalta el esfuerzo realizado por los ensayistas de examinar y explicitar las relaciones entre literatura, teología y filosofía de la liberación en América Latina y España, no sin dejar de anotar que es mucho lo que falta aún por analizar en este campo.

El libro continúa con un ensayo de Gómez-Martínez, “Contextualización de la teología de la liberación en la narrativa iberoamericana”. Allí se señalan los años sesenta como momento clave pues fue durante esta época que se dio el rompimiento del discurso axiológico del pensamiento occidental en América Latina. Se mencionan luego los autores claves de la TL (Leopoldo Zea, Paulo Freire, Gustavo Jiménez) y se pasa a dar un panorama general de la literatura iberoamericana que tiene como tema central el problema de la indiferencia o el compromiso de la Iglesia católica con los pobres y oprimidos de esta región del mundo.

El autor distingue obras como El cristo de espaldas (Eduardo Caballero Calderón,  1952), El día señalado (Manuel Mejía Vallejo, 1966), Un día en la vida (Manlio Argueta, 1980) o La casa de los espíritus (Isabel Allende, 1982), en las que, por un lado, se presenta una Iglesia lejos del pueblo, de parte de los opresores, y por otro, se distingue ya el cambio surgido en ella, dando como resultado una Iglesia activa, cerca de los pobres. Dentro de la segunda categoría, se encuentran dos tipos de personajes contestatarios, que encarnan dos posibles formas de responder en contra de las injusticias a las que está sometido el pueblo: se tiene a los curas guerrilleros, que optan por luchar contra la violencia con más violencia, y están los que prefieren un camino más pacífico, de conciliación. Cada texto valora de manera diferente estas posiciones.

En estas novelas se plantea también el problema de cómo “liberar” a los oprimidos, cómo hacerlos parte activa del proceso emancipador y no simplemente entes pasivos. La dificultad radica en que la gente del pueblo, al acceder a condiciones más benéficas, termina actuando como sus opresores, asumiendo como un calco el papel al que se oponían. El cambio de las estructuras sociales debe ir de la mano con las estructuras mentales, y para ello es necesaria la creación, por medio de la pedagogía (reflexión que trasciende en la acción), de una conciencia nueva, de un hombre nuevo. Y esta sería, precisamente, la acción en la que la literatura colaboraría inmensamente  

El libro entra ya de lleno en los textos consagrados a literaturas específicas. La obra narrativa de Isabel Allende en su diálogo con la TL, será tratada a fondo más adelante por Ignacio López-Calvo. Por su parte, Carmen Chaves Tesser analiza el discurso posmoderno iberoamericano desde la novela La batalla de las vírgenes (Rosario Ferré, 1993). La ensayista señala que Ferré indaga en la identidad puertorriqueña, en la puertorriqueñidad. Al tratar el tema de la Virgen, figura colosal en las creencias religiosas de América Latina, la autora ahonda en esta problemática latinoamericana, reconstruyendo y hasta deconstruyendo el pensamiento de la liberación. La problemática de los oprimidos es abordada también por Angela Carlson-Lombardi, a partir del análisis de cinco novelas argentinas. Ella propone que en estas obras, los subyugados son presentados de una forma feminizada, debido a que la mujer ha sido el actor social dominado por excelencia.

Roberto Fuertes Manjón indaga en la narrativa centroamericana, a partir de los escritores negros Quince Duncan y Carlos Guillermo Wilson (Cubena). Ellos se centran en la temática de la negritud, la indagación de su identidad y la discriminación racial que ha sufrido la comunidad negra en América Latina. El ensayista analiza estas obras desde la perspectiva de la TL, que generalmente no ha ahondado en esta problemática, como sí es el caso de la teología negra, de habla inglesa.

El ensayo siguiente aborda a su vez la novela indigenista en América Central, y también en la Zona Andina, que ronda también la temática de la TL. Teresa Smotherman analiza la novela Siete lunas y siete serpientes (Demetrio Aguilera Malta, 1970) y encuentra que se inscribe completamente en la dinámica de las fuerzas del bien contra el mal, la Iglesia cómplice de las injusticias que sufre el pueblo frente a la Iglesia del lado de los pobres.

En los ensayos de John T. F. Fagg y Lizbeth Souza Carvalho, sobre la novela indigenista en Ecuador (Por qué se fueron las garzas, de Gustavo Jácome, 1980) y la narrativa contemporánea en el Brasil (Antonio Callado, Darcy Ribeiro, Carlos de Oliveira Gomes) respectivamente, se resalta que hay un cambio en la perspectiva en que se plasma la problemática de los oprimidos. Antes de los años sesenta, si bien existían ya obras de denuncia social, es a partir del influjo de la TL, que el punto de vista del indio, la cosmovisión indígena, se incluye realmente en las obras literarias. Stephen T. Walden analiza también la literatura brasilera, pero desde un tema distinto: la obra teatral de Chico Buarque, en la que se critica la americanización sufrida en el país debido a la política desarrollista, imperante desde los años treinta.

Germán Torres toma la novela de la Violencia en Colombia de los años cuarenta, cincuenta y sesenta. El espíritu de la TL ya se encontraba germinando en los países iberoamericanos aún antes de realizarse la conferencia del CELAM en 1968 y publicarse los Documentos finales de Medellín; prueba de ello son novelas como El cristo de espaldas (Eduardo Caballero Calderón,  1952) o El día señalado (Manuel Mejía Vallejo, 1966). Después, la labor concientizadora continúa con obras como Nicodemus (Gonzalo Canal Ramírez, 1968) o La siembra de Camilo (Fernando Soto Aparicio, 1971).

El texto de José María Mantero resulta particularmente interesante pues expone una perspectiva no planteada en ningún otro ensayo del libro. Se ahonda en el tópico de la TL pero desde la novela del escritor español José Luis Martín Vigil, Los curas “comunistas” (1965). Si bien el autor reconoce las diferencias contextuales entre América latina y España, es claro en proponer hablar de TL en España, como una hermana de la TL en América Latina, ambas conectadas con la teología política alemana de los años sesenta, con temas y preocupaciones comunes.

De esta forma, el conjunto de ensayos del libro constituye un compendio rico y variado, de gran ayuda para los interesados en ahondar la temática de las representaciones religiosas en las sociedades de América Latina y España. Hay  quizás, en los análisis de las obras que se proponen, una fuerte propensión hacia lo social y lo político, que no integra plenamente los aspectos más formales y estéticos de los estudios literarios. Se sabe, sin embargo, que todas estas cuestiones se encuentran íntimamente imbricadas, por lo que tratarlas de manera radicalmente separadas es imposible. Queda claro, así, que los conflictos políticos, económicos y sociales del centro y sur del continente han permeado todas las capas de la cultura, incluidas las artes; la literatura ha sido un medio idóneo para plasmar la dura realidad de los pobres y oprimidos y las posibilidades que la Teología de la Liberación propone en la construcción de un nuevo hombre, más cristiano, más humano.

La autora:
Mercedes Ortega González-Rubio es Licenciada en Español y Lenguas de la Universidad Pedagógica Nacional (Bogotá), Magíster en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo. Actualmente realiza Doctorado en Francia, Universidad de Toulouse, en Estudios Latinoamericanos.
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©   Mercedes Ortega González-Rubio

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VI – Número 24
Enero-Febrero-Marzo de 2006

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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VOLUMEN VI - NÚMERO 24