La memoria de mi olvido

Amado Storni
jaime7@andaluciajunta.es

Ernesto  “Che” Guevara

La flor que siempre es flor de Primavera,
el néctar que a los sueños da la vida,
el humus de la tierra prometida,
el triunfo de la lucha guerrillera.

El mundo galopante de ilusiones,
la rosa que ha nacido sin espinas,
tu voz la voz de América Latina,
tu luz la luz de nuestros corazones.

El tiempo descosido de futuros
recuerda en cada gesto al comandante,
romántico, bohemio, reflexivo.
La vida es un enfermo prematuro,
la muerte es la más fiel de las amantes
y Ernesto “Che” Guevara sigue vivo.


De una princesa

Fue el beso sin Amor de una princesa
de alguna monarquía sempiterna,
de una princesa alocada y traviesa
que escondía el Amor entre las piernas.

Fue un beso sin Amor, adulterado,
dormido de pasión y sentimiento,
anémico, fugaz, interesado,
de esos que al soplar se los lleva el viento.

De besos enfermizos, de hojalata,
se pintan tantas bocas caprichosas
llenamos la ilusión con tantas cosas
que un beso siendo un beso a veces mata.

Ayer en los jardines de palacio
un príncipe se convirtió en batracio.


Sabina

Anarcotraficante de la duda
Jilguero al que no calla la afonía
Osado que dice: “Esta boca es mía” 
Apóstol de Serrat y de Neruda.
Quijote de los sueños de la gente
Ufana de morir de mal de amores
Indicio de que aún quedan soñadores
Nadando siempre contra la corriente.

Sírvanles la elegancia de tus versos
A los que quieren dejarse la piel
Buscando Poesía en la basura.
Incluso hasta a los pétalos dispersos
Nacidos de las flores más oscuras
Acuden las abejas a por miel.


Si tú estuvieras aquí

SI tu estuvieras aquí
el mundo giraría más deprisa que mi soledad
y el Amor no sería un pájaro sin alas
al que tengo que enseñar a volar todos los días.

Si tu estuvieras aquí
mis sueños que son tuyos dormirían a tu lado
y el deseo no sería una ventana enladrillada
con vistas a los besos que te debo.

Mis futuros no serían pasados imperfectos
y mis labios, adúlteros de ausencias,
aprenderían a decir “te necesito”.

De no haberte conocido,
¿qué parte de mi alma se habría quedado estéril,
estéril para siempre?.


Once de marzo de 2004

Me resigno a ser mayor,
a pensar que hay tanta gente
que pasado el siglo XX
muere y mata por ideas
que no pueden defender.
Mi patria es la bandera
que con nombre de Mujer
ondea en el corazón.

Aquel jueves de matanza
yo viajaba en el vagón
de aquel tren de Cercanías
que llevaba cada día
mi Futuro y tu Esperanza,     
tu rutina y mi Ilusión.

Empezaba bien el día,
el Madrid ganaba al Bayer,
pero inquieta en el andén
tu esperabas a ese tren
que nunca llegó a Entrevías
y yo ya llegaba tarde.

Me gustaba despertar
con el hechizo sonoro
que del tren se desprendía
mientras alguien repetía
por el hilo musical:
“Próxima estación: El Pozo”

No recuerdo nada más.
Solo sé que en el vagón
de aquel tren de Cercanías
mi Vida se despedía
de este mundo al que jamás
entendí ni me entendió.

No recuerdo nada más.
Solo sé que aquel vagón
de aquel tren de Cercanías
se llevaba mi Alegría,
mis ganas de llorar,
la cabeza, el corazón,
la Pasión y la Ansiedad,
la Mentira y la Verdad,
los milagros, las postales,
los pecados capitales,
las estrellas, los colores,
el aroma de las flores,
los recuerdos, la Poesía,
los fracasos, la ironía,
el Olvido y la Memoria,
el querer hacer historia,
las arcadas y las flemas,
el final de este poema.

Sólo quiero que alguien lleve
mi mensaje a la estación
donde espera un corazón
a que yo algún día llegue.


Y yo tan solo

Sincero como los niños y los borrachos,
travieso como la musa de los artistas,
inútil como la flor del coleccionista,
extraño como los besos en los despachos.

Absurdo como las balas y las banderas,
insulso como los labios hechos de mármol,
herido como las hojas que caen del árbol,
errante como el aroma de Primavera.

Distante como la voz de los dictadores,
perdido como un “te quiero” en un telegrama,
confuso como la muerte frente al espejo.

Inquieto como un alérgico entre las flores,
vacío como un diario sin crucigrama... 
Y yo siempre tan solo y tu siempre tan lejos.


La vida enseña

La Vida enseña y el Hombre aprende.
Aprende a soñar despierto,
a nadar contra corriente,
a vencer el miedo al miedo,
a reírse de uno mismo,
a aprender de los errores,
a llorar en los entierros,
a sufrir las despedidas.
El Hombre aprende porque la Vida enseña.
Enseña a morir de Amor,
a vivir arrodillado,
a perder las ilusiones, 
a invertir en desengaños,
a tropezar con las piedras,
con las mismas piedras siempre.
El Hombre aprende,
la Vida enseña y yo
no he aprendido nada.
Y sigo muriendo de Amor
por quien de Amor
por mí no muere,
tropezando en las mismas piedras,
malgastando la ilusión
con quien nunca me ha llorado,
con quién nunca me besó.
El Hombre aprende,
la Vida enseña y yo
no he aprendido que los sueños
son puntales de Esperanza
derribados por la vida
a golpes de desengaños.
No he aprendido que los sueños
se despiertan cada día
a golpes de realidades
y se derrumban
como castillos de arena
construidos en el aire
con el sucio acariciar de la rutina.

Roce a roce.
Día a día.
Soplo a soplo.
Grano a grano.

Pero sé
que aunque el invierno es duradero
y que vivir me duele más
que el mordisco de los perros,
que soñar nunca se olvida.


El hombre y la vida


El Hombre se enamora de la Vida
creyendo que le será fiel para siempre.

Es por eso que el Hombre vive,
se hipoteca,
hace planes,
sueña y se ilusiona.

Es por eso que el Hombre
invierte en futuros imperfectos,
en futuros imprecisos,
en futuros razonables.

Viaja por el mundo
con la maleta sin hacer
porque se cree que la Vida
es ese tren de cercanías
que espera siempre en la estación.

Pero un día,
cuando cree que el mundo es suyo
y que la Vida come de su mano,
la Muerte,
que es paciente y está sola,
se lo lleva a vivir siempre con ella.

Y deja el mundo a medio hacer,
las luces encendidas,
los sueños sin cumplir,
el video programado,
la pasión en los felpudos,
el Amor recalentado,
las puertas del dolor sin cerradura,
la ropa sin doblar en los armarios,
el tiempo dislocado de futuros,
la carne congelada en la nevera,
la Vida agonizante de recuerdos.

Y deja corazones destrozados,
inconclusos,
malheridos,
corazones desvirgados por la angustia.

Y deja corazones mutilados,
solitarios,
indecisos,
corazones infectados para siempre
por el lento caminar de la tristeza.

Corazones como el mío.

Y es que a mis años
y después de ver como la Muerte
se llevaba a mi familia,
se llevaba a mis amigos,
sé que cuando doblan las campanas 
están doblando por mí
y que la Muerte,
puntual y seductora,
es la más fiel de mis amantes.


Palabras para Lidia

Has nacido entre algodones
con el alma prendida a la Esperanza,
con el alma encharcada de futuros.

Has nacido entre algodones y aún así
serás testigo de que el mundo
gira más deprisa que tus sueños,
que la vida se descose de promesas,
que la vida se desangra de ilusiones.

Andarás por caminos sin atajos
con el alma hipotecada en cada huella,
tendrás octubres,
tendrás otoños,
sentirás que la traición
viaja siempre sin billete.

Aquí te espera el miedo,
la ansiedad,
el vértigo,
las dudas,
la soberbia,
los labios enfermizos de “te quieros”,
la luz artificial,
los arañazos.
Aquí te espera el día,
la razón,
las drogas,
el silencio,
las arcadas,
los besos con sabor a despedida,
el sexo sin Amor,
la indiferencia.

Aprenderás que la pasión tiene nombre y apellidos,
que la verdad es una linda mariposa
que no sabe volar.
Descubrirás que la vida se te escapa a cada instante,
morirás todos los días con el humo del tabaco,
con el ruido de los coches,
con las prisas,
los horarios,
con el lento caminar de la ignorancia.
Sentirás que el cielo del que ya eres parte
se te nubla muy de vez en cuando,
muy de cuando en vez,
que el cielo del que ya eres parte
ni calienta ni ilumina,
y te anula
y te agota
y te yerma de impotencia
porque tienes alas
pero no puedes volar.

Verás que el desengaño nunca llama antes de entrar,
que el orgullo y la inocencia se marchitan con los años,
que el olvido se pasea por las calles del deseo,
de un deseo que no dormirá nunca en tu cama.

O tal vez sí.

Y aún así
comprobarás que haber vivido
es lo mejor que ha podido sucederte.


Nostalgia

Compañeros de juerga y diversión
del placer y el Amor más engañoso
fuisteis para el alma lo más hermoso
y un cáncer para el pobre corazón.

Deslumbrado por las luces de neón
que dieron Vida al yo más caprichoso
hoy sueño con volver a ser dichoso,
hoy sueño con volver a la razón.

Nostalgia de los años, la hermosura
se me ha ido apolillando en los reversos
de la Vida. Y los sueños, más discretos,
no paran de buscar en la basura
las estrofas sobrantes de mis versos.

¡Qué mal riman el hambre y los sonetos!

El autor:

Nació en Madrid (España) pero se siente alcarreño por adopción. Jaime Fernández o Amado Storni, seudónimo que adopta en reconocimiento a la poetisa argentina Alfonsina Storni, es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Libros publicados: Biografía, otros poemas, el mundo que me mata (2004), Próxima estación: Primavera (2005), Versos en los labios (2007), Postales sin remite (2008), La memoria de mi olvido (2008).
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©   Amado Storni

LA CASA DE ASTERIÓN
ISSN:  0124 - 9282

Revista Trimestral de Estudios Literarios
Volumen IX – Número 36
Enero-Febrero-Marzo de 2009

SUPLEMENTO LITERARIO CARIBANÍA
ISSN: 0124 - 9290
Poesía

PROGRAMA DE HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS - FACULTAD DE EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
Barranquilla - Colombia

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