No soy ésa que cuentan...

Graciela Gliemmo
g_gliemmo@yahoo.com.ar

Me encanta destejer. Y juro que no lo hago para matar el tiempo, menos aún para guardarle fidelidad.

Sé que algún día se llenará la boca diciendo por ahí que no podía ser de otra manera, que soy suya y no existe otro hombre en mi vida. Que diga lo que quiera. Tampoco faltará, con el transcurrir de los siglos, quien cuente la historia para mostrarlo como a un héroe que venció no por la fuerza, sino por el influjo seductor, arrollador de su palabra. Monarca de los simuladores, también me conquistó por el oído, mientras derramaba tiernas frases de amor, promesas afrodisíacas, relatos viajeros impregnados de una dulzura casi empalagosa. 

No es verdad que sigo amándolo, que lo aguardo con ansiedad y las piernas cerradas. Pero no es fácil salir de su hechizo y rendirse a la magia de otras humanas profundidades, singularmente masculinas.

Pero que quede claro: destejer es el placer que me reservo para las noches vacías de hombre. Los puntos saltan de la aguja, se corren, se deforma la trama que amenazaba con ser perfecta. Tiro feliz del extremo de los hilos, de las distintas fibras de colores y veo complacida cómo de tanto impulsar hacia afuera al fin no queda nada. Vuelvo al inicio y me sorprendo una vez más ante las agujas vacías y los ovillos redondos, que van perdiendo su textura original y parecen a veces extenderse, otras comprimirse diminutos, retorcidos en algunos fragmentos, zigzagueantes también, produciendo al contacto con mis dedos y al deshacerse una infinita cantidad de pelusas que van marcando mi túnica. Algunas caen al piso y dejan una señal inequívoca.

No puedo destruirte del todo y voy deshilando los restos del naufragio en el que caí presa. Y mientras tejo y destejo —¡cómo me gusta destejer!— puedo jugar con los otros que esperan, desentrañar los perfiles y sutilezas de esta historia. Tú eres ellos y ellos son tú. Idénticos, como paridos en serie.

Por unos instantes fugaces, mínimos como todo instante, la trama una vez más cede, se desvanece, deja de ser. A veces son metros los que veo desbaratarse ante mis ojos. Tejo por tejer. Tejo para destejer y crear nuevas formas durante el día. No es por ti, te lo aseguro. Puedes creerme. Sabes que no miento. No es por ti. Es porque estoy buscando el entramado casi perfecto, éste que tengo en mi cabeza. Cuando adquiere una forma cualquiera entre mis manos, se produce el desencanto. Creo acercarme a mi deseo cuando logro rodear el diseño, al combinar la seda con la lana o unir las hebras de varios carreteles. A veces, al notar que sobran algunos centímetros, que el tejido quedó muy abierto o por el contrario, demasiado apretado, quito, pongo, deshago, saco partes completas, pero no consigo llegar al punto final.

¿Sabes, Ulises mío? Ninguna figura me ha gustado completamente. Nada de lo que he tejido me ha dejado satisfecha. Para tu bien, ojalá me demore en encontrar la imagen más próxima a la que yo alucino. El símbolo plural de mi imaginación. Ruégales a los dioses que así sea, que jamás lo logre, porque el broche de tu fortuna como hombre libre pende de un hilo.

Hay un saber dentro de mí, una ciencia oculta que no proviene de los adivinos, una brújula que marca mi norte. Esas agujas me indican que cuando por fin me sienta halagada, después de tantas horas y años de urdir esta fantasía, esa noche dejaré de destejer, y entonces sí permitiré que la tela crezca libre hasta convertirse tal vez en un suave y acariciante abrigo, probablemente en una manta. Lo llenaré de mágicos perfumes, me cubriré con él, y protegida por las sombras de tu palacio, elegiré a otro hombre y lo meteré en mi cama.
_________________________________________
©   Graciela Gliemmo

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VII – Número 25
Abril-Mayo-Junio de 2006

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://casadeasterion.homestead.com/v7n25esa.html
PORTADA
VOLUMEN VII - NÚMERO 25