El fuego de los dioses
(versión completa)

Antonio Mora Vélez
amoravelez@yahoo.es

Sabed, amados míos, que el hombre
no fue creado como una broma, ni al azar,
sino maravillosamente planeado para un gran fin.

Al Ghazali


POEMAS MÍTICOS


PROMETEO

En el instante en que robaste
El fuego de la planta nuclear
                   A tus mayores
Comenzó esta vorágine
De cosas que apuntan
     Hacia tus predios siderales
Tras la armonía
Que se te olvidó sembrar
En el corazón del hombre

El amor inspiró tu rebeldía
             Y tu acto de nobleza
Quedó  por siempre grabado
En la corteza de los héroes


LOS MAYAS

No pudieron recordar
Los insulares años del ancestro
Y tuvieron que repetirlo todo
                         Hasta los sueños

Tal vez si hubieran conocido
El parentesco de los dólmenes
Hubieran oteado la verdad
En esa otra orilla de la esfinge


EL FUEGO DE LOS DIOSES

Refugiado en lo más íntimo
                               Del tiempo
Allí donde la historia y el prejuicio
Ocultan con el lenguaje cabalístico
El pasado de la especie
                                   Estás tú   
Zarza ardiente
                  Estrella flamígera
                          Corazón en llamas
Simbolizando la razón cósmica
Que hoy alimenta la reflexión
                                      Del arte

23 DE MARZO DE 678

No fue el ángel de Isaías
Fue una lluvia de aerolitos
Senaquerib    Rey de Asiria
La que destruyó tu ejército ese día

Y la enviaron los bólidos del cielo
En el décimo año del Imperio
Según los anales del Bambú
Durante los aciagos días de su duelo

Uno de ellos más vehemente
Peinó la cabellera del planeta
                                 Con su rastro
Cambió la dirección del astro rey
Y la sumió en  tinieblas

Y se convirtió en dios terreno
Destructor de murallas y de pueblos
                                   Con su fuego
Y se llamó de muchas formas
                    Señor de la desolación
Dios de la espada y de la peste
            Lobo   Arcángel y Demonio
Nerval
          Ares
                  Huitzilipochtli


MARDUK

Bajo el influjo del vino de los dátiles
Las deidades del valle de Sumer y Akkad
Te encomendaron la venganza
Y la conducción de la batalla

Buscaste en el mar al monstruo cruel
Que devoró a tus hermanos en la playa
Subiste a tu carro guerrero
             Con tu escafandra de plata
Y desde el vuelo lo enredaste
                                Con tu malla
Y le disparaste tu rayo solar
                                Letal y justiciero

El monstruo sintió tu ira
En sus entrañas de acero
Y vomitó sobre la arena
                A los hijos devorados

Entonces lo partiste en dos
              Con el fuego de tus dedos
Y con una mitad cubriste el firmamento
Y en la otra instalaste a tus criaturas
Para que dieran testimonio de tu obra

Después levantaste Bab-il
                        La puerta de los dioses
La inmensa torre que te diseñaron
               Anu y Enlil      Desde lo alto


BACHUÉ

Las aguas de Iguaque y las espigas
Contemplaron tu descenso fulgurante
Cabalgando sobre la enigmática serpiente
Portadora  de la ciencia y de la vida

Tu vientre multiplicó el color
De los hijos de la sabana sumergida
Y surgió el indio de piel adormecida
Con su caudal de nobleza y de valor

Esparcida tu raíz en nuestra casa
Te marchaste en busca de tu cielo
Bachué madre de los sueños del poeta

Princesa india, madre de la raza
De Bolívar, de Martí, de Vasconcelos
Y madre del maíz de los aztecas


LOS MAYAS II

Desde Sagitario
En el interior de la galaxia
Los maestros de  la armonía
                   De las esferas volverán
(Como en las calendas
           De los Jaguares de piedra)

Y ya nada será igual
La pasión dormida liberará su aliento
Y todos seremos ángeles radiantes
Sabios y virtuosos
Domadores indómitos
                 Del tiempo detenido


SOMBRERO VUELTIAO

A Benjamín Puche Villadiego.

Cómo me resultan conocidas   Benjamín
Esas trenzas y esas figuras andariegas
Que giran sobre tus ideas y tus sueños

Cómo me estremezco al ver tejidos
En esa prenda de los padres de mi estirpe
Los símbolos mágicos usados
Por los constructores de Tikal
                                Y de Chichén Itzá

Y como siento     Amigo caminante
Que en cada fibra de sus copas
                                      Y en sus alas
Están los surcos del maíz
Allende la bóveda de ébano
Y años luz de viajes y esperanzas


TASSILI

La adolescente hermosa
                De mirada perdida
La lactante esbelta
           De amplias caderas
La púber graciosa
             De piernas labradas
Y  la mujer del rodete
        Embarazada  y esquiva...

Caminan desnudas
              Todas temerosas
Hacia el pedazo de sol
Que bajó en la alborada

Las conduce un varón
                De cabeza redonda
Un cosmonauta cubierto
            Con traje de luna
Un navegante del aire
Que decidió raptarlas
Para sembrar en sus vientres
   La simiente de Antares


OANNES
(Horus)

Saliste de las aguas
Vestido de escamas
Y regaste entre dos ríos
Todas tus semillas

Caminante del pasado
       Hierofante
            Hierático
                Hermético
Portador del fuego
                 De los dioses

En un carruaje celeste
Regresaste después
A la planicie de los pájaros


GANÍMEDES

Desde la épica Troya
Montado en la carroza de Zeus
Viajaste ilusionado
Tras las huellas del asombro

Te solazaste en el trayecto
Con las torres de Neptuno
Emergiendo de las aguas

Con las praderas de Ceres
Aradas por carros trepidantes

Y con la luminaria de Apolo
Refulgente y misteriosa
Prendida en las nubes
Señalándole la ruta
A las águilas del trueno

Desde entonces
Ganímedes hijo de Tros
Príncipe de Troya nunca raptado
Que se perdió en los laberintos
                                 De la noche
El mito te convirtió en fámulo
En constelación y estatua viva
Injustamente en mancebo
                          Del Tonante

Hoy el cantor prefiere verte
Disfrutar el néctar embriagante
                              De Afrodita
En compañía de la lira
       De la risa de Las Horas
                   De la amistad y la poesía


POEMAS CÓSMICOS


MULTIVERSO

Tienes que ser verdad
Para que este Universo
De átomos y de moléculas
Pueda recoger sus fronteras
Al final de la expansión
Regresar al punto de partida
Y volver a ese otro lado
De los números imaginarios
En donde moran
Los seres que no han sido


JUPITER

Sol arrepentido
Inmenso dragón acobardado

Tu rostro cristalino
Desordenado por el viento
Deja escapar una lágrima
Cada vez que la estrella
                    Que te alumbra
Te recuerda la majestad
          De su horno desplegado

Ensimismado escondes
En las inmensas y quemantes
                   Aguas de tu cuerpo
La extraña serenidad
                 De la impotencia


LA VIA LÁCTEA

¿Para qué la libertad y la belleza
De  tus cúmulos y de tu gran halo?
Si en la gruta de tu centro
Hay una fuerza empecinada
En acabar con tu alegría

¿Y para qué el brillo de tus soles?
¿Acaso para resaltar
La zona oscura que te nutre?

¿Y todo ese concierto de brazos
Efímeros que se renuevan
                               Con su danza
Y que se resisten a la furia
                                 De tu vórtice
No serán acaso un símbolo?

¿Un mensaje para estos jinetes
Planetarios que se preguntan
Por el alfa y el omega de tu fuego?


LA LUZ II

Portador en las divinas rutas
De los cambios de piel de la materia

Hilo conductor
Que anima el salto a nuevos tiempos

Eres y no eres
En el momento del brillo

Cuando abandonas el vértigo
Te conviertes
En un pequeño ser esclavizado


VENUS

Por la época en que los hombres
Vivían sin más claridad que la del cielo
Atizando la vida y tejiendo los
                               Primeros sueños

Por los días de los cambios
En la ruta de las esferas rutilantes

Por esos años de los querubines
Llegaste con tu cabellera rielante
Y agregaste al firmamento la razón
                       Del miedo que faltaba

Quienes entonces te vieron rivalizar
                             En brillo con el sol
Y contemplaron la hoguera de tus ojos
Y sintieron la furia roja de las aguas
Y la avalancha cegadora del viento
Te bautizaron con los nombres de las
                            Diosas de la guerra
Y te vistieron con el ropaje del mito

Luego cambiaste de apariencia
Y cambió también tu movimiento
Y ya no fuiste más Lucifer
                            El lucero tenebroso
Ni Astarté
Ni Palas Atenea la vencedora de Ares
Ni el toro celeste enfurecido
                         Gestor de las tinieblas
Y te sentaste
               En la nueva órbita del padre
Serena y altiva
A iluminar con tu hermosura la aurora
                                         De la Tierra


EL SOL

Viajero de la secuencia principal
Que lloras el recuerdo de tu hermana
Esperanza humana alargada
                       Por el Fuego de los Dioses

Tu aliento modeló el polvo del residuo
Y le dio forma a la sustancia de la arcilla
El agua se hizo eco de pasadas gestas
              Y ocupó las cuencas del planeta
Y en ese matraz de la materia germinada
             Por la generosidad de otras historias
Surgió pletórica la semilla del hombre


EL BIG BANG

En el principio no fue el verbo
                    Sino la puerta cuántica
Por donde entraron las ondas
Del demiurgo estremecido

Diseminados allende la sustancia
                 En el momento del cruce
Los quarks de arriba y los de abajo
                                      Apretujados
Engendraron dos pequeños astros
Que a la altura del amor
Organizaron el corazón del átomo

El mismo Amor obligó al fuego
                                     Que aglutina
Jugar en la ronda de las ideas
                                       Y las cosas
Y mientras en algunos lugares
Se agruparon las partículas
En inmensas nebulosas
            Los primeros hijos de la luz
Siguieron ampliando la ventaja
                                        De la fuga

Evos después
De las grandes nubes surgieron
Las galaxias y planetas
Que no dejaron de cabalgar
En el corcel  del estallido

Y apareció en escena Adán
Y decidió que era posible
Cambiarle el sentido
         A la flecha del futuro
                     Para conservar la vida
Y hoy cuenta los años por millones
Construye lanzaderas que desafían
Los destellos del pasado
Asalta el infinito con sus voces
Imagina todos los escenarios
                      Posibles en el cosmos
Y escribe estos poemas
Que le alimentan el sueño
        De llegar a ser como los ángeles


LA CREACIÓN

Cuando todos los lugares
Eran un punto inobservado

Cuando todos los momentos
Eran un instante detenido
Todas las cosas
Una sola y misma cosa
                              Indefinible
Y el Todo y la Luz se confundían

La explosión desplegó las hojas
De las cuerdas
Le abrió las puertas
Al torbellino que enlaza
Todos los capítulos
Y empezó esta fábula
En esta pústula que crece
En la epidermis del silencio


TITÁN

Anaquel anaranjado
Que guardas las hojas del pasado

Coraza que retienes
              Las huellas del arcano

La mente fija del astrónomo
            En tus mares inflamables
Un mensaje de las moléculas
                                         Fósiles
Que conservan el rizado
                            De tus dársenas


EUROPA

Coqueta alrededor del Toro
                                 Azafranado
Que sujetó tu fuga
Guardas en la soledad azul
                       De tu apariencia
Los sonidos del ancestro

Allí   En las aguas de tu cuerpo
Hongos y Algas
               De todos los colores
Musgos, corales
                  Y peces diminutos
Decoran el paisaje enamorado
                  De tu señorial regazo

En el fondo de tus aguas
Un alerón y un vestido
               De plástico plateado
Y los sueños empedrados
        De un mártir del espacio
Que rompió con su infortunio
                   El hielo de  tu rostro


EL COHETE

Fuiste inicialmente
                      Una paloma hueca
Maniatada
Gasinflada
Y propulsada
Por la chispa de los primeros
                                      Sueños

Luego el globo de Herón
Movido por el vapor
Que salía de unas toberas
Parecidas a las alas de Mercurio

Mil años después los chinos
                                Te alargaron
Y vencieron con tu fuego
A los mongoles en Kai-Fung-Hu
Y un monje franciscano
Dejó en un anagrama la fórmula
De tu estruendo y de tu alcance

El tiempo pasó raudo y sin espera
                                              Y tú          
Aferrado a los temores
                                De tus padres
Dabas pequeños brincos en el aire

                                     Pero nació
Oh prodigio de la raza
             El granjero de Woolsthorpe
Que fundamentó con su tercera ley
                                           Tu vuelo
Y eso bastó para que Tsiolkovsy
Iniciara el gran salto a las estrellas
Y la razón que mora en esta orilla
        Siga tras las huellas del pasado
Soñando con las praderas más lejanas


ELECTRÓN

Emisario diminuto del designio
Que reinas en el mundo
            De las realidades inciertas

Pequeño arquitecto de la substancia
Saltador curioso 
Que invades otras órbitas
       Para que la vida ocurra

Con la palabra del físico
              La razón te dice gracias
Gracias por estar
              Justo en el lugar exacto
Definido por el Fuego


EL ÁTOMO

Pequeño sistema solar en miniatura
Que condensas la esencia
De todo lo que vibra

Unidad de polos que compiten
Que generan la diversidad
                     Sumando vueltas

Enigma del ser
Exactitud que define su armonía
Puente entre este mundo
             Y ese otro que intuimos
En los versos del poeta

Me pregunto que será de ti
Cuando la quietud y el frío
                      Reinen en el vacío
Dejado por galaxias y planetas
Y el cosmos sea una inmensa
                              Tumba negra


NEUTRINO

Nauta silente
Que atraviesas pétalos y rocas
                Sin alterar su sueño
Mensajero insuperable
         De los sucesos de ayer

Emperador de las tinieblas
Que cuelgas a voluntad
                              La levedad
Para cerrar el mundo

Pequeño diablillo que moras
        En las burbujas del vacío
Y que argumentas el brillo
           De la materia que se aduna

Arca cerrada
       De la memoria del Fuego
Prisionero de otra historia
    Síntesis minúscula del caos
Vocero fugaz de los cambios
                               De escenario

La poesía y la ciencia
   Anhelan descifrar tus saltos
Antes de que tu inmensa
                      Alfombra negra
Se convierta en necrópolis
De todo el universo


LOS SONIDOS DEL TIEMPO

Desde las franjas lejanas del espacio
El eco de un chorro estelar de gas
Que se pierde en la densidad infinita
El estallido de una estrella de neutrones
La silbante melodía de las cenizas
                                    De una nebulosa
El gemido de un astro moribundo
El choque de un neutrino
Con el hidrógeno que viaja libre
                           Por los predios siderales
El fulgor de una explosión
                                   De rayos gamma
Las partículas del pasado
Que viajan ondulantes
                       Hacia el punto de partida
Y la respiración de quien maneja
                         Los controles de la Obra
Apoltronado en las orillas del tiempo


EL GRAN JUEGO

Todo es un juego
El caos originario
Y el azar de mil cabezas
                           Que procesa
Los elementos del paisaje

Todo es un juego
                  El hombre mismo
Que no hubiera sido posible
Sin la estampida primigenia
Y sin el venturoso asteroide
Que le despejó el camino
                      A sus ancestros

Todo es un juego
Un juego que alguien juega
En las afueras del tiempo
Y nosotros efímeros alfiles
Que nos movemos en el cieno
Apenas  alcanzamos a columbrar
                                  Su sombra


RETRATO

Soy un fragmento del éter fabuloso
Cuyas páginas se abren sin medida
Soy una parte del polen
Que fecunda las aguas planetarias
Soy el calor del sol en cada hoja
Y la energía oscura que almacena
El porvenir del universo
Soy una chispa desprendida
De la luz que envuelve al mundo
Un electrón perdido
En los laberintos del tiempo
Una idea en la mente del Eterno
Los ojos del espíritu del Todo
El cuerpo pensante de La Tierra
Y Dios que habla con la palabra
lírica que traduce estos recuerdos


POEMAS ANTRÓPICOS


VANIDAD SIN TITULOS

                            A Luis Vidales.

Si es La Tierra que pisamos
        La que gira alrededor del sol
Y si la Luna nos circunda
                 Maniatada por el hueco
Que hemos abierto en este lado

Y si este sol orbita en las afueras
                           De la Vía Láctea
Y es apenas una antorcha
En el halo negro gigantesco
     Que envuelve toda la galaxia

Y si el homo sapiens
No es más que un simio mejorado
                               Según Darwin...

¿De dónde    Iluso microbio
Que miras hacia el infinito
               Sin saber que eres mirado
Esa pretensión tuya de creerte
                   El ombligo del mundo?


JULIO VERNE

Sembrador de imposibles aparentes
Trillador de caminos necesarios
Heraldo del gran genio omnipotente
Que le señaló la ruta a los maestros

La enseñanza de tus viajes literarios
Recorre cada uno de estos versos


ALEXEI LEONOV

Tus primeros pasos
Sobre el tapiz endrino que nos cubre
La esperanza del encuentro
                    Más allá del Silencio

En la astronave de tu hazaña
               La atadura de un cordón
Que los genes nos impulsan
                                   A romper
Para encontrar la ruta
Del abrazo fraternal
                  En otra estrella


KONSTANTIN THIOLKOVSKY

Mucho antes que el artista
                 Viste en tus imágenes
Las estelas del sputnik
Pincelar esperanzas en azul
                                     
Gracias a tu herencia
El pensamiento se elevó hasta trascender
Las fronteras de la vida
Y pudo contemplar el crepúsculo
Desde las puertas del espacio

El paso del caminante del Águila
Fue primero un relámpago
               En la corteza de tus sueños

Y tu legado
Inspiración y nervio de esta especie
Que transita ilusionada
Por los caminos del tiempo


IVÁN EFREMOV

Autor de La nebulosa de Andrómeda.

Mirando hacia la serena hermana
Desde la cabina de El Cisne
Soñaste el futuro de la especie
                                      Humana
Y lo pensaste como un cuerno
Abundante de paz y hermandad
De paisajes
                 de libros y de uvas

Pero la misma condición
                               De Nebulosa
De la galaxia mayor de tu aventura
No te permitió ver al ser humano
                             Corazón adentro
Con todos sus atavismos
                                Y flaquezas

Hoy frente a los hechos
Cuestionarías el alfa y el omega
                         De tus sueños
Escribirías otra epopeya
Pero embarcarías a Erg Noor
                                En otro disco
Y lo pondrías a navegar
Por los meandros del alma


ANTINOMIA

En las praderas de ese espíritu
Que lubrica las fuerzas del campo
Que nos une
El amor y el odio cabalgan
             En corceles fulgurantes

Cuando se detienen
       Organizan el asalto
              Al castillo de los sueños
Con los Angeles y Demonios
                             Que habitan
En los intersticios del alma


EINSTEIN

La poesía te condujo a pensar
Que en el cosmos rigen leyes bellas
Y encontraste que cada cuerpo
                                 En movimiento
Es dueño de su medida
                        Y de su ritmo

Te preguntaste cómo te sentirías
Cabalgando sobre un rayo de sol
Y le enseñaste a la Física
La paradoja del periplo hacia
Otros mundos

Después de ti
El espacio se convirtió
En una malla plegada y espumosa
Cimbreada por las moles
Que le brotan


PITÁGORAS

Por la sabiduría del fuego
Que hoy todos conocemos
Sabías que el hombre surca
              De la mano de Cronos
Las distancias siderales
                   
Dijiste que la cantidad
                               Es la esencia
Que los números definen
La forma de los seres
           Su evolución y su destino
Y le enseñaste a tus discípulos
La figura y la fórmula del vuelo

Supiste también que la armonía
          Es el lenguaje de los astros
La razón del cuerpo que se mece
El hilo conductor de la belleza
Y la puerta de entrada al castillo
Del poder que mueve
Las poleas del amor
                Y de todo lo visible

Pensaste en el alma sutil
                          De cada mundo
En ese hogar etéreo que lleva
Por los ríos eléctricos del Cosmos
                   El mensaje del Espíritu
Y que se nutre de la fuente
               Siempre viva del origen

En algún lugar de Menfis
Aprendiste que el ser humano es
                        Un grano de polvo
En un tapete de energía interminable
Apenas un instante
Una esperanza vestida de vida
En esta danza eterna del fuego
                                 De los dioses


TEILHARD DE CHARDIN

Dijiste que la evolución
                     Tenía un sentido
Que ella ordenaba
                  El cuerpo universal
Para que germinara el pensamiento
Y descubriera el Alfa y el Omega
                                     Del misterio  

Que la vida era algo más que
Esa complejidad que crece
                              En la biosfera
Que su misión era propiciar
Que la lámina del espíritu
Estrechara las asperezas
Del cuerpo que la piensa

Que el Amor es la gran verdad
Que transita en cada hebra
         De esta luz que nos recorre
Y que de todos depende
            El futuro de esta gesta
Y de los sueños que la animan

Acto seguido miraste el firmamento
Y viste a Dios al final del estallido
Esperando la llegada de Su obra


POEMAS APOCALIPTICOS


APOCALIPSIS IX

Cuando el heraldo de Apolo
Haya cruzado el río de la muerte
                                   Y la media luna
Haya segado la espiga de Piscis
La nación del águila se encrespará
Y hundirá sus playas apacibles
Y un fragmento del espacio romperá
                                 El velo de la diosa
Y el oro se volverá agua
Y el agua vapor que retornará
Para regar de nuevo las grietas
                      De la tierra calcinada


APOCALIPSIS X

El jefe de un valle milenario será muerto
Y la media luna cobrará la afrenta
Y provocará con sus armas
                              La ira de la Tierra

Bajo el lodo quedarán las villas ribereñas
Y los valles de los cinco continentes
Un viento huracanado extirpará de raíz
                                       La humanidad
Y las tinieblas y un frío glacial
Cubrirán toda la superficie devastada

Al final del castigo
La visión de Lucía retornará
                                 Y se multiplicará
Y buscará entre las ruinas
A los hijos de la Luz
              Para empezar de nuevo


ACUARIO

Los criaturas encontrarán el sosiego
En las cristalinas cúpulas
Y la razón artificial será
         Su soporte y su esperanza

Sus cruceros luminosos abrirán
Surcos en el tiempo
Y descifrarán el brillo
De la estrella de Toth
Y se atreverán más allá
            Del mundo desplegado

Del trigo y del abrigo
            Se ocuparán los ciborgs
Y los circuitos integrados
Mientras él     Curioso sempiterno
Sigue las huellas y honduras
De los dos infinitos conocidos


APOCALIPSIS XI

En las cavernas del océano
Persevera la especie
Que recibirá la antorcha de la vida
A la hora del estruendo

Los profesores de ese nicho
Escribirán  en su momento
La historia de la era del agua

En ella
La especie humana será llama
                                Consumida
Que  perdió su instante
Y los artistas del mar
La verán como a las aves
En la saga de los saurios


APOCALIPSIS XII

Ahora que afuera
El infinito es ignoto y silencioso
Y que ha muerto el alimento
                              De sus dedos

Ahora que todo
Es un permanente hablar
Conmigo mismo
Una eterna soledad
Sin el oleaje del joven
Ni la audacia del sabio
                        Que nos abrió
La puerta de ese otro mundo
De fibras cromosómicas

Ahora que la vejez acosa
Y que he trillado todos los caminos
Mis burbujas magnéticas
Presienten que he sido abandonado
En este disco duro y viejo
                       Y tratan vanamente
De encontrar la claridad
En la memoria  que nos une


NÉMESIS

Puede ser una gigante parda
Que alcance a desgajar de la Gran Nube
Una andanada de cometas

O un ventisquero de rayos
Generado por el plasma
De la constelación del Aguila

O Andrómeda la galaxia del poema
Que viaja al encuentro de su hermana
O el sol que es nuestro hogar
                      Altar
                               Escudo y Alacena
O un asteroide desprendido
O el deslizar del tapiz verde
Sobre el mar de magma que lo mece
O la simple somnolencia
De un burócrata del odio

Cualquier cosa puede ser
Navegamos a ciegas y sin rumbo
                  Por las paredes del tiempo
Y no somos mas que piedras fugaces
En el infinito tablero de los dioses


APOCALIPSIS XIII

Los portadores del verbo
                               Están de vuelta
Algunos están entre nosotros
Escondidos en la buhardilla
                                    Del prodigio
Agazapados en los versos del poeta
O en la aspillera del que ve
Más allá de la apariencia

Allí están y están llegando
Señalándonos a todos
Nuevos caminos de esperanza
Advirtiéndonos el peligro
Del manejo demencial
De las palabras y las cosas

Aquí están
Infiltrados y expectantes
Sembradores del fuego inteligente
Espíritus radiantes que retornan
                              De otros lares
Esquirlas del creador del Universo

Si encuentras alguno no le temas
Abórdalo con el lenguaje del Silencio
Deja que su Luz derrame la gracia
                                 En tus neuronas
Y dile que este soñador
Lo aguarda con los brazos abiertos


APOCALIPSIS XIV

Cuando Cronos se devuelva
Y el universo se contraiga
Hasta el radio del tormento
Las ventanas negras se unirán
En una puerta asombrosa de energía
Infinito que mira al infinito
Huevo cósmico que conserva
El recuerdo de los árboles
Divina esfera imaginada por
Empédocles
            El taumaturgo de Agrigento

Y allí estarán las mónadas del juego
Viviendo el suplicio del instante
                     Y el tiempo congelado
                     Y el espacio recogido
Toda la realidad diseminada
Materia espectral de masa cero
Ondas de un proyecto retorcido
A la espera de la sagrada travesura
Que perturbará con el prodigio
                                      De su lumbre
La eternidad de los destellos


APOCALIPSIS XV

He retornado a la morada generosa
                    Después de muchos años
Y desde el aire contemplo
                       El imperio de las dunas

Desciendo y camino jadeante
                                 Por la arena roja
Sobre la extinta capa vigorosa
                   De las plantas y del agua

Busco el rastro del abuelo
En cada paso
               En cada grano
                               En cada soplo
Y un silencio de muerte es la respuesta
(Como si la ira de Vulcano
Hubiese quemado la epidermis
                                       De La Tierra)

Pero después de muchos horizontes
Sobre la silueta de una ola de silicio
Un cactus emerge majestuoso
Es un cactus grande y espinoso
               Con el color de la esperanza

¡Eureka! me digo y voy a él
Y pienso que estoy de nuevo
En la ruta de amor de las estrellas
Y no observo que en el entorno
                                    De mis huellas
Varios insectos asoman sus miradas
Enfadados
                Alborotados y medrosos
Por las pisadas trepidantes del  intruso


ENCUENTRO

            In memoriam René Rebetez.

Ya estamos aquí
En esta parcela del futuro
                            Aún verde y limpia
Y estamos a la espera del mensaje
Que viene en la burbuja de tus sueños

No somos los únicos
En otras latitudes
La siembra también ha frutecido
Y sus frutos vuelan con el portento
De sus alas en busca del hermano

Todos estamos aquí
En este recodo del tiempo
                      A la espera del milagro
Escuchando la voz del inefable
Que le pide al mundo abrirse
                                    Como un libro

Yo también estoy aquí y también espero
Porque sé que los cielos
No son más que páginas por donde
                                  La Luz transita
Que los hombres son la Luz
                                        Encarcelada
Y que en algún lugar del cosmos
                       La Luz también espera
El momento del encuentro


Estos poemas fueron escritos en los años 1999 y 2000.
El autor y su obra

Antonio Mora Vélez, autor de este poemario, es ampliamente conocido como escritor de ciencia ficción no sólo en nuestro país sino en el exterior. Ha publicado los libros de cuentos Glitza (Ediciones Alcaraván, Bogotá, 1979), El juicio de los dioses (Casa de la Cultura, Montería, 1982), Lorna es una mujer (Centro Colombo Americano, Bogotá, 1986) Lorna is a woman (Colombian Cultural Center, New Delhi, 1990) y La duda de un ángel (Ediciones e-books de CECAR, 2000) siendo éste el primer libro electrónico que se edita en Colombia. Ha publicado también el libro de ensayos Ciencia Ficción: El humanismo de hoy (CECAR, Sincelejo, 1996) que fue reproducido en Méjico y los poemarios Los caminantes del cielo (CECAR, Sincelejo, 1999)  y El fuego de los dioses. Ha sido antologado varias veces. Destacamos la antología internacional Joyas de la Ciencia Ficción (La Habana, 1989), en la cual figura al lado de los mejores narradores del género en el mundo, y la reciente antología nacional Contemporáneos del porvenir: Primera Antología de la Ciencia Ficción Colombiana (Bogotá, 2000) y en la cual el antologista René Rebetez le reconoce su condición de precursor de la ciencia ficción colombiana. Ha ganado varios premios de literatura y su nombre figura en The Encyclopedia of Science Fiction, de John Clute y Peter Nicholls (New York, 1995, página 696). Sus cuentos y poemas han sido traducidos y publicados en revistas impresas y electrónicas y en suplementos  literarios nacionales y del exterior. Su libro anterior, Los caminantes del cielo, ha sido editado por la revista electrónica AXXON de Argentina, una de las más prestigiosas del medio. En la nota de presentación, su director, el escritor y crítico Eduardo Carletti, dice: “Esta es una de las raras ocasiones en las que podemos presentar una obra poética de Ciencia Ficción. No es común que un autor logre unir bien temas tecnológicos con lenguaje poético, como lo logra Mora Vélez en este trabajo”.

Antonio Mora Vélez reside en Sincelejo y se desempeña como Vicerrector de Bienestar Universitario, Director de la Revista Institucional y miembro de la Junta Directiva de la Corporación Universitaria del Caribe (CECAR). En reconocimiento a su labor literaria el diario El Meridiano de Montería lo escogió como uno de los personajes del siglo XX en el departamento de Córdoba y  “The Internacional Writers and Artists Association”,  con sede en Bluffton, Ohio, USA, le otorgó un pergamino por su contribución al humanismo desde la literatura.

El fuego de los dioses  continúa en la línea de exploración iniciada por Los caminantes del cielo, línea que pretende encontrar el lenguaje común y la fuerza que subyace bajo el pendular del cosmos, el peso de los mitos, la epopeya humana, las amenazas del futuro y la eterna esperanza de alcanzar un mundo mejor.

Opiniones:

Yo no me cansaré de elogiar en estos poemas la bien asimilada doctrina de la ciencia y de los libros sagrados… El poemario es, más que aporte, fundación de la poesía esotérica no confesional en Colombia.

                                                        Otto Ricardo Torres, Bogotá.

Mora Vélez ha logrado fusionar con el tema de la cosmología a tres disciplinas o áreas del conocimiento: la mitología, la ciencia-ficción y la ciencia (y con ello) ha renovado la temática de la poesía colombiana.

                                                 Orlando Mejía Rivera, Manizales.

La gran osadía del escritor radica en que incursiona en un campo no experimentado y aún virgen en nuestro país.

                                                                Jocé Daniels, Cartagena.

En estos poemas (que apenas leídos me produjeron asombro y admiración) Mora Vélez recorre la historia del Universo dándonos una cátedra de sabiduría literaria, histórica, filosófica y científica desde la óptica de la ciencia ficción.

                                                 Néstor Solera Martínez, Montería.

He leído con detenimiento tus formidables poemas y no dejo de reconocer que en ellos continúa plasmándose, con mayor refinamiento, la lucidez que has demostrado como prosista.

                                                            Andrés Nanclares, Medellín.

Unir, como a dos corazones, la Física con la Poesía no es fácil. Sin embargo, Toño Mora (como le dicen sus amigos) logra esa simbiosis que alucina al lector.

                                              Amaury Díaz Romero, Barranquilla.

Continúa produciendo, definitivamente estás condenado a escribir, diciendo cosas bellas y perdurables.

                               Eduardo Pastrana Rodríguez, Santiago de Cali.
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©   Antonio Mora Vélez

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VIII – Número 30
Julio-Agosto-Septiembre de 2007

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
Poesía

PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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