Antología del cuento corto
del Caribe colombiano
Ariel Castillo Mier
Antología del cuento corto del Caribe colombiano. Rubén Darío Otálvaro Sepúlveda (editor).
Montería, Universidad de Córdoba, 2008, 150 pp.
Por su dinamismo, por las tensiones que revela, uno de los episodios más apasionantes de la historia de la literatura es el de los géneros literarios, muy parecido, en su trama beligerante, al de la vida de los hombres.
La aparición de un género, su encumbramiento, su lucha por permanecer y su inevitable caída son reveladoras de los cambios en la sensibilidad humana. La epopeya clásica con sus héroes insuperables y ejemplares y sus dioses ociosos está muy ligada al esplendor heleno y romano, pero ya desde esos tiempos remotos contó con el cuestionamiento, tanto en su lenguaje como en su contenido, por parte de los géneros cómico serios como el diálogo socrático y la sátira menipea que, con sus parodias y sus libertades, le fueron abriendo el camino a la irreverente novela, cuya historia, llena de aventuras, alcanzó su máximo apogeo en el siglo XIX, cuando el mérito de los libros se medía por la abundancia de páginas.
Si la historia de la novela es la más novelesca, la historia del cuento es la más paradójica. De seguro el género más antiguo en su forma oral, que se remonta a las cavernas, a las reuniones junto al fuego, el cuento fue, no obstante, el más tardío en cuanto a su configuración literaria.
Solo hasta mediados del siglo XIX, con las creaciones y las reflexiones de Edgar Allan Poe, esta forma narrativa adquirió prestigio literario. Aunque este género nunca ha desbancado a la novela de su pedestal ni de su popularidad, ha logrado consolidarse en el campo de las letras y ha aportado asimismo una serie de obras memorables.
No obstante, la presión de los tiempos que corren, signados por los medios masivos de comunicación y la velocidad, en los que ‘el menos es más’, se imponen las llamadas telefónicas programadas para dos minutos, las miniseries televisivas; los periódicos, casi sin texto, de puras fotos; las comidas rápidas, las síntesis o cápsulas informativas, así, el lector, agobiado por múltiples compromisos laborales para sobrevivir y obsesionado por la producción, no cuenta ya con el tiempo suficiente para la lectura reposada.
Estos rasgos característicos de la llamada era postmoderna han ejercido presión sobre el cuento y lo han forzado, para sobrevivir, a una serie de transformaciones internas que hacen pensar a muchos teóricos en el surgimiento de un nuevo género literario, el más reciente, según Lauro Zavala, si bien, todavía en ciernes, aún ajeno a la industria cultural, no incorporado del todo al canon, para el que no existe una denominación precisa: minicuento, microrrelato, minificción, cuento corto, cuento ultracorto, epifanía, ficción súbita. Pero si el nombre no se ha definido, sí hay un acuerdo en torno al rasgo fundamental que unifica a todas estas propuestas literarias: la oposición a los vastos y minuciosos desarrollos, a las repeticiones perniciosas, a los énfasis extensos, a la ornamentación ostentosa, puesta de manifiesto en su obsesión por la economía, por la síntesis que no excluye la densidad semántica.
La difusión de este género nuevo, a partir de los años ochenta del siglo pasado, ha encontrado recientemente una gran recepción mundial, pero al parecer es en Hispanoamérica donde ha ganado mayores espacios, tanto en las editoriales como en la academia. Colombia y, en particular, la capital, no ha estado al margen de ese proceso, pero algunas regiones del país sí, y entre ellas el Caribe colombiano.
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© Ariel Castillo Mier
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VIII – Número 32
Enero-Febrero-Marzo de 2008
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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