SEDAS DE OTOÑO
Lidia Salas
Presentamos en Ediciones Caribanía,
el libro Sedas de otoño, de la poetisa Lidia Salas,
oriunda de Barranquilla (Colombia) y residente en Caracas (Venezuela).
Hojas sepias
¿Qué aromas habitan las huecas nervaduras
de las hojas secas?
Huellas del verde de los árboles.
Ráfagas de primavera en ruinas.
¿Quién empuja este viento alucinado?
Me arrastra por la hondura de la noche
hasta una ciudad desconocida
a donde ya nunca iré.
El otoño me eleva en su tormenta
de transparencia sepia
ilumina las voces que me cruzan
desliza su aliento junto a mi corazón.
¿Soy la que descifra el susurro
sutil de la hojarasca
o esa otra que mañana al despertar
nada sabrá del temblor de la hermosura?
¿Cuáles claves entreabren las orillas
secretas de los sueños?
Maderos secretos
De un sueño que no sueño todavía
llega ese nítido aroma a jazminero, es decir
a noche humedecida, a maderos secretos.
Alguien que habita mis memorias remotas
(o tal vez, los olvidos ) me devuelve al destello
de la revelación.
Un desconocido mira la muchacha en el atrio
de su casa.
Sus ojos, promesa son del beso y de la ausencia.
Ella es la madre de mi madre y la promesa
de aquel desconocido
late todavía en mi sangre.
La ciudad del viento y de la luna rota
reclama mi albedrío para elegir la fuga.
Todo sucede en un instante,
mas, la desdicha no aleja su mortaja de llanto
de mis párpados .
Heredad
Habitamos los días de la oquedad.
Horas de oscuro y de escorpiones.
Vivimos desahuciados del sueño, cabizbajos.
En las alforjas nuestra ración de llanto
y de vergüenza.
Arriamos esta heredad de azahar y soledades.
El silencio es el lenguaje de los humillados.
En el azogue de su locuacidad no se refleja
la línea incierta de tanta quebradura
en sus espejos, los oropeles del poder
y de sus mercaderes.
El poeta atisba ese otro tiempo del mañana.
De tanta soberbia y tanto daño
sólo su nombre en la lista de tiranos
y el persistente
reverdecer de los naranjos.
Luciérnagas
¡Tanta pesadumbre
en este tiempo amargo!
¿De dónde tanta hiel si hasta hace poco
las violetas habitaban
los patios?
Un grito anda a la deriva
por las calles en sombra.
Se desvanece el verde de los sueños.
El futuro es todo lo perdido.
Nadie advierte
el augurio de la muerte.
En frías madrugadas
se levanta mi escritura de lágrimas
(luciérnagas para encender lo oscuro
en esta medianoche.)
Aire malva
Me devuelvo por estrechos callejones
en busca de la casa que me aguarda
y no la encuentro.
Persigo su aire de heliotropos
su luna que en mi infancia correteaba
a mi lado.
Diviso el visaje de alguien que me llama
por mi nombre.
Alborozo del encuentro presentido.
Súbitamente me despierto.
Inesperado huésped es el tango
de Piazzola en la mañana.
Sollozo de una ausencia indefinida .
Dulce amargo
de ese tiempo cuando éramos felices
sin saberlo, pétalos ya secos.
Aire malva de este viernes de septiembre.
Algo parecido a la felicidad
El viento
que hace leve la falda
lleva el hálito azul de la montaña.
Un laberinto de buhoneros
desgarra el otrora esplendor de la ciudad
La miseria se solaza en sus aceras.
Viene de lejos el eco de esta música.
Sus notas despiertan antiguas remembranzas
y estremecen el corazón dolido.
La felicidad
o algo parecido a su undívaga esencia
me hace girar en sus latidos.
Verde agua
Las notas de la Banda
me arrastran dulcemente hacia el recuerdo.
En el marco de la puerta
la niña que yo era aquella tarde
persigue fascinada los suaves movimientos.
Madre danza en la desnuda sala
debajo de un traje de gasa verde agua.
Saudade de su belleza ahora lejana
y de su ausencia.
Ventana sin postigos
esta canción llamada “Serenata bajo brillo de luna”.
Días de niebla
La niebla te recuerda ese otro territorio
te descubre la piel de las escarchas
te humedece de vientos.
Se enreda entre tus pasos
una red antigua de nostalgias;
te extravías por callehuelas
sin nombre en tu memoria.
La vida que rehusaste,
los seres a la vera del olvido,
las voces ignoradas te reclaman
entre el gris de la niebla.
La ardentía del verano
será para otras pieles.
Para ti, ya es otoño.
Matices
Extraviada en la ciudad de nadie
me orienta la anciana que lo ha perdido todo.
En el templo, mi plegaria se extingue


ante el silencio de la llama.
El aroma de la cera derretida es hermosa respuesta.
Vi las esencias y los aderezos en el bazar de jades.
Sherezada ignora la amenaza terrible del Islam.
En su jardín, es íntima la muerte
como aliento de azahar en la penumbra.
Soy otra en los brazos del extraño.
Aquella que el tiempo deshizo de nostalgias.
Jazz
Para Miguel Iriarte,
por su magistral Cámara de Jazz.
Lugar irremediable
el sonido lascivo de sus voces.
Te arrojan
en ese último reflejo de la noche desnuda
Descubres
el hondo desconsuelo de estar vivo.
Indefenso
ante tu corazón que danza en solitario.
Viejos amantes

Para M. B. desde siempre.
¡Cuántas hojas errarán por nuestras tumbas
deletreando los nombres!
No sabrán de los secretos gestos
de las horas insomnes
de esos cuerpos rendidos
en la muerte.
Tus besos me despiertan en altas madrugadas.
Y vuelven nuestros cuerpos al temblor del deseo.
Catarsis de la carne, quemadura del placer
en el instante del dulce sortilegio.
¿Cuántas vidas nos faltan para saciar la historia
de este sueño?
¡Ah, las ceremonias del amor
y esa gozosa lentitud de la ternura!
Me asombra la vida todavía
y ese hilar del tiempo en los relojes.
Andadura
Vengo desde un adiós irreparable.
Desde los desolados ojos de la madre.
Desde un antiguo árbol de ciruelo
donde sentada a horcajadas
veía morir la tarde.
Lacerada de olvido
camino por la orilla que no me pertenece.
Extranjera me signa la evidencia.
El dolor traspasa mis entrañas
y el efímero visaje de la dicha
se aleja de mis pasos.
Vigilia de la ausencia.
Andadura al territorio del poema
patria donde guarecerse de tanta soledad.
Entre el Mall y un antiguo mercado
Confinada a sus pasillos, al clima
artificial de sus espacios
a sus vidrieras y mercaderías
me dejo a la codicia.
El tedio me cuelga de sus cuerdas tramposas.
Delante de los pasos
quien habita mi cuerpo me interroga:
¿Escuchas la congoja del árbol deshojado?
¿Adviertes su sangre vegetal en la madera?
¿Dónde las hebras de la niebla?
Entonces, me lleva hacia otros tiempos.
Un aletear de aromas me recibe
naufrago en el oleaje de las especies secas
en pirámides de frutas
encarnadas, en el verde de los pimientos verdes
y las hojas doradas cayendo en las aceras
como lluvia de estrellas.
Oficio de maga
Me acecha desde la magia de este oficio
de trenzar palabras
la soledad, ese ejercicio de morir viviendo,
la belleza y el amor que es otra forma
de aprehender el latido de Dios.
Música de versos
que hechizan mis desvelos,
jardín donde renuncio a otro paraíso.
Escritura de aguas que fluyen
a la nada del silencio. Pétalos de seda
para cubrir las íntimas derrotas.
¿De dónde me viene esta mirada
que abraza la memoria de las formas?
¿Quién hiende esta aguja en los estambres
de mi alma para tejerme en sílabas?
Sedas de otoño


A Marisol Marrero, en la doble complicidad
de la poesía y la amistad.
Lejanas las arenas y el morado de tiernas
verdolagas. La piedra de un sol rojo caía
en el atrás del patio.
Se encendía el rubor de las cayenas
sobre mi corazón, bajo el ocaso.
Hablo de cosas ya cubiertas de olvido
como si fueran muebles
de una mansión deshabitada.
Nadie regresa de la ausencia.
Enfrente, el camino del otoño
escoltado por árboles sin hojas
y esa lluvia delgada casi niebla.
Sedas para la desnudez de esa piel interior
más sensitiva.
Sedas de otoño.
Luna de estanque
Hiendo la oscuridad con el puñal de luz
de mis pupilas.
Me llaman las voces de la luna.
Apoyada en el verdín de las acequias
atisbo la curva de su brillo.
Mi padre ha venido
no se desde cuáles territorios
como un aire de llanto.
Cae la luna en el ojo abierto del estanque
juntos la hemos visto temblar sobre las aguas.
Mi padre habla en el silencio sin palabras
no a la mujer que soy,
doblando ya la vuelta de los años,
sino a la niña de ojos tristes
que un rincón incierto de mí misma
lo aguarda aferrada al sepia
de una tarde.
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© Lidia Salas
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VII – Número 25
Abril-Mayo-Junio de 2006
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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