Globalización
De: ACOSTA, Martiniano. Bolsa de valores.
Santa Marta, Universidad del Magdalena, 2008.
I
Ahora entiendo que este desmedido amor que siento por ti
podrá viajar al otro lado del mundo.
La palabra que viene del otro lado del mundo
respirará con dificultad en estos campos secos hastiados
de violencia,
henchidos de hambre y saturados por la dura incomprensión.
II
Ahora entiendo que el Norte será Sur y el Sur Norte
y el Oeste Este y el Este Oeste:
una suma de entrecruces y de cruces para poder seguir amándote
entre las hierbas y en las orillas de los caminos universales.
III
La globalización, amor, también está a la vuelta de la esquina.
No es juego de palabras ni de conceptos.
Es el pájaro nuestro de cada día que abre sus alas azules
para instalarse en cualquier rincón del planeta
y remontar nuevos horizontes económicos.
IV
Entonces, nuestro amor estará globalizado.
Por lo tanto sentiré tus caricias y tus besos
más allá de mis fronteras.
Y estaré firmemente convencido de que tú no pondrás
ninguna restricción arancelaria a todas mis pretensiones.
Apertura
Es sencillamente abrir las puertas del amor.
Elegir el pozo de la dicha sin la moneda de la suerte.
Reducir las barreras del odio.
No cobrar impuestos por tus excesos porque
—simplemente—
quiero que te integres gradualmente al mundo de mi cuerpo
y reverdezcas tu tristeza y sientas otros afectos y efectos
que correrán y se derramarán
fríamente
por tu espalda desnuda y ardiente
con el fin de que no hagas ninguna economía
cuando se trate de hacer el amor
en un lecho de orquídeas con todos los rituales.
ALCA
Mis manos escudriñan en tu cuerpo nuevas rutas.
Cada noche, el hemisferio de tu cuerpo converge con el mío.
Me envuelve el área de tu cabello
y sueltas un aroma urgente y penetrante que me esclaviza.
Entonces, se pregonan acuerdos de paz
para no servir de esclavo al amor.
Sé que es libre el vuelo del pájaro.
El correr del río.
Libres mi voz y tu canto.
Libre la lluvia cuando cae libre, amor.
Libre la calle para recuperar el viento.
Libre para dejar dormir a la luna tras los cerros blancos.
Libre para escuchar el péndulo del reloj.
Pero la palabra libre no es libre, amor.
Porque hay unas manos lascivas y ladronas
que quieren comerciar libremente con tus caricias.
No lo permitiremos, amor,
hagamos la primera resistencia
—y que no sea la última—
contra los sibaritas, contra los mercaderes del amor.
Estadística
Si la vida fuera así tan fácil como en las estadísticas:
(—Numérica -Gráfica- Matemática—)
Si el amor fuera así como sumar besos y caricias,
restar soledades y fracasos,
dividir rencores y olvidar infidelidades,
multiplicar deseos, pasiones.
Coincidir que no es posible estimar el precio de tu amor.
Si pudiera calcular la curva creciente de tu amor.
Pero a veces eres tan perversa
que siempre me ofreces los datos
de la curva decreciente de tu interés por mí.
A veces te exijo el punto de equilibrio
en donde nadie pierda ni gane.
Pero, te repito, a veces eres precisamente como las estadísticas:
fría, calculadora, categórica e impredecible.
Superávit
Oriento la brújula de mis ojos hacia ti,
te invoco con las palabras sagradas que me regala el lenguaje.
Sé que te me vuelves necesaria
a la hora de saldar cuentas.
Junto mis manos. Hablo y rezo en silencio.
(Peco, rezo, empato).
¿Adónde me llevará tu amor?
Si el día menos pensado,
mi amor por ti será un saldo en rojo.
En fin, mi amor por ti siempre ha sido un superávit
de mis cinco sentidos.
Un exceso de contactos y de halagos,
de sabores y de fogosidades, de ojos sedientos.
Deuda externa y eterna
Quiero saber en qué momento nací hipotecado.
Quiero saber en qué luna de febrero
mi amor por ti fue naufragio.
En grandes subastas en la Bolsa de Valores
nuestro amor fue cedido a los extranjeros.
Quiero saber en qué luna de marzo o de diciembre
mi amor por ti fue velamen roto.
Los hombres fueron sometidos
para que arrendaran la libertad a otros hombres
de catadura extraña y extranjera.
Intento saber en qué instante se jodió Colombia
y también en qué segundo del día o de la noche
se jodió mi amor por ti.