En el bus,
en la ventana,
un grano de arena
Alma Fernández Escorcia
Mientras busco la fuente de un gorjeo
bajo un chillido metálico
entra un cuerpo extraño en mi ojo
¡Una tragedia me sucede!
Ese fluido incorpóreo
vuela en este instante a través de miles de ojos
impartiendo la ceguera capital
Intento contar hasta diez
entre las piedras que me miran y se mueven
pero no necesito más de tres tic tacs
para descubrir que no existe
soplo ajeno que libere mi iris
Por libre albedrío el gránulo se aleja
llevándose el gorjeo
el ojo
el reflejo avergonzado en el vidrio.
Sesión de esgrima
Entinto una espada dactilar
en el amor a los hombres
Pongo la huella con la punta
a cuello través
para exhibirte en mi mano
atravesada solo por el filo de mis palabras
como cualquier animalito en disección
Luego te miro de reojo
con la esperanza
—no siempre trunca—
de encontrar mi reflejo.
A una pregunta
A una pregunta bípeda
¿Humana?
sigue siempre un silencio cuadrúpedo
¡Animal!
Género
Cuerpos etéreos susurran
quiméricos idilios que atacan la memoria.
La mujer llovizna acumula en el susurro
el soplo de la tempestad
Baña la existencia con imágenes difusas
con escarpados recursos…
Así rige las tardes y los parpadeos.
Dios
Desde que hallaste la idea
de lo único
lo inabarcable
en tu afán de transformarla
le has nombrado a tu albedrío
¿El nombre más curioso que lograste?
Generación espontánea.
Visión
Un secreto pájaro
reitera la vida
Hasta la cumbre de los días
perpetro la existencia
como una luz intermitente
El hilo de Penélope
Soy tu hilo
Penélope
cansado de tejer y destejer tu brillo de ojos
¡Anúdame o córtame!
Empieza a poblar las virutas de tu idilio
Ellas son la tierra que amas.
Las moscas no duermen
La noche acaba
con el párpado que se cierra
mientras en bancarrota de tiempo
envidias a la mosca insomne
que te sobrevuela
Ella en su vida sutil
no segmenta su día
y a diferencia de ti
sólo describe círculos en el espacio.
Si la culpa…
Si la culpa apretara un poco
el paso tras la proeza
la alcanzaría
y besaría con los ojos
las facciones entumecidas
que hermanan al valiente con su vanidad
La red
Una araña separa el vacío
mientras tus lágrimas se codifican en silencio
Ella oculta tu miedo de mirar a los ojos
en su seda celestina
Ve tras él a su nido binario
pero antes pon sello hermético a tus heridas
Trágate los besos de la tierra
los árboles
las nubes
Y como prueba de que habitas
la era de las comunicaciones
deja que un arco tísico convierta tus labios
en una cucaracha bocarriba
Unas veces…
Unas veces
soy grito ahogado en la nadería
de ir y venir de prisa por todas partes
Otras
las más en estos días
pasajera viva de tu lengua
Te espero
Te espero en la pantomima diaria
De esconder mi sexo caracol
Para que nadie sepa que soy mujer
Y amo las flores
Pero si vienes a mis ojos
El teatro de desbarata
y mi ternura humedecida
va a refugiarse a la intemperie
La voz
La voz de lo que fuimos
es nieve en las paredes de las casas
Y en Barranquilla
—como en el resto del mundo—
hace calor.
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© Alma Fernández Escorcia
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VIII – Número 32
Enero-Febrero-Marzo de 2008
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
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