Ilustraciones de Jeison Ariza,
estudiante de Arquitectura, Universidad del Atlántico
“Léete este libro, dizque de literatura infantil”, dijo José Luis Garcés González mientras me lo entregaba sin mirarme a la cara. Pregunté si el “dizque” se refería al sustantivo literatura o al calificativo infantil, o sea, si quería decir que era un texto que no llegaba a ser literatura o si se tratada de un libro que pretendía ser de esa línea y no lo era. José Luis me respondió que lo que sucede es que no le gusta esa clasificación pues más bien debe ser “literatura para niños”, frase que tampoco es muy exacta pues encasillaría como niños a todos los que disfrutamos de esos textos.
Se trataba de El amor brujo, de Guillermo Tedio, un libro que da la primera impresión de ser fotocopiado, con sus buenos dibujos en mancha negra y su letra grande. Por ahí anduvo varias semanas empujado a codazo limpio por un Roberto Rubiano, un Hemingway, un Fernando Quiroz entre otros más promisorios de calidad y enseñanzas. Sin embargo, un día, por su letra grande, lo preferí para leer en el bus.
Empieza con la demasiado recurrida frase “Había una vez…”. Pero, ¡vaya!, resultó que este librejo me hizo perder sin remordimientos una excelente oportunidad de conocer mejor, a través de la ventanilla del colectivo, a esta Bogotá en la cual apenas me estoy asentando. Ni siquiera me sacaron de él las cantinelas estridentes de los vendedores que cada 5 cuadras se montaron para apuntar al corazón del pasajero con sus sermones. Ni siquiera lo logró el castigador aliento de un vendedor de mentas ("¡Habráse visto!", exclamaría uno de los personajes del libro) que me desconcertó un instante. Porque resulta que, contra todos los pronósticos, El amor brujo o la historia de la guitarra y el piojo es un excelente libro que corresponde perfectamente a su clasificación de texto para niños. Está lleno de una fantasía de grandes alas pero que no se despega de la tierra, de la realidad, pues sus personajes y situaciones fantásticas están basadas en lo cotidiano: no aparecen personajes, ni paisajes, ni situaciones de otros universos ni de inesperadas anatomías. El niño sentirá que conoce todo el mundo del que le están hablando pero por eso no deja de ser fantástico lo que lee. No sólo por esa característica digo lo de que este libro no se despega de la realidad. También encontramos que habla sutilmente, con una fina ironía, de los problemas que nos agobian y que el niño debe ir detectando para que sepa a qué mundo se avoca: la contaminación, el mercantilismo, la publicidad engañosa, los funcionarios corruptos, la falta de amor en las relaciones interpersonales, la discriminación racial, las diferencias de clases sociales… Todo como de pasada, sin detenerse en conceptualizaciones y análisis que confundirían al infante.

En realidad tal vez muchos ni siquiera vean estos temas en el libro, pero están ahí, son su atmósfera, no su tema central. Tiene este texto un episodio extraordinario que incluso se me antoja que merecería un relato independiente por lo rico y entretenedor: la descripción e historia de un circo arruinado. Para mayor enriquecimiento del posible lector infantil, el autor hace diversas referencias a textos y piezas musicales que inducen a que el curioso se enriquezca muchísimo más al consultar sobre ellos, escucharlas o consultarlos. Si este libro se lo lee un adulto al infante, es una buena oportunidad para que le amplíe considerablemente el horizonte literario, musical e histórico, explicándole lo concerniente a los diferentes temas que toca o alude el autor. Y aún hay tres aspectos más que enriquecen el libro: su finísimo humor, que es una bella historia de amor y los precisos e interesantes dibujos que encabezan cada capítulo. Por si alguno lo exige, obviamente también induce a comportamientos sanos del niño, pero en sí la intención fundamental de este texto es entretener, y ¡vaya si lo logra!
Un comentario final que pareciera trivial pero que para muchos puede ser lo más atractivo de El amor brujo: antes de que el bus llegara a la dirección que yo buscaba, ¡ya se había acabado! ¿No es todo esto suficiente para considerar que es un libro maravilloso?
Julio de 2008.
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© Naudín Gracián Petro
LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN: 0124 - 9282
Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IX – Número 34
Julio-Agosto-Septiembre de 2008
PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia
El URL de este documento es:
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Editorial:
El amor brujo:
Un libro que embruja
Naudín Gracián Petro
Texto leído por el narrador Naudín Gracián en el acto de presentación del libro El amor brujo,
de Guillermo Tedio (Medellín, Editorial Lealón, 2008), en Montería, durante el Festival de Literatura
organizado por el Grupo El Túnel, 1-2 de noviembre de 2008.