García Márquez
y su Memoria de mis putas tristes
Marena Ortiz Isaza
Gabriel García Márquez, periodista, escritor y premio Nobel colombiano, nacido en 1928, es considerado una de las figuras más representativas de la narrativa hispanoamericana del siglo XX, sobre todo a partir de la publicación de su obra galardonada Cien años de soledad (1967), a través de la cual logró internacionalizar su peculiar estilística al establecer una nueva forma de literatura conocida como realismo mágico y ser considerado parte esencial del núcleo de escritores del “Boom” literario en Hispanoamérica.
Entre las obras de este escritor costeño tenemos: La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1961), Los funerales de la Mama Grande (1962), La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972), El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981), El amor en los tiempos del cólera (1985), El general en su laberinto (1989), Doce cuentos peregrinos (1992), Noticia de un secuestro (1996), Vivir para contarla (2002) y su última publicación hasta hoy Memoria de mis putas tristes, la cual, más allá de ser la simple historia de un hombre que quiere pasar una noche de pasión en su cumpleaños número noventa con una adolescente virgen de catorce años, se erige como una narración de la experiencia abisal que surge cuando la juventud y la vejez se sincronizan en un mismo reloj.
Los personajes y acontecimientos se desarrollan, en términos generales, en medio de una narración lineal con algunas retrospecciones hacia la vida pasada del protagonista masculino, lo cual permite percibir el ineluctable paso del tiempo con su frenética corrosión sobre una humanidad que ha logrado muchos avances científicos y tecnológicos, pero que aún no logra rebasar la supremacía de la temporalidad. En cinco capítulos se produce lo que en Francia se conoce como nouvelle, es decir, una novela corta.
Sus protagonistas no son denominados en la historia a través de nombres propios, ello como simbolización del anonimato en el que viven las personas dedicadas a la prostitución y aquellas a quienes la edad adulta les ha robado identidad como individuos ante los demás. “Mustio collado” es el apodo del nonagenario, en virtud no sólo de su gusto frecuente por recitarles a sus alumnos la famosa “Canción a las ruinas de Itálica”, escrita por el español Rodrigo Caro y en la cual se encuentra tal expresión, sino además porque ese signo lingüístico motivado define la forma en que lo perciben los que están a su alrededor: como una parte marchita de la naturaleza. Asimismo, “Delgadina” evoca la contextura física característica de la joven virginal y la delgada duración que tiene la percepción de la juventud en algunos seres humanos.
Esta obra permite conocer el testimonio de vida de un hombre natural, “Mustio collado”, quien de niño vivió con sus padres, desarrollando con ellos su área familiar; de joven se desempeñó profesionalmente, ejerciendo como profesor y redactor, y ya desde la adolescencia había comenzado a desplegar su ímpetu sexual con numerosas mujeres, suma que llegó a superar la cifra de 514 prostitutas, pues casi siempre tuvo que costear tales placeres, excepto con la mujer con quien estuvo a punto de casarse. Sin embargo, lo curioso de tal relato es la nueva presencia que llegó a reverdecer su existencia en una etapa en la que él mismo esperaba tan sólo la muerte.
“Delgadina”, ese novedoso ser, se constituyó en su diosa y para ella quiso construir un templo de adoración en el burdel de propiedad de Rosa Cabarcas, por lo cual se esmeraba tanto en mantener limpio y muy bien decorado aquel tabernáculo; allí asistía sagradamente y le rendía contemplación, en una apología a la ninfa de La casa de las bellas dormidas (1961), escrita por Kawabata.
“Mustio” se convirtió en voyeur, no exactamente de la persona de “Delgadina”, sino de su juventud, pues llegó a preferir el silencio a la escucha de su voz, que le pareció desagradable y nada coherente con la imagen de divinidad que él tenía de ella, pero en cambio, se deleitaba observando todas y cada una de las actitudes íntimas de la joven, buscando aferrase a esa esencia que se le había escapado un día pero que volvía ahora a su vida, a los noventa años, cuando simplemente pretendió un poco de carne virgen. Fue difícil de encontrar y al hallarla, sintió que no todo estaba en deterioro a su edad; por tal motivo, se extasiaba sólo con sentirla cerca y no insistía en poseerla, pues sabía que al hacerla suya, ella también podía caer en la inapelable corrosión de la temporalidad que él mismo vivía.
El protagonista, ante esa bella durmiente, lo que anhela es vivir, tal como lo ansiaba Consuelo frente a Felipe Montero en la cíclica fábula de Aura creada por Carlos Fuentes, aunque no en medio de una atmósfera impregnada de elementos sobrenaturales como esa particular historia, pero sí movido por la misma razón: el deseo nuevo de trascender la normatividad del esquema temporal.
Además, él estaba despertando, en una especie de transgresión al cuento original de Charles Perrault, al amor, experiencia que nunca antes había vivido, por lo que una de sus amantes, Casilda Armenta, le aconsejó que no lo dejara perder. De ahí que el título, Memoria de mis putas tristes, se refiera al recuerdo de aquellas 514 mujeres que compartieron la cama con el ahora “Remozado collado” en medio del furor de su joven corazón pero, tristemente, en la ruina de su cuerpo.
En esta nouvelle, Gabriel García Márquez coloca una vez más a los lectores ante una realidad insólita, sin acudir a elementos grotescos, posibilitando la reflexión en torno a la lucha del hombre contra el tiempo y lo que puede suceder, sorprendentemente, en medio de esta batalla, así que el público asiste a otra particular recreación literaria de dicha temática, muy al estilo garcíamarquiano, es decir, con el Caribe de trasfondo espacial y un manejo genial del léxico, a partir del uso de expresiones regionales y arcaísmos y un tono de humor sabio.
________________________________________
© Marena Otiz Isaza
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen VIII – Número 32
Enero-Febrero-Marzo de 2008
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
El URL de este documento es:
http://casadeasterion.homestead.com/v8n32trist.html