La generación Beat

Adolfo Marchena
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El término Beat Generation surge durante una conversación entre Jack Kerouac, autor entre otras novelas de En el camino —obra por excelencia de la Generación— y John Clellon Holmes en 1948. Kerouac se convertiría en su principal cronista, movimiento social y literario de los años 50. La expresión fue dada a conocer por Clellon Holmes quien escribiera el artículo “Esta es la Generación Beat” para la revista literaria del New York Times. Aunque parezca contradictorio su intención no era nombrarla, sino desnombrarla. Los medios de comunicación abusaron de este término definiéndolo como “totalmente vencido”, o fracasado, en el sentido de ritmo. Kerouac hubo de salir del paso intentando mostrar el sentido que ellos le daban, el de beatitud o beatífico. Esto se comprendía porque dicho movimiento se sentía atraído por la naturaleza de la conciencia orientada a la comprensión del pensamiento oriental, hacia prácticas de meditación, etc.

Allen Ginsberg, el más famoso de los poetas beatniks, observaba en el prólogo al libro “The Beat Book, otro posible significado: acabado, completo. E incluso abierto, en un sentido un tanto whitmaniano de apertura a la humildad. Pero aparte de cualquiera de sus significados, tan dados somos a catalogarlo todo, fue un movimiento literario formado por un grupo de amigos que desde mediados de los años cuarenta trabajaron juntos la prosa y la poesía, compartiendo gustos tales como la música jazz.

El grupo inicial lo formaron Jack Kerouac, Neal Cassady, William Burroughs, Herbert Huncke, John Clellon Holmes y Allen Ginsberg. En 1948 se integraron Carl Salomon y Philip Lamantia; en 1950 Gregori Corso; y en 1954 Lawrence Ferlinghetti (quien publicase a muchos poetas de la época) y Peter Orlovsky. Este grupo revitalizó la escena bohemia norteamericana. De ese modo en 1957 Kerouac asumió carácter de manifiesto universal para una juventud que pretendía huir de lo establecido y que acabó siendo absorbida —como en la mayoría de los casos— por la cultura de masas (siempre tan culta) y por la clase media (siempre tan acomodada) hacia finales de los 50 y comienzos de los 60.

Sus ideales abogaron por un arte como manifestación de las texturas de la conciencia. Su canto a la mencionada liberación espiritual derivó hacia una liberación sexual, particularmente homosexual, que hizo de catalizador entre los movimientos de liberación de la mujer y de los negros. Se interesaron por las sustancias psicodélicas como herramientas de conocimiento, tengámoslo en cuenta aunque tal vez Burroughs fuese una excepción. Centraron su lucha contra los valores tradicionalistas y puritanos de Estados Unidos, que recordemos venían de tiempos de Henry Miller, y que tal vez aún persistan.

De entre sus fundadores cabe destacar el poema Aullido de Allen Ginsber, libro clave para iniciarse en una nueva concepción de la poesía. Dijo: Sorpréndete pensando. Aullido, extenso, comienza: He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura.../ Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo.

Jack Kerouac comenzó a escribir a los ocho años tras la traumática muerte de su hermano cuando este contaba cuatro. Su primer género fue el tebeo. Como autores predilectos tuvo a London, Dostoyevski y Joyce, y sintió desprecio por Robert Lawell y Richard Wilbur. Trabó amistad con Neil Cassady. En 1950 publicó El pueblo y la ciudad. Kerouac y Cassady emprenderían varios viajes campestres, aventuras que durarían tres largos años. En 1951 escribió en papel teletipo En el camino, novela por excelencia de la Generación Beat. Murió de una hemorragia abdominal causada por una cirrosis.

Neal Cassady mantuvo una copiosa correspondencia con Allen Ginsberg y Jack Kerouac. Y parece ser que no escribió más que cartas, si bien algunas sobrepasaron las 40.000 palabras. Se supone que pretendió escribir una autobiografía de la que sólo llegó a concluir una primera parte. Sin embargo, fue en algún sentido, una especie de motor para este movimiento. En realidad fue su vida la que le convirtió en el prototipo beat por excelencia. Lector de Schopenhauer y de Nietzsche en los muchos reformatorios donde estuvo recluido. La leyenda dice que robó más de quinientos coches y que sólo le detuvieron dos veces. Neal moriría tras caer a las vías de ferrocarril. Tom Wolfe opina que el óbito le sobrevino después de mezclar alcohol con barbitúricos.

S. Burroughs poseía una abrumadora personalidad. Para el grupo fue como una especie de padre espiritual. Pero en cuestión literaria siempre se desmarcó de la Generación Beat. Nació en el seno de una familia acaudalada. Lo que se hace presente en este escritor es la droga, iniciado su contacto durante la guerra. Antes de que acabe el conflicto en 1944, conoce a Kerouac y Allen Ginsberg. Combina sus viajes con la búsqueda de la heroína. Y en México adquirirá otra de sus pasiones, las armas. En un disparo fortuito acabaría con la vida de su esposa. Su primera novela fue Yonqui, un impresionante testimonio sobre su experiencia con la heroína. En 1959 publica El almuerzo desnudo. Al igual que Las flores del mal o Madame Bovary, este libro provocará un proceso por obscenidad. A pesar de todo, el autor continuará con la trilogía. Abandona Tánger, su paraíso para la droga, con el fin de instalarse en París, convertido en el mayor escritor de la contracultura. Para muchos es uno de los grandes innovadores de la novela contemporánea.

Literatura y forma de vida. Cuantas veces se plantean los críticos, tal vez la clase media, acomodada, (y no tan media) los que quieren ver al creador como a alguien fuera de lo establecido.  Se les ha achacado que actuaron bajo los efectos de las anfetaminas, LSD, marihuana o alcohol. Quienes quieran hacerles responsables no saben que prevalece un recuerdo y una obra, reflejado en películas como La última vez que me suicidé. Demonizar es sencillo pero recordemos el famoso escándalo, cuando en los baños de una importante institución pública se descubrió en los lavabos importantes restos de cocaína. No es una justificación, no existen. Tal vez contracultura. Es el hecho. Supongo que en el aislamiento de la noche, el silencio es una forma válida de concebir las cosas. Pero ante la palabra se arroja la palabra. Y entonces surgen, por ejemplo, los poetas malditos, acaso todos ellos. Pero lo cierto es que esta Generación cambió conceptos, no indujo. No se puede expresar en tan poco espacio todo lo que supuso y fue esta Generación y por supuesto sería preciso hablar de muchos otros nombres que vivieron esa época como Charles Bukowsky pero que no participó, al igual que Ken Kesey.

Y también cabría preguntarse si una generación la forman o se forma. Allen Ginsberg dijo en algunos de sus muchos versos del poema Aullido:

“Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para Nueva York

“Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford’s emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno".
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©   Adolfo Marchena

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VII – Número 26
Julio-Agosto-Septiembre de 2006

DEPARTAMENTO DE IDIOMAS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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VOLUMEN VII - NÚMERO 26