La filosofía en Arde Raúl,
de Heriberto Fiorillo
Silvia Boekhoudt de Marenco
Universidad del Atlántico
Arde Raúl, es el título del texto resultante del estudio realizado por Heriberto Fiorillo sobre la vida de Raúl Gómez Jattin; el subtítulo de la portadilla del mismo, La terrible y asombrosa historia del poeta Raúl Gómez Jattin, concuerda con el contenido que el investigador da a conocer, tras un estudio meticuloso de las creaciones y relaciones del bardo, los diferentes rasgos y humores que caracterizaron su personalidad, reconociéndole su fervor espiritual indeclinable en la composición de sus bellos poemarios, no obstante los desvíos cerebrales a que lo llevó el consumo de drogas alucinógenas.
Heriberto Fiorillo realizó estudios de periodismo en Bogotá, es autor de varios libros, director de revistas y de televisión con reconocimientos nacionales e internacionales, cineasta, libretista, ha dirigido talleres de narración periodística, resucitó La Cueva, otrora centro de la bohemia intelectual de Barranquilla, hombre que ama su profesión cuando manifiesta con ahínco que “yo soy un periodista”. Ahora nos sorprende con el libro bien documentado, titulado, Arde Raúl.
Los argumentos sobrios, sucintamente determinados, los sostiene Fiorillo en alto grado mediante los contactos personales con el poeta y con aquellos, que de una u otra forma, tuvieron algún vínculo con el sujeto de esta investigación literaria, y con otros que conocieron más de cerca las circunstancias y ambientes cambiantes que rodearon a Raúl a lo largo de su vida, que por cierto fue corta. Se fue a una edad en la que todo buen artista logra coronarse con mayores glorias; las suyas gozan de reconocimiento, aún cuando es de lamentar que todavía ha sido poco estudiado.
Raúl Gómez Jattin no era únicamente un gran poeta, fue además actor y director de teatro, a una temprana edad ya se desempeñaba como maestro de escuela. Desapareció en el momento de mayor madurez y experiencia, dejando un legado sublime a quienes lo siguen de cerca para disfrutar de sus bellos poemarios, y un hondo vacío a los que tuvieron la oportunidad de tratarlo y admirarlo más de cerca.
De esa forma convenimos que los dos adjetivos, terrible y asombrosa, de la portadilla guardan armonía con la presentación del contenido del texto; ambos adjetivos están tan bien empleados en el subtítulo que a continuación optamos por concederles un significado.
El valor del calificativo terrible armoniza con el dibujo que hace el autor de los estados sicóticos cambiantes del vate que sorprenden cuando podían ser neuróticos, satíricos, indómitos, calmados, suaves y sublimados, al servicio de sus pasiones e instintos. Los presenta el autor por los diálogos continuos que había sostenido con el poeta en alusión a su otro Yo como vector de esa autoconciencia peculiar que lo acompañaba e inspiraba en su mundo peculiar de realidades y ensoñaciones. Ese otro Yo amparaba la identidad poética que brotaba de su interior con tonalidad ondulante, unas veces alucinante, y, en otras, con cierto matiz de dolor, en ocasiones intensamente trágico; todo esto genialmente descrito por Fiorillo con un lenguaje sobrio y sencillo.
Asombrosa, con relación a las experiencias de Gómez Jattin en universidades como director y actor de obras de teatro a nivel nacional e internacional, sus estudios artístico-humanísticos creativos como compositor de obras teatrales, su locura, los rasgos sicológicos y morales de su personalidad que circunstancialmente cobraba diferentes matices, y demás actividades por él pensadas y desarrolladas.
El texto caracteriza estupendamente a Raúl, el narcisismo que brotaba de su personalidad, su ser pensante, analítico e histórico, acompañado de la musa que ingeniosa e imaginariamente lo indujo a componer esos bellos poemas que reflejan el sentido de lo que tenía depositado en su conciencia, su punto de vista donde predominan lo bello, lo execrable y lo prohibido.
Lo anterior lo suministra el autor en narraciones que explican la vida y personalidad de Raúl, haciendo interesante y atractiva la lectura del texto cuando cada capítulo incita al lector en el querer saber más acerca de los motivos, las circunstancias, significados y conocimientos trascendentes que fluyen en los poemarios. La posición lingüística bien elaborada, la estructura lineal y el lenguaje con retroproducción hacen que el texto sea legible y comprensible.
En la introducción del texto prepara el autor al lector(a) para que se aliste a conocer al gran bardo en sus diferentes dimensiones e ideales poéticos. A través de esta tesis defiende Fiorillo la fuerza que emana del vate a partir de su realidad existencial, su invención y su acción inmanentes como un clásico de la poesía y otro más entre los grandes de Colombia. Desde ahí se alista para dar un salto mayor a la sostenibilidad de los contenidos en los capítulos posteriores, además de suministrar las opiniones de quienes se han dedicado a analizar la vida y poemas de Gómez Jattin.
En el segundo capítulo se acerca el autor más a Gómez Jattin y deja que se narre con libertad y confianza lo insólito de su vida, sus pensamientos y experiencias; aquí reconoce el poeta su locura, explica cómo ésta lo ayuda a ver la verdad, el sentido y la esencia de la vida. En este segmento aplica el autor un tipo de narración y elementos cognitivos que clarifican y ayudan a elevar el interés del lector(a) por comprender el espíritu y la filosofía del bardo, su trascendencia de lo bello, la mistificación de su ideal como ser humano que se autorrealiza en la medida en que la percepción de las realidades le permiten hallar el sentido lógico y paradójico del ser y su existencia.
La concepción del mundo, las significaciones esenciales emitidas por el poeta en estos diálogos sobre los aconteceres de la vida son profundas; con convicción y sensibilidad enaltece Raúl la amistad, la sinceridad y la moral como fieles acompañantes del ser humano. Las desviaciones resultantes de su locura no son ángulos que le restan claridad en la composición de sus poemas, al serle esta práctica del arte gratificante; es la esencia misma de su existencia y delirio en la sublimación de lo feo y lo prohibido.
Explica su locura y despierta admiración cuando hace la anotación de: “Yo nunca perdí el contacto mental con la realidad. Un loco no puede crear, y yo fui tan lúcido que hasta loco fui”. (p. 79). No manifiesta una idea con un valor de encantamiento cuando esta mención por sí misma es suficiente, borra toda duda y termina hábilmente con cualquier debate que pudiera aparecer en su contra. Raúl hace en este capítulo algunas alusiones a su infancia, adolescencia, y la adoración que profesaba hacia su madre.
En sus referencias acerca de lo sublime resuena la nobleza cautivante de su espíritu, como en: “Mi poesía no es racional, aunque es clara. Es una poesía mágica, que embolata al lector, se lo traga y le lleva la conciencia hacia una luz, porque mis poemas no son despliegue sino reconocimiento de lo divino que hay en el mundo y en el alma de los hombres”. (p. 63) Esta selección la hace Fiorillo con un hilo que de manera común atraviesa la filosofía de Raúl en el auto-reconocimiento, en sus sueños de cómo pudiera manejarse el mundo con claridad, con un realismo trascendentalmente escatológico, hondamente sentido.
En lo anterior revela Gómez Jattin los fundamentos y razonamientos de la diligencia poética que tipifican su cosmovisión en las referencias a la condición humana, a los sucesos históricos, a la comprensión del ser existencial en su totalidad material y espiritual, en parte comparable con el panteísmo.
Por otro lado enjuicia el vate la filosofía del placer primario o sin sentido que enajena políticamente tanto a los opresores de la derecha como a los de la izquierda. No obstante, para los izquierdistas era un retrógrado y para la derecha un hombre inmoral.
Luego del segundo capítulo siguen otros siete (7) bien documentados que ilustran diferentes aspectos materiales, espirituales e idealistas interesantes de la perspectiva extraordinaria de Raúl entregado como compositor y actor de teatro, sus creaciones poético-artísticas en Bogotá, sus estadías en el exterior, las invitaciones que le hacían sus admiradores para que leyera sus poemas en varios escenarios del país, no obstante sus desvíos por la droga, y el aprecio que le profesaban los académicos.
A pesar de sus desvíos, ganaba la simpatía de los siquiatras, las enfermeras y otros que lo cuidaban en las clínicas cuando se excedía en el uso de las drogas; en estos lugares recordaba a su familia, el ambiente, su pueblo idílico de Cereté, la dedicación y desvelo de sus padres cuando el asma lo atacaba y aislaba de los juegos de otros niños que veía con nostalgia desde lejos al serle negados a causa de su salud enfermiza. No está demás agregar que estas circunstancias le impidieron a Raúl ser y sentirse de verdad un niño, dedicarse a lo que ellos, o ellas, por naturaleza y por encima de todo necesitan, que es, jugar.
Raúl llegó a experimentar de otro modo la soledad, esto se refleja en sus poemas, aún más estando en Cartagena y en Pamplona, ciudades a donde lo enviaron sus padres para que cursara los estudios secundarios luego de pasar su infancia y parte de su adolescencia en el pueblo donde nació que es Cereté.
Fiorillo, en los procesos de indagación y búsqueda y obtención de datos de personas que conocieron de cerca a Raúl, narra su vida desde diferentes ángulos, lo cual realza el valor del estudio y el relato resultante. El autor por otro lado acude a unos poemas como recurso para dar a conocer la realidad concreta del poeta, los motivos de sus múltiples cantares en el tiempo y en el espacio, su forma de concebir el mundo cósmico, mítico y escatológico dentro de lo prohibido, lo real e irreal histórico.
En ocasiones acude a esas transcripciones para reforzar y ordenar la realidad poética, las sensaciones de las acciones de zoofilia que comúnmente en la vida cotidiana, por rechazo social, no se manifiestan. Sin embargo, Raúl divisa la erotología y la sodomía sin tabúes al resaltar en unos poemas reproducidos por el autor, determinadas costumbres que se presentan desde la antigüedad, cuando La Biblia en Levítico 18:23 las prohíbe de forma contundente, al considerarlas una infamia e impuras.
Son numerosas las reflexiones que Fiorillo resalta en el texto con relación al arte e inmanencia del yo poético. Raúl, en Hijos del Tiempo, hurga en las civilizaciones antiguas, medievales y modernas, tanto en lo histórico como en lo geográfico. Las moldea y las dota de expresiones musicalmente sonoras con una faceta y compás lingüísticamente difíciles de superar, no obstante la crueldad de las acciones. No está demás reconocer lo acertado de los estudiosos abordados en este capítulo con referencia a este poemario, que reconocen que es uno de los más difíciles y bellos elaborados por Gómez Jattin.
La firmeza de la vida del poeta, los ambientes familiares, las tradiciones y los valores difundidos en el texto, realzan el proceso y la complejidad de este estudio en que el investigador resalta el comportamiento bipolar y la división psíquico-patológica de la personalidad de Raúl.
En cierto sentido clarifica el universo del pensamiento y la actitud del poeta en su representación del bien y del mal, el misterio, el estado de ánimo, las ensoñaciones cambiantes, los sucesos de la vida y las conductas de Raúl en que supo profundizarse de forma sublime y lírica, fueran estos detestables o no, coloquiales, simbólicos o metafóricos.
Es obvio que el reconocimiento del universo cósmico de Raúl es un recurso a que acude el investigador sin pretensión de descifrar el misterio de todo lo que había sido este poeta como gran maestro de lo imaginario. Esto no es posible por los significados mismos que tienen los estudios de este tipo, por tanto, el texto induce a desarrollar otras indagaciones concernientes a las producciones y vivencias del poeta. La prueba de la eficacia de esta investigación se concentraría más en la validez de otros estudios que afinarían y afirmarían las influencias de Raúl esparcidas en el mundo poético del Caribe colombiano y latinoamericano.
Asimismo se encuentran factores notables en el libro que necesitan ser sometidos a estudio desde lo literario, la sociología, la psicología, la historia y el arte. Son propuestas de la sociocrítica, cuando en este momento, la literatura está alcanzando un alto nivel de importancia en las ciencias humanas desde diferentes águlos.
Para concluir, resumimos que el valor del estudio realizado por Fiorillo es espléndido por la confluencia de la poesía y la realidad histórico-circunstancial de Raúl Gómez Jattin. El análisis que hace es rico, su punto de vista sobre la vida del poeta es profundo, implícitamente presenta la lucha del poeta por liberarse de la droga cuando lo internaban en las clínicas. Además, abre el camino para que otros sigan indagando sobre la vida y obra del poeta, por lo que hay muchos elementos a ser puestos en consideración, podrían ser sus estudios primario, secundario y terciario, sus correspondencias, las apreciaciones de sus maestros que todavía puedan estar con vida.
El texto se deja leer, se recomienda por su contenido, el lenguaje conciso y fluido. Los datos son acertados para quienes conocen o desean conocer los poemarios del vate, estimulan el deseo de saber más sobre su vida y producción poética.
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© Silvia Boekhoudt de Marenco
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Ensayo
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VIII – Número 30
Julio-Agosto-Septiembre de 2007
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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