Poesía caribeña colombiana
escrita por mujeres

Eva Durán
(Selección, Parte VI, última)

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36. VERENICE PIMIENTA
(Ríohacha, 1966)

Parricidio

Tierra estéril,
hace siglos te preñó el rocío.
Inundado de fuego
brotó de tu vientre el hombre,
quién destrozando tus entrañas
se cubre con tu sangre.
El líquido avanza por arterias abiertas,
tu vástago lo contempla,
con desidia da la espalda
y en acto fallido olvida todo.
Tú,
progenitora,
en dolorosos estertores
te desangras.


Conversión

Tierra ardiente que reflejas
la sombra de tierna bestia
que proyecta mi cuerpo,
adivino en tí
la resurrección del girasol
buscando mi centro
y en el nicho que le ofrece,
la vida derramada,
el alimento de mi espíritu,
el recogimiento de su corola,
la metamorfosis de la sombra proyectada.


Yonna

Déjame destejer el tiempo
mientras espantas mis sombras.
Permite que me sumerja en el temporal
de tus trampas
y en el espejo que presagia una soledad
de fuego.
Que dance mi cuerpo preñado de sol
sobre la arena caliente
hasta que logre su caída
y pueda robarle a la noche
el fulgor de sus últimas estrellas.
La eternidad danza en nuestros cuerpos
y los fantasmas se desvanecen
entre brasas de locura.
Vida y muerte en el desierto.
Calcinadas por el sol.
Presos en un claustro de humo.
Renovados por la súbita espuma
de otro mar que llega.


37. MEIRA DELMAR
(Barranquilla, 1921)

Canción del olvido imposible

La tierra ¡pavor! ¡La Tierra
convertida en un espejo!
Y tú, mirándote en ella
para siempre, vivo o muerto…

Voces graves dicen, sabias:
“A olvidarte ¡Ya está lejos…
Andar puedes libremente
día y noche… No has de verlo!”

Y cruzo por olvidarte
alegres caminos nuevos…
Voy al valle y a la sierra,
¡y en la sierra y valle te encuentro!

Copian los árboles altos
tus ademanes y gestos
cuando la brisa del Norte
pasa cantando por ellos…

Tiene la lluvia tu risa,
y tus palabras son esos
azahares que en alta noche
florecen los limoneros…

Sonríes en la sonrisa
pequeña de un niño ciego…
Que un día, también tus ojos
miraron pero no vieron!

¡Te quieren huir mis pasos,
te esquiva mi pensamiento,
y te alzas inexorable
sobre el paisaje y el sueño!

Lumbre azulada en el astro,
fuerte rumor en el viento,
¡que largamente tortura
mi corazón tu recuerdo!

**
      
¡Ciégame, Dios, las pupilas!
¡Cúbreme, Dios, de silencio!
¡Rompe la tierra! Tu puedes
desmenuzarla en tus dedos…

¡Que sólo cuando la tierra
esté desapareciendo,
podrá borrarse de ella
la imagen de mi tormento!


Inquietud

Ir por esos campos, vagando… vagando
sin destino alguno, sin ningún afán…
No pensar en nada. No sufrir por nada.
¡Nada recordar!

Eso quiero, amado. Darlo todo al viento:
¡tu sonrisa buena, mis sueños, tu amor!
Hay días… ¡Hay días en que la dulzura
es como la angustia… ¡Rompe el corazón!

Hoy así me siento. ¡Me hiere el milagro
de esta dicha cierta frente al mar zafir!
Despojada el alma de luces y sombras
por campos desnudos quisiera partir…

Y olvidarlo todo. Las palabras claras
que tus labios dicen; mi querido soñar…
Ser por los caminos “alguien que se aleja”
¡y no regresar!


Abril enamorado

Abril llama a mi ventana
con impaciencia febril,
voz de brisa, voz de aroma,
voz de cielo azul zafir…
¡Abril llama a mi ventana
y yo me apresuro a abrir!
¿Que quieres, Abril florido?
¿Me buscas?... “¡Vengo por ti!”
A donde quieres llevarme?

“Adonde tú quieras ir…
Sobre montes y caminos
para tu paso tendí
una alfombra de campánulas
que anoche mismo tejí…
Y sobre el mar que tú amas,
—¡ay!, le quieres más que a mi!—
está danzando un aroma
blanco y fino de jazmín…
Por las riberas del río
vuela, loco, un colibrí…
¡Y hay a la orilla una barca
que está deseando partir!
A donde quieras te llevo:
Sólo tienes que pedir…”

Y me prendo de la mano
morena y suave de Abril,
y le digo: Por tus campos
y tu río quiero ir,
y por tus claros caminos,
y hasta tus mares de añil,
los de las olas de plata
con perfume de jazmín…

Caballero adolescente,
—hidalgo rostro gentil—,
Abril me lleva consigo,
alegre al paso viril…
Voz de brisa, voz de aroma,
voz de cielo azul zafir,
¡galán como tú ninguno!,
mi bello galán, Abril…

Si con él me ves, amado,
¡qué celos vas a sentir!


Fugas

Habré pasado ya cuando tus ojos
se vuelvan a buscarme.

Y subirá, desde la fuente oscura
del corazón que aún no te conoces,
la palabra encendida del asombro:
“Yo te esperaba, y por hallar tu forma
miré a través de ti como si fueras
de cristal o de brisa.
Ahora te recobro y digo que eres
habitante de todas mis comarcas,
vino en el vaso de la sed abierta,
patria definitiva de mi beso.”

¡Y en vano crecerán en tu llamada
los júbilos futuros!

Porque el amor es río que de pronto
desencadena sus corceles de agua
por un cauce de fuga.

¡Y nadie ha visto regresar a un río!


Soneto insistente

Cuando presiente el corazón la gloria
de ser libre por gracia del olvido,
Me llega entre la noche, como el ruido
del mar en la distancia, tu memoria.

Con ella viene la tenaz historia
de lo que pudo ser y nunca ha sido.
arduo amor ni ganado ni perdido,
batalla sin derrota y sin victoria.

Cada vez que en mi mano reverdece
la rama del olivo y aparece
después de la tormenta la alegría,

algo tuyo regresa de la nada
y de nuevo destruye la dorada
esperanza fugaz de un claro día.


38. MARIA TERESA ESCOBAR
(Santa Marta, 1954)

Mañana será tarde
para encontrarle un día a la luna
y hacerse agradable
para el encanto de los otros.
El trinar de los pájaros
estará en la guía telefónica
y buena parte de la historia
se perderá en la multitud.


39. NAZLY MULFORD
(Plato, 1957)

Una vez más…
era el mar
la boca azul y móvil
que se tragaba
mis infortunios.

Una vez más…
las olas cómplices
con sus faldas de
espuma
me susurraron:

Vuelve a la tierra

**

A su cuarto de alquimias
me llevó.
y dejé toda mi piel extendida,
todos mis líquidos viscosos,
todos mis ruidos guturales,
toda mi voz de pájaro de monte;
transformada en canto al amanecer.

**

Aquí
frente al mar
nadie sabe
si me bebo
la distancia.
Sorbo
el vaivén de
las olas,
gigante
subterfugio.
Voy tras
la huella
de un susurro.
Me vence
la voz tierna
de quién amo.


40. HORTENSIA NAIZARA
(Cartagena, 1963)
naizara@hotmail.com

Hay un largo tejido de palabras
en los jardines que la abuela cuidaba

Hay un largo tejido de palabras
en los jardines que la abuela cuidaba,
mientras nacían los polluelos
rompiendo la torpe cáscara de huevo.

La abuela aún está tejiendo surcos en el cielo
y es tal la urdimbre que levanta alas .
En el cuerpo del tejido se pueden ver las campanitas
que se abren a su paso
y las abejas susurrando al oído de los niños
que echan a volar sus cometas
como silbando a la imaginación del viento.

El medio día era una marca de estrella.
En la masa del maíz tierno
el anís regado y el queso que se integraba
mientras las manos laboriosas de la abuela
tenían listos los moldes de los dulces
y preparábamos el aceite de coco. 
La cama también olía a terrones de azúcar y café fresco.

Ahora un tejido de cantos
juegan a desabrochar los hilos y las agujas,
a destrenzar el tiempo,
el tiempo ahora se deshace,
no se hilvana.  


Esa noche vi mi mano alzada

No es mentira que me duele el pie,
la mano, la rodilla, el arco superciliar del ojo,
la palabra luz atraviesa mi cuerpo,
Esta noche ví mi mano alzada
y una lágrima cayendo sobre el fuego
—ese perfecto jardín que me  acontece.

Ya no tengo remedio,
voy al cuarto y el reloj habla de mi vigilia,
ese lenguaje extraño de pájaros despiertos ,
la palabra regresa y me aniquila,
mira mi cara pálida,
mi cuerpo mojado y mi corazón débil.


La caída

Me he despertado de una pesadilla
me caigo en mitad de una escalera
mi pierna  ¡como duele!
la percepción de la caída en el estómago
magnífica levedad que me acorrala
estoy presa
Pienso en la definición del brillo
que me acosa desde aquella ventana
creí haber tenido menos temores
una cuota de temores me ataca
a mi me excede el poema.
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© Eva Durán (Selección)
© Verenice Pimienta - Meira Delmar
©  María Teresa Escobar - Nazly Mulford - Hortensia Naizara


LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VII – Número 28
Enero-Febrero-Marzo de 2007

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
Poesía

PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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