Regreso al infierno
He buscado
el cobijo de mis lágrimas
regresando
a mi particular infierno,
ese que todos
alguna vez
llevamos dentro.
Anteayer
me despedi
de las caricias
que te daba
al rozar tu cintura.
Y el amor
se alejó de mi
vistiéndome de negro.
Me gusta
el color negro
aún hoy,
cuando sigo errante...
No puedo evitarlo...
Lo sé
muy bien
y no puedo
evitarlo:
ando calles
zigzagueante,
piso
duros asfaltos,
me confundo
entre el gentío,
rozo bultos
que tiemblan,
veo sombras
que me persiguen.
Ahora,
que vivo
solo
y no es
delirio,
siento
un vacío
angustioso
como un sueño.
Estoy aquí
sin poder
evitarlo,
apartado
a este lado
del mundo,
como uno más,
de la maldad
humana,
compadeciéndome
los días
y las noches...
Ya no puedo evitarlo...
Despedida
Yo te derramé
mares
de lágrimas
en tu larga
ausencia.
Te lloré
tristezas
ínfinitas
en las noches
desoladas.
Lamenté
tu pérdida
con angustia
llorándote
ríos y lagos
sin cansancio.
Aullé
desquiciado
tu abandono
vociferando
tu nombre
con rabia
pero jamás volviste.
Yo te lloré
lágrimas
de ríos,
de mares y lagos
inmerecidos
en tu larga
ausencia...
Sé que
no volverás.
Odio el alcohol
Acabaré
—quizás sí,
quizás no—
por aborrecer
el alcohol
que nos envenena
las noches.
Posiblemente,
porque sentí
a la Cólera
encender iras
y odios
en las frías noches
de invierno.
O porque
—¿recuerdas?—
corrimos
enfurecidos
por los desolados
callejones.
Recuerda
que entramos
en casa
airadamente,
cerrando
puertas
a patadas.
Aún guardo
muy bien
aquellas
frases tuyas
tan fuertes,
resonando
como golpes,
sacudiendo
mi orgullo
hasta
desnudarlo.
Aquel
queso blanco
que estrellaste
con rabia
contra
el cuadro
del pasillo
que terminó
roto en
el cubo
de la basura.
Recuerdo
el abismo
que se abrió
en nuestra cama,
dividiéndonos
como límite
para sentirnos
tan distantes
cuando incluso
nos rozábamos
las piernas.
Regresé
a las orillas
del precipicio
tras sentir
cómo un simple
colchón
me separó
de ti.
Todo
comenzó
una noche...
...hace años...
con el alcohol.
...Creo que
acabaré
odiándolo...
Maniquíes de bar
Hoy supe
de la imbecilidad
de las gentes
y fui victima
de la pasividad
ajena.
Sobre el mostrador
del viejo barucho,
unos hombres
se sumergían
en el remolino
del alcohol,
bebiendo
lentamente
hasta la embriaguez
que les envolvió
en su nube
iniciando
una búsqueda
de confortantes
anhelos.
Conversaban
a gruñidos,
dándose gritos
que rompían
el silencio
de la estancia.
Sus mentes
depravadas
poseían
torpes cerebros
intoxicados
de vino.
Y sus cuerpos,
tan esclavos
de las pasiones.
se afianzaban
a la Vida,
encadenándose
sin remedio
a la inesperada
visitación
de la Muerte.
Noche de jazz y alcohol
La noche
sabe a jazz,
oscura
como el alma
sombría
de quien
sueña
despierto
La noche
sabe a whisky,
a barras
empapadas
de sudores
y alcohol.
Un hombre
a solas,
enfrentado
a su destino.
Un personaje
solitario
a las tres
de la madrugada
vagando
por las calles,
un lunes
cualquiera.
Un personaje
buscándose
a sí mismo:
—Aún no sé
si me encontraré.
La soledad
me deja
escapar
airoso
de la mediocridad:
—Solo recuerdo
las noches
con sabor
a whisky
y jazz.
La soledad
me reconforta:
La noche
siempre sabrá
a jazz...
...a sudor
y alcohol....
....a sudor
y alcohol...
....a s-u-d-o-r....
y a-l-c-o-h-o-l......
Murmullos
Oscuro
y deprimido
entré
en el bar,
apoyando
mi cuerpo
tambaleante
sobre
la sucia barra.
De un manotazo
aparté
los vasos vacíos
que se agolpaban
molestando.
Agaché
mi cabeza
buscando refugio,
acostándola
en mis brazos.
Algunos
Murmuraron
que estaba
borracho.
Casi
avergonzado
me tapé
la cara
para ocultarme
de sus miradas.
Una rabiosa
lágrima
resbaló
por mi mejilla,
haciéndome
sentir sucio.
Tal vez
debí
escarmentarles.
Solo
les di
la espalda
y les enterré
en el olvido.
Ahora ya sé qué hacer.
Basura de garito
Acurrucado
en mi rincón
favorito,
pensaba
al azar.
Quizá
buscando
a no sé quién,
o tal vez
mirando
a no sé dónde.
Sobre
el mostrador,
ceniceros
repletos
de colillas,
vasos semillenos
y copas vacías.
El débil foco
alumbraba
el mojado suelo
de oscuros
charcos
y pisadas.
El pub
estuvo solitario.
Fui el único
entre
la porquería
de un antro
embrutecido
de papeles,
botellas rotas
y vidrios
partidos:
todo por ahí tirado.
En el retrete
las compresas
se revolcaban
junto a la mierda
Y en la cabina,
un disco rayado
repetía
su gangoso
estribillo.
Eran ya
las once y media.
Aún
faltaban horas
para que
acudiera
la mujer
de la limpieza.
Al día
siguiente, lunes,
un cartel
indicaría
descanso
del personal.
Aburrido
de mi embriaguez,
casi adormecido,
salí
del local
contoneándome
a bandazos,
pensando
en el duro trabajo
que me esperaba.
Embebido en
mis pensamientos,
despacio
y apenas
sin darme
cuenta,
afortunadamente
regresé
a casa.
Injusticia
En la moderna
ciudad,
las avenidas
están llenas
de injusticias,
de suciedades
que brillan.
En las esquinas,
las inmundicias
y la basura
se acumulan
desordenadamente
Apiñadas
en las aceras,
las amarillentas
hojas
de los árboles
se mezclan con
bolsas vacías.
Entre
los contenedores
y el asfalto,
un noctámbulo
borracho,
desesperado,
vomita alcohol,
arropado
por el silencio
de medianoche.
Con los ojos
cegados
por el polvo
del aire
y el seso
rebosante
de bebida,
se contonea
ajeno.
Semioculto
por
la arboleda
del parque,
distingo
a aquel
mendigo
de la vida
y el hambre,
encontrando
lecho
sobre un frío
y húmedo banco,
acompañado
de su botella
y el maltratado perro.
Después,
de súbito,
cuando el viento
y la llovizna
comenzaron
a castigar
las calles,
se oyó
el triste
lamento
del perro
que aúllaba
la deshonrosa
muerte
del incomprendido
vagabundo.
Yo, sin prejuicios
Caminaba
despacio,
pisoteando
a cada paso
inseguro
las estrechas
aceras
del viejo
mercado.
Un hedor
a marisco
y fruta madura
envolvía
las húmedas
callejuelas
plagadas
de típicos
puestos
que recorrí
al azar,
soportando
a las espaldas
el peso
de mi vergüenza.
Tal vez
aguantara
el profundo dolor
del alma,
vistiendo aquellas
negras ropas
de siempre,
ocultándome
de mí mismo
para huir
de la realidad.
Estaba aturdido
y confuso,
recordando
en mi camino,
cómo me insultaste
con violencia,
entre
vagas escenas
bañadas
de alcohol.
Encerrado
en mi pensar,
crucé
la puerta
de un anticuado
pub de barrio.
Sentado
en una
cojitranca
banqueta,
jugaba
con el suave aroma
y la cucharilla
del café.
Para postre,
seis copas
de coñac
enturbiaron
mis sentidos
Ahora ya sé
la moraleja...
Estas son nuestras ruinas
Josep Esteve Rico Sogorb
Poeta español
En abril de 2006 publicó junto a varios poetas de vanguardia en el libro antológico Primer Paso del colectivo 'Grupo Poético Abril 2005' de Elche, Alicante, España. Ha publicado poemas en revistas y webs literarias de América y España. Finalista en varios certamenes poéticos de España y América. Es miembro del 'Grupo Poético Abril 2005'.
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© Josep Esteve Rico Sogorb
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IX – Número 33
Abril-Mayo-Junio de 2008
SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
El URL de este documento es:
http://casadeasterion.homestead.com/v9n33ruinas.html


Josep Steve Rico Sogorb es Diplomado en Lengua Valenciana por el Centro en Formación de PostGrado de la Universidad Politécnica de Valencia, y Diplomado en Organizaciones por la Fundación Pere Tarrès de la Universidad Raimon Llull de Barcelona. Ha publicado cientos de artículos periodísticos en medios impresos y digitales de España e internacionales. Ex-corresponsal en Marruecos por el diario "El Periodico de Ceuta".
Publicó poemas en la antología 89 poemas de los 90 en la editorial Ediciones Inauditas de Elche (Alicante, España) 1989, en varios números de la revista literaria Cresol de Acción Bibliográfica Valenciana (Valencia, España) 2001-2003.
Publicó sus ensayos de investigación histórica de temas localistas galardonados con el primer y segundo premio del certamen "Historia de Elche" con las obras tituladas El Hondo, el Riego y otras aguas, San Jaime y Semana Santa. Publicó el libro de relatos breves y poemas Estas son nuestras ruinas junto a Eduardo Boix en el 2004, en la colección Cuadernos Imposibles de Editorial Frutos del Tiempo (Elche, Alicante, España) y en enero de 2005 salió a la calle su poemario autobiográfico de textos románticos, sensuales y eróticos Retales para un collage.