Sobre El amor brujo

Clinton Ramírez C.
clinal14@hotmail.com


El amor brujo es un libro tierno, divertido y provocador que saca a orear los excesos, imposturas y extravíos de una ciudad que se parece mucho a Barranquilla. Su autor es el cuentista, teatrero y ensayista Guillermo Tedio. Es la historia de una familia de piojos pero puede ser la vida de una familia que queda a la deriva, sin medios a la mano con los que subsistir en una urbe exigente, demoledora.

Habrá lecturas que pretenderán encontrarle a los personajes y situaciones del libro sus correspondencias en la reciente historia de la urbe caribeña. Descubrirán que la obra está hecha no solo de señalamientos, de juicios condenatorios, de crítica social sublimada, sino que ha sido  urdida con muchos  guiños dictados estos por el aprecio, el reconocimiento y la amistad. Es justo esta acertada mezcla de crítica y afecto, de conciencia y estética, lo que hace de El Amor brujo una obra que encanta al tiempo que levanta el índice.    

El libro cuenta la historia de una pioja —abandonada por un piojo picaflor— y de sus hijos sin padre, condenados a vivir en las cuerdas de una guitarra verde que la pioja encuentra en casa de un viejo músico. Sí, una guitarra verde, último refugio de unos animalitos huérfanos, además, de una ciudad en donde una industria de venenos deja a sus habitantes sin cabello. Orfandad doble que deriva en arte en la medida en que los piojos aprenden, al tratar de alimentarse de las cuerdas, a interpretar música: al menos la conocida pieza de De Falla. ¿Alguna alegoría repetida una y otra vez en calles y buses de Barranquilla y otras ciudades del país? Orfandad vuelta arte. Arte vuelto dinero por el ingenio del gordo dueño de un circo de mala muerte y malos payasos que encuentra en los piojos músicos la fórmula feliz que le permitirá resucitar su empresa.

El libro, que se lee de una ojeada larga -menos de una hora- goza de un ingrediente esencial, factura inherente a los libros escritos para niños: la imaginativa fidelidad de las ilustraciones. Magníficos trazos y sugerencias que hacen pensar, mientras se las observa con complacencia, en su estricta correspondencia con el estratégico tono que el autor ideó para contarnos la historia de sus piojos músicos. Un tono pícaro de palabras exactas, de premeditadas recurrencias que llevan de la mano por la intimidad del relato sin que jamás uno saque de este los ojos. Un malabar pedagógico del profesor Tedio que recuerda la sabida oralidad de los abuelos de pueblo, cuyas voces dosificadas y calculadoras, entre el humo del tabaco y el aroma de alguna bebida fuerte, nunca perdían oyentes, sobre todo entre los menores. 

Aunque escrito para niños, El amor brujo es un libro que leerán los grandes más de una vez. Lecturas que harán tal vez  pensando en el placer que debió acompañar a su autor al escribirlo línea a línea y párrafo a párrafo. Ojalá lleguen a pensar en la devoción de un viejo artesano que también sabe de hilos y marionetas. Un hermoso libro, un bello juguete que contará entre sus adeptos —lectores y espectadores— a muchos melenudos y espero que a otros tantos calvos de peluquín.

Santa Marta, mayo 9 de 2007.
________________________________________
©   Clinton Ramírez C.

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VIII – Número 32
Enero-Febrero-Marzo de 2008

PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

El URL de este documento es:
http://casadeasterion.homestead.com/v8n32ambruj.html