Vida muerta
Luisa Fernanda Ramírez
Luisa Fernanda Ramírez
En mis ojos se refleja el sufrimiento de un dolor incomparable. Un cáncer imaginario, basado en punzadas y gritos ahogados por lágrimas entre suspiros y sueños desatados por la angustia y la aflicción.
Delirando por la sombra del cerebro, siento mis pies hervir al pavor de cruzar la línea, mis ojos exorbitantes se niegan a observar lo horripilante, lágrimas de fuego por el ardor que se quema dentro.
¿Sentir o no sentir?, es una duda que ronda la cabeza entre las punzadas, deslizándose como seda por la piel de una quemadura, ¿duele o no duele? Depende de lo frecuente y recalcante de su horrorosa voz, que solo permite vislumbrar en los pocos rayos de luz un futuro incierto, pendiente de un hilo de la mano de Dios.
Solo los gritos del alma pueden curar tal enfermedad.
Una inhóspita sábana recubre mi piel ardiente del dolor, roja por dentro, pálida por fuera; una risa desesperada entre voces lejanas aterroriza al mundo espectador, y mientras este, llorando, se imagina mi dolor, el momento se acerca imparable.
Las punzadas son más fuertes, la sangre corre tan rápido que puedo sentir un leve zumbido en mi corazón; mi garganta se afina de tal modo que produce gritos que apenas reflejan una fracción de esta angustia que me ataca.
Las lágrimas parecen salir del infierno, siento el calor en mis mejillas, se deslizan como uñas que arrancan mi piel; mas este dolor no es nada, comparado con el dolor de mi corazón.
¡Mi alma quiere volar para dejar este cuerpo atado al momento final! Inoportuna decisión. El alma está atada, es imposible imaginar desdoblarme a tal punto; mi cabeza está tan copada que no hay espacio para tal concentración.
No quiero dejarme arrastrar por este insaciable dolor que carcome mi pensamiento inteligente, pero en este punto, es vano luchar; con el corazón a millón desistiré de esta batalla; en cuanto a mi alma, la solución será vivir con la carne el sufrimiento ya pronosticado, le restará la espera para ascender en paz.
Louise R. J.
Martes, 06 de mayo de 2008
5:44 p.m.
La autora:
Luisa Fernanda Ramírez nació en Ciénaga, 1992. Bachiller del colegio Divino Niño de Santa Marta (2008).Canta en una agrupación de Heavy metal local. La poesía, la música y la actuación son sus pasiones.
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© Luisa Fernanda Ramírez
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VIII – Número 31
Octubre-Noviembre-Diciembre de 2007
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
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Poesía
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