Fragmentos poéticos

Josep Esteve Rico Sogorb
ricosogorb@cjav.org

Tomados de sus libros:
Retales para un collage inacabado (2005)
y 89 poemas de los 90 (1990).


En ocasiones me avergüenzo de vivir en este planeta,
de pertenecer al género "humano"
cuando veo las aberraciones que mis congéneres siguen ejecutando.

**

"La Vida es como una vieja alfombra,
por mucho que la sacudas de mañana,
nunca la dejarás totalmente vacía de polvo".

**

"La magia de un poeta es,
hacer bailar su pluma al son de la música
que sale de su alma.
Por eso, mi música es desgarradora.
Por ello, mi pluma se desahoga
bailando enloquecida a un ritmo frenético..."

**

"Ser solo un rayo simple
y ambicionar todo el sol
alimenta la soberbia".

**

"Yo te lloré lágrimas de ríos,
de mares y lagos inmerecidos,
en tu larga ausencia.
Se que no volveras".

**

"Desearía fundirme en ti...
vestirte un traje de saliva y sudores....
hacer de nuestros cuerpos
el más bello poema jamás escrito..."

**

"En la boca,
donde las lenguas danzan
en erótica
y encendida caricia,
te transportaria
a mil cielos
de sensaciones placenteras".

**

Se marchitaron
las flores de la ausencia...


No puedo evitarlo

Lo sé muy bien y no puedo evitarlo: ando calles zigzagueante,
piso duros asfaltos, me confundo entre el gentío,
rozo bultos que tiemblan, veo sombras que me persiguen.

Ahora, que vivo solo -y no es delirio-,
siento un vacío angustioso como una pesadilla.

Estoy aquí sin poder evitarlo, apartado a este lado del mundo,
como uno más de la maldad humana,
compadeciéndome los días y las noches...

Ya no puedo evitarlo...


Regreso al infierno

He buscado el cobijo de mis lágrimas regresando a mi particular infierno,
ese que todos alguna vez llevamos dentro.

Anteayer me despedi de las caricias que te daba al rozar tu cintura.
Y el amor se alejó vistiéndome de negro.

Me gusta el color negro aún hoy, cuando sigo errante...


Lloraban tus ojos en mi conciencia

He podido contemplar con asombro al fin, tus expresivos ojos de muchacho,
dándome cuenta de que tu mirada me hablaba a gritos
de los éxodos del alma y de las hazañas de un héroe valeroso.

Te pedí respuesta atisbándote en la solitaria llanura del asolado sufrimiento.

Recorrías con tus pies doloridos de tanto andar,
los desérticos arenales del caluroso silencio,
aquellas dunas movedizas, tan airadas por el viento de la guerra,
las que fueron en el pasado, campos de carnes sangrientas,
descuartizadas por las garras de los buitres
y basureros de olvidados restos metálicos esparcidos y oxidados
junto a los cadáveres de los ejércitos vencidos por la Muerte.


Placer

Mis manos rozan tu pecho y caderas. Tus excitantes piernas vibran
cuando tu sonrosada y húmeda fruta se abre para mí,
por poseerla toda entera.

Mojada estás en sudor y jugos viscosos, rellena de placeres
donde la lengua quiere entrar a visitar los muros carnosos
de tu caverna sabrosa.

Muero de ganas y quiero sentirte. Te abres ante mi.
Tus muslos tiemblan y los toco.
Palpo tus nalgas suaves y araño tu espalda  apretándote fuerte
con cálido abrazo.

Froto mi cuerpo contra tus carnes mientras sientes
la dureza de mi sexo punzante.
Quieres notarlo largo y lento. Ojalá no acabemos nunca.

La noche transcurrió envueltos en sudor y placer.


Escultura

Llegaste a mí como se acercan los ríos al mar, sinuosamente,
arrastrándote hacia mi cuerpo de adolescente imberbe.

Aquella noche te entregaste asustada, casi inexperta,
estremeciéndote entre lágrimas y temblando, llorabas, doliéndote.

Te esculpí aquella vez como de barro, moldeándote de relámpagos,
de orgasmos encadenados,

Pinté tu sedosa piel con gamas y fulgores de arco iris
coloreando tus mejillas de pálido rosa.

Pude hacerte toda de nuevo. Una y otra vez hasta cansarme.
Recrearte como una Venus de coral y fósiles
inmersa en el abismo de la pasión.

Y se sucedieron las largas noches serenas y limpias,
esculpiéndonos mutuamente...


Desearía

Desearía fundirme en tu ser, como un todo,
entrar en tu interior para llenarte de mi esencia

Hacer de nuestros cuerpos el mas bello poema que jamas escribí.
Vivir tu amor, tu entrega, que cada beso y cada caricia... sea el cielo.

Alcanzar el  cielo, con ojos cerrados por el placer,
gemir y sentir tu beso en mi naturaleza que te agradece.

Ser todo tuyo, hacerme un traje de sudor, de humedad y latidos.
Que me vistieras de caricias, de tactos, de besos, de lamidas.

Cubrirme de pasión contigo, diosa mía, tú que tanto me excitas.
Tener catarsis, sacudidas, espasmos...todo eso que es amor.

¡Cuanta sudor, cuanta humedad, cuanta calor...!
Arde mi boca ansiosa y sedienta esperando el goce de la tentación.

Pero no te aflijas y deja el pudor para que escapen nuestras pasiones.
Abandona la vergüenza , borra la timidez
y que nos dominen los sentidos.

Sonrien mis labios al susurrarte cosas bellas a la luz del flexo,
tan lejos del mar, como me dicta el corazón

Los dedos se estremecen de escribirte palabras dulces
y mis ojos se humedecen de leer las tuyas ¡tan tiernas!

Desearía fundirme contigo para inundarte de mi esencia.
Hagamos de nuestros cuerpos el mas bello poema jamás escrito.


Yo y nadie

He roto los espejos que tanto afeaban mi rostro.
Cansé mis magullados pies, rozando los duros asfaltos.

He dejado sobre los polvorientos taquillones,
los oscuros desperdicios de mi alma, donde duermen
esperpénticas figuras y reposan calmadas, las olvidadizas musas.

Ahora soy a fuerza de golpes un simbólico aparente "Fausto",
cambiante y tornadizo en mi imperfecta dualidad.

Una parte de mi ser niega pero busca a "Mefisto",
aquel viejo demonio tan malévolo y juguetón.

Me he forjado una coraza para contener el furor y los deseos
que alimentan mi falta de rencor.

Sin nada por borrar, con el alma limpia y el corazón abierto
como una cascada;
amo el presente y anhelo los futuros años de paces, venideros.


Noche de purpurina

Noche de sudor, baile y piercing.
Estrellas de purpurina sobre tu cobriza piel vibrante
al ritmo latino de acompasados pasos.

Esas manos entrelazadas húmedas por el calor de nuestros cuerpos.
Poros exuberantes y carnes sudorosas
entre multicolores estrellas de purpurina.

Tu vientre danzaba sin rendirse en la noche de música
pródiga en bailes de ropas mojadas,
fecunda en efusivos abrazos.

Tu purpurina destelleando mil fulgores desde tu piel cálida e insinuante.
La pasión y el frenético ritmo nos poseyeron locamente
agotando la noche purpurinada.

Se desvanecieron los encuentros de baile y música.
Murieron las estrellas de purpurina.
Noche de sudor y piercing.


Poemándote

Ansío escribir versos sobre tu piel dulzona con esa pluma
que son mis dedos
mojados de mi saliva como lasciva tinta.

Deseo poemar todo tu cuerpo rimando tus suaves caderas,
creando ripios en tus prietos senos y sonetear tu vientre con líricas apasionadas.

Anhelo enversarte entera a lamidas para juguetear
con la métrica de tu pubis
consumando nuestro poema carnal con la fuerza de mi rúbrica erecta.


Tugurio

En el tugurio de rameras, la soledad me atrapó lentamente,
tras recorrer callejones inmundos poblados de jovenzuelas impúdicas
moviendo su lascivia al son de acordes desenfrenados.

Las putas, cubiertas de rimmel y pinturas lujuriosas
se acercaron a limbar mi cartera como sanguijuelas
envolviéndome con sus brazos pecaminosos.

Con mi ira atrincheré a las furcias
tras la barra prostituida de alcoholes y mercachifles monedas

Y me quedé solo con mi hombría...


Quisiera

Quisiera hablar de ti con palabras útiles y livianas.

Quisiera decir que te siento lejos, que no se oyen
desde ahí donde estás ahora,
ni mi voz, ni mi grito desesperado.

Quisiera tratar de ti lo que el tiempo me permita.

Quisiera hablar lo que siento, vociferar lo que te guardo dentro
para lanzarte piedras, terciopelos, conchas o guijarros.

Quisiera contarte tantas cosas, ahora que apenas me escuchas
cuando tu marina caracola no te sirve para oírme.

Quisiera —si me dejaras— construirte inventando
nuevos cuerpo y espíritu
¡tan distintos, tan diferentes!

Quisiera…
…pero tu marina caracola ya no te sirve para oírme...


Despedida

En tu larga ausencia vertí mares de lágrimas
y sentí tristezas ínfinitas en las noches desoladas.

Lamenté tu pérdida con angustia llorándote ríos y lagos sin cansancio.
Aullé desquiciado tu abandono y grité tu nombre con rabia
pero no volviste.

Te lloré lágrimas de ríos, de mares y lagos inmerecidos
en tu larga ausencia...

Sé que no volverás.


Sábana

Te envolví en la sutil sábana que tímidamente deslicé
a lo largo de tu figura desnuda e imponente sobre la cama.

Acariciaba lentamente tu cuerpo tocando el lienzo,
notando los abultados pechos que destacaban
como dos frutas dispuestas a ser nectadas
por mi boca sedienta de jugos amorosos.

Mis manos abiertas oscilaban entre mejillas y muslos
palpando las finas hebras de la sábana
y mis dedos jugueteaban tanteando cada poro de tu piel
cada vello, cada vena, cada pliegue.

Descendí por tus hombros rozando despacio la tela,
como una pluma o como si amasara un pastel,
arribando a tu espalda que recorrí hasta tus nalgas blanquecinas
de carnes tiernas, suaves y jugosas
mientras apretaba con las palmas de mis manos
frotando levemente y alzando tus caderas a cada movimiento.

Te inclinaste de puntillas para sentir mi tacto
y abriendo las caderas extendiste tus muslos
que dejaron entrever por la sábana
la sombra apetitosa de tu vello sobresaliendo entre las piernas
a través de la semitransparente tela
que me erotizaba causando mi extasiada contemplación.

Trémula y ávida te desprendiste del pudor
al despojarte del erotizante lienzo
y nuestros cuerpos se unieron en un cálido abrazo perenne
como preludio de una madrugada de goce infinito.

Noche de sábana, desnudez y erotismo.
Y la culminación del amor en sexo.
Y para el amor, la cala

Permíteme susurrarte.Te musitaré casi sin voz o como prefieras.
Con la mímica de un sentimiento hondo y noble.

Te hablaré casi mudo, si lo deseas, apenas sin gritar,
sin que las venas inflamen mi cuello.

Suave.Permíteme hacerlo con las sinfonías de un silencio amoroso.
Déjame intentarlo con la agitación de un corazón imperfecto.

Sutilmente.Déjame envolverte con la rapsodia
de un crepuscular y somnoliento atardecer.

Déjame crearte sensaciones languideciendo abrazados
en la húmeda cala
como dos amantes que se entregan a la promesa feliz.

Permite que te hable a soplos sin descanso ni vaguezas
mientras tus labios muerden los mios
y los arenales son testigos de nuestras fundidas presencias.

Escucha mi música una y otra vez hasta que te invada,
hasta que te emocione,
para recordarte que soy impuro.

Insisto.Permíteme canturrear revoltoso a tu alrededor
y retozar en el regazo,
oyendo las dulces notas sublimes de la melodía amorosa.

Déjame tomarte de nuevo una vez más hasta que el sol nazca
tras el horizonte
y mientras, cerremos nuestra cala...

...languideciendo...
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© Josep Steve Rico Sogorb

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VIII – Número 30
Julio-Agosto-Septiembre de 2007

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
Poesía

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FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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