Poesía colombiana caribeña
escrita por mujeres
Eva Durán
(Selección, Parte V)
Ver la parte VI (última) haciendo clic aquí.
1. GIOBANA BUENAHORA
(Cartagena)
I
Ausente
en el exilio
gime en las noches
después…
la masacre del crepúsculo
y
el insondable
vacío
de una mujer
resquebrajada
II
Alta,
despeinada, firme
ella
la que vive en el sótano
la que sin falta
visita cada noche.
La otra,
débil, asustada
la que no resiste,
ni insiste,
caricaturesco remedo
de algo.
Arrodillada
frente a tu retrato…
fría, ausente,
triturado el espejo.
sombras de ti
limitadas
diluidas
en el piso
de una habitación
en decadencia
…la sangre
mancha el tapete
IV
¿Quién dijo que eres perfecto?
¡Ah! Fui yo.
Lo recuerdo.
Desperté a tu lado
y el hedor de tu cuerpo
me confirmó
una vez más
mi masoquista
inclinación
a la miseria.
V
Sentada
destroza sus vísceras
vigilando cada esquina
para no ser descubierta en el
acto.
2. YINA PÉREZ
(Barranquilla,1975 )
Tríptico de socialización
I
Someterse inexorablemente
dar la mano y besos
repetir
una oración por el desliz
colocar bien la cabeza
sonreír.
II
Al final
nuestros pasos
regresan
sobre huellas extrañas
por caminos desandados
Para recorrer
las mismas calles
Comercializando
hasta nuestras
vísceras.
III
El otro
verdugo - redentor
que castra y obliga
rumiar culpas
mías - ajenas
Esta orfandad
nos precede
Siempre
al final todo
es producto
de un proceso intestinal.
**
Reinicia el juego
aquí estoy
muñeca de trapo
esta vez
muy bien remendada
un parche en el pecho
costuras poco visibles
algo de relleno
Soportaré otra caída
—Espero.
3. MARTA SIERRA
(Cartagena)
Boquilla amarga
Niños que ampollan su hambre
en un vientre crecido
mar con olor a miseria
tablas carcomidas
sirven de refugio
a una madre con su prole
sol que hiere indiferente,
cerdos y perros de nadie
persiguen la vida
en un desperdicio,
olas impregnadas de nostalgia
pescado sin red
esperando un pasajero fortuito,
mar que murió de esperanza
en un solar abandonado,
mujer encinta mirando el infinito,
la brisa se lleva tus sueños,
vejez, desolación y tristeza
se pasean las estrechas calles,
padres suspendidos en el presente
niños con futuro incierto
caserío donde el hambre se adhiere a la piel
donde la muerte espera
mientras se complace
en la eternidad del mar.
Ciudad heroica
Para el ojo sensible del turista
tras el clic de una cámara profesional
Cartagena es el color atrapado
en un pedazo de mar,
es la historia desde un ángulo
de la muralla,
el pasado desde el palacio de la inquisición
para los destechados
los desempleados
los hambrientos
los vendedores de fantasías
los analfabetas,
es sol, es lluvia, es agonía
es muerte lenta.
Esto es bueno recordarlo.
4. CAROLINA DUNCAN
(Barranquilla)
Última gota
Elección de una mente presenciar el episodio.
Imagen plana llena de líneas profundas pronuncian
un grosor que solo atraviesa un cuerpo hambriento.
Un cuerpo vivo de cinco años,
una vida muerta, en un cuerpo de 30 minutos.
Un instante de miedo, toda una vida
para borrarlo o recordarlo.
Cada parpadeo ama, revive y abandona.
Composición de movimientos apagados
mitigan un repique de conexión.
En la silla de un parque
se lanza, en clavado, un monologo
salpicando imágenes en dos orejas
que sostienen una cabeza chupada,
con bocas en la mente
de los labios maternales olvidados
del cuerpo quieto por ardor y soledad.
Un alma hija, diminuta, apenas vista en un rincón,
ocultándose de la felicidad en un hogar,
en una línea profunda y débil que atraviesa un jardín
y sostiene un manto de huesos.
Un soplo descuidado sumerge el manto
en un vuelo sin alas, como el de una libélula
alimentándose en una fuente seca.
En un fondo cercano, donde no se encuentran
las promesas de esperanza,
donde esta mente usando su nariz como bastón
inhala una lagrima de eternidad festiva.
5. Hna. JOSEFINA ZUÑIGA
(Ríohacha)
Amargura adolescente
Para una alumna triste, Julio de 1955.
Tu frente ardía con la fiebre del tormento.
Como mariposas negras y temibles,
volaban ese día en tu pensamiento
las dudas del dolor, que son terribles.
Mas un día llegó y sin tu evitarlo,
le fuiste amando con amor sincero;
tan dulcemente, que sin comprenderlo,
tu pobre amor había llegado tarde.
Su amor te hizo infeliz, turbó tu calma;
escollos puso en tu camino incierto;
y hoy se va, tal vez porque se ha muerto,
dejándote amarguras en el alma.
Tú aseguras es la amargura del vencido;
del que sufre y sin embargo calla;
es la tristeza del amor ya ido,
es frustración por el amor que falla.